Reflexiones Cristianas: septiembre 2010

jueves, 30 de septiembre de 2010

“Momentos de Angustias”

Para cerrar este mes, deseo compartirles este pensamiento que llegó a mis manos. Seguramente se identificarán con estas palabras, como me pasó a mí. Cobren ánimo, pues, que hay esperanza para el tiempo de la angustia.

Hay momentos en los que me siento sola, sin fuerzas para seguir mi camino,
la desesperación invade mi vida y hace que dude de estar haciendo lo correcto.
Mi alma está triste y angustiada por no saber lo que me espera adelante,
por no entender si he tomado decisiones correctas conforme a tu voluntad,
y que no han sido producto de mis emociones.
Quisiera regresar el tiempo para reparar lo que halla hecho mal,
pero sé que no estoy actuando con sabiduría.
Sé que no está bien dar lugar a estos pensamientos, trato de luchar con ellos y alejarlos de mi mente pero la batalla se intensifica.
Trato de buscar refugio, pero no encuentro uno que sea seguro.
Estando en esta lucha, pensamientos vienen a mí y me hacen recordar tu llamado,
me dices que mi vida está es tus manos, que tú siempre tienes el control.
Cuando vengo a ti, tú me oyes y librarás mi alma de toda aflicción y angustia.
Me recuerdas que siempre habrá personas que intentarán desviarme del camino,
que en vez de ofrecer palabras de aliento hablarán palabras de mentira
para hacer desfallecer mi espíritu.
Entiendo que tú pruebas mi fe, para moldear mi vida como el alfarero moldea el barro; me haces entender que todo tiene un propósito y que debo prepararme para enfrentar los obstáculos que se crucen en mi camino y poder alcanzar tu bendición.
Se que nos has olvidado las peticiones de mi corazón y que a tu tiempo me darás lo que es mejor. Tu Espíritu de amor envuelve mi vida y llena mi ser de una paz sobrenatural.
Porque tu palabra me dice: “Por cuanto en mí ha puesto su amor, Yo también lo libraré. Le pondré en alto por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará y yo le responderé, con él estaré yo en la angustia. Lo libraré y le glorificaré, lo Saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación, Salmos 91:14
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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Un Amigo de Verdad

Un amigo SENCILLO nunca te ha visto llorar.
Un amigo VERDADERO tiene los hombros húmedos por causa de tus lágrimas.
Un amigo SENCILLO te pregunta cómo estás…
Un amigo VERDADERO te dice que te ves bien, te abraza y te besa.
Un amigo SENCILLO te manda flores y una tarjeta cuando estás internado en el hospital.
Un amigo VERDADERO se queda a dormir en una silla, a tu lado.
Un amigo SENCILLO no conoce los nombres de tus padres .
Un amigo VERDADERO tiene sus números de teléfono en su libreta de direcciones y los llama “mi viejo” y “mi vieja”
Un amigo SENCILLO trae bebidas a tu fiesta.
Un amigo VERDADERO llega temprano para ayudarte a cocinar y se queda hasta tarde para ayudarte a limpiar.
Un amigo SENCILLO odia cuando le llamas después de haberse acostado.
Un amigo VERDADERO te pregunta por qué te tardaste tanto en llamar.
Un amigo SENCILLO procura hablar contigo acerca de tus problemas.
Un amigo VERDADERO procura ayudarte con tus problemas.
Un amigo SENCILLO te ofrece el sofá para que duermas.
Un amigo VERDADERO te brinda su cama, se acuesta en el suelo… y no te deja dormir en toda la noche conversando contigo.
Un amigo SENCILLO te pide que le hagas un café.
Un amigo VERDADERO pasa a la cocina y monta la cafetera y hasta le pide azúcar a una vecina si no tienes.
Un amigo SENCILLO piensa que ha terminado la amistad después de un argumento.
Un amigo VERDADERO sabe que no tienen una amistad sino hasta después de haber tenido una pelea.
Un amigo SENCILLO espera que siempre estés ahí para Él o ella.
Un amigo VERDADERO siempre estará ahí para ti.
Un amigo SENCILLO puede serlo por un tiempo…
Un amigo VERDADERO es para toda la vida.
Proverbios 18:24 “El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo: Y amigo hay más conjunto que el hermano.”
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Hoy caminaré Hasta El Fin.

Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días. Daniel 12:13.
Nosotros no podemos entender todas las profecías, pero no debemos mirarlas con espanto, sino con verdadero placer.

En la voluntad del Padre, nada puede haber que pueda inquietar a su hijo.
Aun cuando viéramos levantarse la abominación de la desolación, no será contaminado el verdadero creyente; al contrario, será purificado y emblanquecido en la prueba.

Aunque la tierra fuere abrasada, no llegará el olor del fuego a los escogidos.
En el derrumbamiento de la materia y la ruina del mundo, el Eterno sabrá preservar a los suyos.
Resueltos a cumplir con nuestros deberes, valientes en el combate, sufridos en la prueba, sigamos rectos nuestro camino, sin desviarnos ni a la diestra, ni a la siniestra.
Un día llegará el fin: avancemos por el camino hasta que venga.

El descanso será nuestro.
Todo lo de este mundo vacila y se estremece, mas nuestro fundamento permanece
inconmovible.
Dios reposa en su amor, por eso nosotros reposamos en Él.
Nuestra paz es, y será siempre, a manera de río.
Una suerte nos ha sido reservada en la celestial Canaán, y la ocuparemos suceda lo que suceda.
El Dios de Daniel dará una porción digna a todos los que se deciden valerosamente como Daniel, por los fueros de la verdad y santidad.
Ningún foso de leones nos privará de nuestra herencia eterna.
Hoy me animo a seguir caminando hasta llegar al final.
Señor, Gracias por sostenerme con tu mano fuerte y decidida. Gracias por llevarme hasta el final. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.
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Más que un Simple Libro

Un libro como la Biblia, escrito hace más 2000 años, en otros idiomas, en una cultura diferente a la nuestra, en un contexto sociopolítico completamente diferente, ¿puede considerarse como la Palabra de Dios? ¿Tiene validez para nosotros en el siglo XXI? ¿Puede modificar nuestras vidas, guiar nuestras decisiones y renovar nuestra forma de pensar? ¿Vale la pena dedicarle tiempo para leerla y pensarla? ¿Podemos creer totalmente en ella?

La Biblia es más que un simple libro: Es la voz de Dios, la revelación de sí mismo para que lo conozcas, lo busques, le creas, lo ames y tu vida sea completa en Él. Si la consideras simplemente como un libro más no producirá nada en tú vida. Tienes que verla como lo que es: Palabra de Dios, pensamientos de Dios. La expresión poderosa de la mente y del corazón del Creador.

La fe no se libera por leer la Biblia, sino por oír la Palabra (Romanos 10:17). Muchos leen la Biblia pero nunca “oyen” la voz de Dios. Porque no creen, porque no les interesa, porque tienen un espíritu cuestionador, o simplemente por descuido, o porque están apurados para “terminar”, por inconstancia, o por pecados no confesados que se interponen como muros entre ellos y Dios.

Son buenos “lectores” de la Biblia, ¡y les gusta! porque como “libro de lectura” la Biblia aporta una variedad increíble de estilos literarios (romance, aventura, misterio, traición, pasión, poderes mágicos y sobrenaturales), ¡pero sus espíritus no son movidos, su fe no se activa nunca! Si no oyes la Palabra, no creerás la Palabra.

Cuando leas tu Biblia has esta oración: “Señor, hazme oír tu voz, háblame, minístrame con tu Espíritu. Estoy abierto a tu palabra. Quiero escucharte y que tu palabra active mi fe. Declaro que la palabra que sale de tu boca no volverá vacía sino que hará en mi vida aquello que tú has decretado y establecido”.
Piénsalo.

¿Eres “un buen lector” de la Biblia o buscas escuchar a Dios?
¿Crees y declaras la Palabra para activar tu fe en el Señor?
Cuando declaras la Palabra hablas el lenguaje de Dios.
Pasaje clave: Juan 17:17.

Por Edgardo Tosoni
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Venciendo la Tentacion

Imagínese que un amigo suyo le ha dado a usted un palacio lleno de cosas hermosas. Son suyas para que las disfrute. Lo único que su amigo le pide es que “por favor no se arroje desde la torre, porque morirá”.

Después viene un enemigo y le dice a usted: -“¿Quién te dijo que no te arrojaras de la torre? ¡Vamos, salta y te sentirás muy bien! Sabrás lo que se siente al volar. Podrás contemplar el palacio desde otro ángulo. No te preocupes por lo que pueda suceder cuando rebotes en el suelo. Sólo piensa en todas las cosas nuevas que aprenderás mientras desciendes”.

¿Correría usted a lo alto de la torre para arrojarse al vacío? ¡Por supuesto que no! Sería una tontería confiar en su enemigo y hacer lo que le pidiera.

Todos buscamos tener vidas de poder, victoriosas, llenas de logros, pero… ¿qué sucede? ¿Por qué a veces no podemos alcanzar esta realidad? El apóstol Pablo dice en Romanos 7.19: -“No hago lo bueno que quiero hacer, sino lo malo que no quiero hacer” (DHH). ¿Por qué?

La respuesta es el pecado. En otras palabras: todo lo que hacemos en oposición a lo que Dios quiere para nuestra vida, incluyendo las motivaciones impuras y los deseos egoístas.

El pecado consiste en desobedecer las leyes de Dios. Equivale a decirle a nuestro Creador: “Yo soy más importante que Tú. No acepto tu Palabra como mi autoridad final”. El pecado es sinónimo de “rebelión”.

La Biblia dice: “No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no les dejará ser tentados más de lo que puedan resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que puedan soportar” (1 Corintios 10.12-13). ¡Qué buena noticia!

Entonces, ¿cómo vencer la tentación? Siga estos consejos y Dios le ayudará a triunfar sobre toda tentación:

Huya – ¡Siempre hay una salida! (2º Timoteo 2.2).
Memorice versículos y llene su mente de pensamientos puros (Salmo 119.9-11; Fil. 4.8).
Cultive una vida de oración (Mateo 26.41).Ocupe su tiempo libre en cosas positivas, que sean de bendición para usted y los demás (Efesios 5.8).
Evite las malas influencias (1º Corintios 15.33; Jeremías 15.19).
Sea transparente (1 Juan 1.7).
Ponga límites. Aprenda a disciplinarse (1º Corintios 9.25-29).
¡Usted no tiene por qué vivir bajo la esclavitud de la tentación y el pecado! ¡Hay victoria en Jesús!
¡Vivamos una vida al 100%!

Por Pastor Rubén Kassabián
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El rey Anonimo

En INGLATERRA, cuándo los carros empezaron a ser lo suficientemente comunes para amenazar a los peatones, alguien propuso la idea de hacer áreas de cruce (cruza calles) en los cuales la gente podría cruzar de manera segura de un lado de la calle a la otra. Se pintaron rayas blancas en las calles, y se pusieron postes con rayas blancas y negras con grandes esferas anaranjadas encima para identificar estas áreas de cruce para tanto peatones y los conductores.

Un día, poco después de pintar las áreas, el Rey Jorge y la Reina María iban paseando por Londres y vieron los cruza calles pintados. El rey decidió ver cómo eran personalmente. "Estaciona al final de la calle por un minuto.", el rey ordenó a su chofer, "Quiero ver cómo funcionan estos cruza calles." El chofer se detuvo y se estacionó. El rey, sin mirar para ver si alguien venía, bajó de su carro y comenzó a cruzar la calle.

Un coche venía bajando la a prisa calle hacia él. El conductor pisó los frenos y vino a parar a apenas unas pocas pulgadas del monarca asustado. "¿Qué haces idiota?" gritó el conductor. "¿No sabe que debes mirar en ambas direcciones antes de cruzar la calle?" Entonces, con coraje siguió su camino. Cuando el rey volvió a su carro, él se quejó a la reina, "Nunca me han hablado de ese modo así antes. ¿No sabía ese hombre quién soy?" "Estoy segura que él no sabía quien eres", dijo la reina apaciguando al rey, "o él habría sido más cortés. La mayoría de la gente no esperan ver al rey cruzando la calle llevando la ropa común. Ellos te reconocen sólo por los retratos, en que usted viste en ropa de gala y llevando una corona."

Cuando Jesús vino a la tierra como un bebé, muy pocas personas Le reconocieron. Ellos pensaban que el Mesías vendría como un gran rey. Aún Su propia familia no Le reconoció. Sólo un puñado de pastores y hombres sabios reconocieron a este bebé como El Dios Viviente, venido a la tierra para morar entre nosotros. Hoy, todavía hay muchas personas que no saben reconocer a Jesús. Pero, EL VIVE y vive entre nosotros mediante Su iglesia y el Espíritu Santo en nosotros.

Cuando Jesús vuelva, entonces vendrá como un rey acompañado de huestes angelicales y vestido en gloria y honor. Entonces cada ojo Le reconocerá.
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Desea la Palabra Porque Dios es Bueno

“Gustar la benignidad del Señor” (vs.3) significa que has experimentado en tu vida que Dios es bueno. Si sacas de tú corazón lo negativo, la queja y el pesimismo, podrás encontrar un montón de razones para ver la bondad de Dios. ¡Él es bueno!

No merecemos su bondad pero Él nos la regala todos los días. Cuántas veces no somos buenos con Él y sin embargo Él sigue siendo bueno con nosotros. Adora al Señor porque Él es bueno.

Si tienes la experiencia de la bondad del Señor entonces hay dos decisiones muy importantes que tienes que tomar:

Desecha el pecado de tú vida (vs.1). Dios no te libra de aquello a lo que tú no quieres renunciar. Dios no saca de tú vida aquello que tienes que sacar tú. Pero si estás dispuesto a hacerlo, Él te dará el poder para sacar de tú vida todo lo que te impide vivir en libertad.

Tienes que renunciar a la maldad, a la mentira y a la hipocresía.

Tienes que renunciar a las envidias y al hablar mal de otros.

Tú sabes a qué otras cosas tienes que renunciar. Hazlo.

La libertad de tu vida comienza con la confesión y la renuncia. Pero no termina ahí. Necesitas tomar una segunda decisión:

Desea la Palabra de Dios y cómela (vs.2). Cuando sacas lo sucio, lo contaminado, quedas limpio, pero necesitas llenarte de algo nuevo que mantenga tu limpieza interior, que te de fuerzas y poder espiritual. Necesitas alimentarte de la Palabra Dios.

¿Cómo lo haces? Aprende a pensar como Dios piensa, cree la Palabra, métela en tú cabeza y corazón y declárala con tu boca. Tú vida será sanada con su verdad y se liberará su poder en tu interior. Serás fuerte, serás sabio y avanzarás en madurez.
Piénsalo.

¿En qué situaciones estás experimentando la bondad del Señor?
¿A qué tienes que renunciar hoy mismo?
¿Cuánto “comes” de la Palabra de Dios cada día?
¿Cuánto disfrutas de TODAS las bendiciones del Señor?
¡¡Disfruta!! Él es bueno.
Pasaje clave: 1º Pedro 2:1-3.

Por Edgardo Tosoni
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El cocinero y su hija

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un bol. Sacó los huevos y los colocó en otro bool.. Coló el café y lo puso en un tercer bool.. Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?"

"Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, Padre?" El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil. su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.
Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?

¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan , te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café?

El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren. ¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?
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Los diez mandamiento de satanas

No leas mucho la Biblia; te puede afectar la mente e irrita la vista.
No ores mucho; te puede dar reumatismo en las rodillas.
No aceptes cargos en la iglesia; cualquier otro puede hacerlo mejor que tú.
No vayas al templo a adorar; tu puedes hablar con Dios en cualquier parte.
No des tus diezmos y ofrendas; Dios es muy rico.
No digas siempre la verdad; hay que ser prudente.
No te preocupes por la conversión de tus hijos; ellos ya son salvos.
No te afanes por llevar una vida limpia; hay otros más sucios que tú.
No te preocupes por la segunda venida de Cristo; El te avisará cuando vendrá.
No te afanes por hacer algo; lo importante es que tu creas.
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«Seamos valientes»

“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas”, Josué 1:7

Vivir por fe nos exige ser valientes. La mayoría de nosotros no nos dan cuenta de ello, pero es verdad. Se necesita ser valiente para levantarse contra la enfermedad por ejemplo, y declararse sano por las llagas de Jesucristo. Se necesita ser valiente para esperar la prosperidad cuando damos la última moneda en la ofrenda y la pobreza está tocando a la puerta.
Habrá días en que será preferible aislarse y escondernos, antes que dar otro paso de fe contra la adversidad. Pero no podemos darnos ese lujo, porque la batalla de la fe no se pelea una vez y luego se olvida. Si queremos continuar viviendo en victoria tenemos que seguir peleando la batalla de la fe una y otra vez.
No hay otra manera de hacerlo. Claro, algunos intentarán encontrar otras maneras. Por ejemplo, los israelitas. Ellos pensaron que cuando cruzaran el mar Rojo ya no tendrían más batallas. Por eso, cuando oyeron el informe acerca de los gigantes que vivían en la tierra prometida, decidieron que no podrían emprender la batalla; su valor se esfumó. Entonces anduvieron desviados durante 40 años por el desierto.
Pero, a pesar de eso, los israelitas no pudieron evitar la batalla. Cuando llegó el tiempo para que la generación siguiente entrara en la tierra prometida, los gigantes ¡aún estaban allí! Sin embargo, ahora los israelitas se armaron de valor para enfrentarlos. ¿De dónde les vino ese valor? De la Palabra de Dios.
Josué, su líder, había seguido las instrucciones del Señor y había guardado esa Palabra en su mente y en su corazón, de día y de noche. Josué había meditado en ella y nunca se había olvidado de que Dios estaba de su parte.
Si nosotros vamos a pelear la buena batalla de la fe hasta el final, tendremos que hacer exactamente lo que hizo Josué. Tendremos que sacar continuamente valor de la Palabra de Dios. Así que, empecemos a hacerlo. Empapémonos de la Palabra y dejemos que ella nos transforme de cobardes a vencedores. Después, marchemos a la batalla y matemos a los gigantes en su tierra.
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«Cómo orar por nuestros hijos»

El enemigo quiere destruir las familias, pero Dios nos ha dado recursos hermosos para alcanzar la Victoria. Estos recursos son: La Palabra de Dios y la Oración. El enemigo no puede robar ni uno solo de nuestros hijos. Nuestra posición como padres es interceder. Cuando un padre y una madre van de rodillas ante Dios para interceder por sus hijos... El enemigo tiembla.
Dios ha dicho: “Pídeme y te daré por herencia las naciones” Salmo 2. Como padres no estamos pidiendo una nación, estamos pidiendo por uno, dos o más hijos. Tener un plan de oración nos ayudará para pedir efectivamente y con propósito basados en la Palabra de Dios siguiendo modelos de oración bíblicos. Algunas herramientas efectivas en nuestra lucha espiritual diaria por nuestros hijos son:
1- Oración: en las victorias, en las luchas, en las tentaciones y en las caídas de nuestras familias, la oración debe ser el cayado que nos sostenga y el cristal que nos permita ver la mano de Dios en acción. Cuando la frustración y el desaliento nos saturan es cuando sabemos que la única ruta a seguir es la oración a aquel que ha dicho: “Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.
2- Usar la Palabra de Dios como base para la oración. Lleva a tu familia en oración usando la Palabra de Dios. "Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra", Efesios 3:14 y 15
3- Acercarnos a Dios como el Padre de nuestra familia. ¿Cómo orar por tus hijos? ¿Por qué pedir? Sus sueños, sus metas, sus proyectos de vida, protección contra personas perversas, etc. Toma las oraciones de Pablo. Él fue un hombre de Dios que se caracterizó por ser un intercesor de amor por sus allegados. Sus oraciones son valiosísimas y nos pueden ayudar para desarrollar nuestra intercesión por el cónyuge e hijos. Pablo se dirige en sus oraciones al Dios y Padre de toda familia. Qué bueno es poder allegarnos a Dios como el Padre de nuestra familia. Sobre esta base es que podemos llegar confiadamente al trono de Dios para pedir su unción, dirección y guía. Si Dios ya ha bendecido nuestra familia, entonces no hay nada que pueda trastornar esa bendición.
Algunas sugerencias al orar por nuestros hijos: pedir por el conocimiento de Cristo, por espíritu de sabiduría y revelación, por plenitud, por entendimiento, por la herencia espiritual, porque sean llenos del fruto de justicia, para que conozcan la voluntad de Dios, para que lleven fruto en todo lo que hagan, para que conozcan la voluntad de Dios, que sean guardados del mal, para que se cumpla el propósito de Dios en sus vidas, etc.
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Dios siempre te acompaña

Dios está muy cerca, no tienes que mirar al cielo porque su amor te rodea siempre. Está justo a tu lado, presente, porque es Omnipotente y Omnisciente. Sus fuertes brazos refuerzan tus hombros cuando sientes que la soledad te abruma o el frío te sobrecoge por las noches.

¿Por qué sentirlo lejos si él está tan accesible a ti? Si su gran amor puede llenar cada espacio de tu ser, inundar cada poro, fortalecerte aún en medio de tus debilidades.

A veces caminas, buscas, te pierdes y no te percatas que sus ojos te vigilan. Buscas refugiarte en personas que no te entienden, pero a él lo ignoras o lo cuestionas. Dios desea que converses con él para que sientas su cercanía, pero hablas con todos menos con él. Y ese tiempo que pierdes sin conectarte con él es un tesoro que no aprovechas.

Pero el día de hoy, él quiere que lo recuerdes. Que pienses y sepas que el está bien cerca, siempre accesible a ti. No te dejará ni te desamparará. ¡Seca esas lágrimas y sonríe! Sonríe porque con él te esperan cosas hermosas, días maravillosos, sueños que realizar y nuevas cosas que descubrir.

Recobra el ánimo y nunca te olvides que Dios siempre te acompaña.

Autora: Brendaliz Avilés
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Ponerse de pie

Esta es una historia verdadera que sucedió hace algunos años en la USC
(Universidad de Carolina del Sur).

Había un profesor de Filosofía que era un Ateo profundamente comprometido. Su principal meta cada semestre era probar que Dios no podía existir. Sus estudiantes siempre tuvieron miedo de discutir con el por su lógica impecable.

Durante 20 años, siempre penso que nadie en su clase y fuera de el tenia el valor de ir en su contra. Claro, algunos habían discutido en clase alguna vez, pero nunca realmente en su contra; (mas adelante verán a que me refiero). Y no lo hacían porque él tenia una reputación.

Al final de cada semestre, en el ultimo día, el pediría a su clase de 300 estudiantes: “Si hay alguien que todavía cree en Jesús, póngase de pie!”.

En 20 años, nunca nadie lo hizo. Ellos sabían lo que venia después, el diría: “Porque todo aquel que cree en Dios es un tonto. Si Dios existiera, el lo demostraría impidiendo que este pedazo de gis se rompiera al golpear el piso, será tan sencillo para El, probar que es Dios, y aun así no puede hacerlo”. Y cada año azotaba un pedazo de gis en el suelo para que se rompiera en pedazos. Los estudiantes no podían hacer mas que mirar.

La mayoría de los estudiantes terminaban convencidos de que Dios no existe. Ciertamente, uno que otro Cristiano se había colado, pero por 20 años habían tenido miedo de ponerse de pie.

Pues bien, hace unos años, un joven que había oído historias sobre este maestro, se inscribió en esta clase pues sin él no podría terminar su carrera, tenía miedo. Durante los primeros 3 meses de aquel semestre, él oraba todos los días por tener el valor de ponerse de pie, sin importar lo que dijera el maestro, o que pensaran sus compañeros de clase. Nada de lo que dijeran quebrantaría su fe.

Finalmente llego el día. El profesor dijo: ” Si hay alguien que todavía cree en Dios, que se ponga de pie!”. El profesor y la clase de 300 alumnos lo miraron fijamente, en shock, al momento que se ponía de pie en el fondo del salón.

El profesor grito “TONTO! Si Dios existiera él lo probaría evitando que este pedazo de gis se rompa al golpear el piso!”.

Acto seguido arrojo el gis, pero al momento que lo hizo, el gis se resbalo de sus dedos y fue resbalando por su manga, por los pliegues de su pantalón y por su zapato hasta que, intacto, rodó por el suelo. El profesor quedo con la boca abierta observando el gis en el suelo, después levanto su mirada al joven que estaba de pie y salió corriendo del salón.

El joven entonces paso al frente del salón y hablo de su fe en Jesús por la siguiente media hora. Los 300 estudiantes escucharon como hablaba del amor de Dios hacia ellos y de su poder.

Ahora tienes 2 opciones:

1.- Escuchar ésta historia y mantener tu testimonio privado en silencio.
2.- Declarar a tus amigos tu fe y relación con Dios, y brindarles el valor que todos necesitamos diariamente.

A veces lo único que necesitamos hacer es PONERNOS DE PIE.

Pastor Abel Vázquez González
Fuente: ministros.org
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martes, 28 de septiembre de 2010

¿Amar a nuestros enemigos? ¡Qué difícil!

“Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos”, Lucas 6:33-35

Jesús fue el único capaz de darse enteramente sin esperar nada a cambio; Él hizo del amor el centro de sus enseñanzas y de su vida misma. ¡Qué diferentes somos nosotros! Aún los que nos llamamos sus hijos. Siempre esperamos alguna recompensa por nuestras buenas obras.
Qué enérgicas suenan las palabras de Jesús cuando afirma que aún los pecadores actúan así, esperando que les devuelvan los favores, que celebren sus acciones, que les hagan fiesta, sólo porque hicieron su mínima tarea. Hoy en día, Jesús continúa dándonos esa orden, mandato y hasta obligación: tú, ama a tus adversarios, hazles bien, préstales, favorécelos en todo y no esperes nada a cambio. Pero, ¿Padre por qué me pides algo tan difícil?, decimos algunos; y Él nos responde:”Porque Yo soy bondadoso contigo aunque tantas veces has sido ingrato, egoísta, olvidadizo y hasta miserable conmigo”
Anhelemos en lo profundo de nuestro ser hacer el bien sin esperar nada a cambio; no tengamos rencor con los ingratos, finalmente nada nos deben. Seamos bondadosos y busquemos el dar siempre, hasta que vayamos a Su Presencia. Si te sientes defraudado, usado y dejado, nunca serás capaz de dar nada. El enemigo busca siempre cómo herirte para impedir que vuelvas a creer en cuán hermoso es compartir y que des sin esperar nada a cambio. ¡Despierta! El rencor es una trampa del enemigo, recuerda lo que enseñó Jesús: “Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan. Si alguien te pega en una mejilla, vuélvele también la otra. Si alguien te quita la camisa, no le impidas que se lleve también la capa. Dale a todo el que te pida, y si alguien se lleva lo que es tuyo, no se lo reclames. Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes” (v. 27 – 31).

El mundo está lleno de ingratos, pero la Iglesia también; somos ingratos cuando esperamos recompensas por nuestras dádivas y dejamos de ver y agradecer todo lo maravilloso que Dios nos da cada día. Mejor imitemos a Jesús y demos sin esperar nada a cambio.
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lunes, 27 de septiembre de 2010

¿Cómo tener pasión por el trabajo?

“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti…”, 2ª Tim. 1:6

“El que no hace con pasión, amor y diligencia su trabajo, es simplemente un desocupado.” Anónimo
Muchas personas no le encuentran sentido a su trabajo, a pesar de que allí pasan un tercio de su vida. ¿Cómo darle sentido a mi trabajo? ¿Cómo disfrutar esas 8 horas diarias y sentir que lo que he hecho tiene sentido para mí? ¿Cómo salir de la rutina del trabajo? La clave para darle sentido a tu trabajo es descubrir tus pasiones. ¿Sabes qué es lo que te apasiona? La mayoría de las personas no lo saben, pero sí saben lo que no les apasiona o no les gusta. Algunos tienen una idea somera de lo que quieren, pero no van tras lo que desean por los temores o las creencias limitantes que mantienen en sus vidas. Es importante que recuerdes tu infancia y te preguntes: ¿Qué quería ser yo cuando niño? ¿Qué eras lo que más disfrutaba hacer? Probablemente algunos querían ser maestros, otros dibujantes, artistas, deportistas, músicos, mecánicos, presidentes, médicos, cocineros, astronautas. ¿Estás haciendo las cosas que querías ser cuando niño? Haz una lista de todas las cosas que te gusta hacer, las que te entusiasman y te dan energía. “Nada grande en este mundo ha sido llevado a cabo sin la pasión”. George Hagel. La pasión es clave para lograr grandes cosas, la pasión te hace vibrar y le da vida a tus sueños. La pasión fue lo que hizo que Jesús muriese en la cruz para salvarnos, la pasión fue lo que hizo al Apóstol Pablo entregar el evangelio a los gentiles. Los grandes inventos han sido realizados por gente apasionada, ellos saben en su corazón lo que quieren y están dispuestos a todo por alcanzar su destino. La gente apasionada no vive en la comodidad o en la resignación, viven para morir con tal de alcanzar sus sueños. La pasión viene del corazón.
Algunas ideas para descubrir tu pasión:
¿Cuáles son las actividades que más te dan alegría? ¿Qué te emociona hacer? ¿Qué sacrificios estarías dispuesto/a a realizar con tal de alcanzar lo que deseas? ¿Qué harías si tuvieras el tiempo y el dinero, y supieras que no vas a fallar? ¿Cuáles son tus temas favoritos?
Lo siguiente que debes hacer es buscar a un amigo/a de confianza que te dé su opinión acerca de estas preguntas, y si esta persona puede verte haciendo lo que a ti te gusta. ¿Cómo te ve esta persona? ¿Puede ver en ti la pasión?
Si tienes pasión conquistarás lo que te propongas. Dios te ha dado talentos y habilidades para que tu vida tenga sentido y puedas disfrutar lo que haces. Hoy es el mejor día para darle sentido a tus sueños, para darle sentido al trabajo que realizas.
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domingo, 26 de septiembre de 2010

Amor sin Ataduras

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo y Nube Azul.

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu...

Nos amamos... empezó el joven
Y nos vamos a casar... dijo ella.

Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.

Por favor, repitieron, ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra...

Hay algo,-dijo el viejo- pero no sé... es una tarea muy difícil y sacrificada.

Nube Azul... -dijo el brujo- ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena. ¿Comprendiste?

Y tú, Toro Bravo -siguió el brujo- deberás escalar la montaña del trueno. Cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Azul. ¡Salgan ahora!

Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur.

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas.

Eran verdaderamente hermosos ejemplares.

Y ahora ¿qué haremos?, -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

No, dijo el viejo.

¿Los cocinaremos y comeremos su carne?, propuso la joven.

No, repitió el viejo. Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero. Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres...

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón. Si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro.

Si quieren que el amor perdure... "vuelen juntos, pero jamás atados".
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¿Qué opinas de tu vida?

El fin de semana ya casi terminó. Siento que no hice ni la mitad de las cosas que debía de hacer. Lo curioso es que me la pasé trabajando en la casa. Haciendo las tareas del hogar. Además, también me la pasé cuidando a los niños.



El lunes, al igual que muchas otras personas, tengo que ir a trabajar. Después de un largo día de trabajo, llegaré a casa cansada, a cocinar y a ayudar los niños con sus tareas escolares. Los llevaré también por un ratito al parque. Luego los bañaré, cenarán y se acostarán a dormir. Como siempre yo seré la última en acostarme, a menos que mi esposo trabaje doble turno.


Me considero una persona dichosa. Tengo buena salud. Tengo una familia y un buen esposo. Tengo trabajo y un buen jefe. Sin embargo, me gustaría trabajar menos y descansar más. Tal vez, un día me gane el premio gordo de la lotería y mi sueño se haga realidad.
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sábado, 25 de septiembre de 2010

«Ocúpate de lo eterno»

“Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”, Juan 6:35

En ocasiones permitimos que las cosas que nos rodean nos hagan olvidar lo fácil que es vivir, y con tantas ocupaciones diarias nos olvidamos de invertir en lo que realmente sacia. Dios seguramente proveerá para todas nuestras necesidades, mas no para nuestras vanidades. La computadora más moderna, el teléfono de moda, ese traje cosmopolita y el auto último modelo, en ocasiones sólo tienen el papel de distractores. ¿Para qué tanto juntar y tantos años vivir afanados, si nuestra alma no se sacia de bien?
“Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él”, Eclesiastés 6:3. No hay nada de malo en que Dios nos prospere y podamos tener las peticiones de nuestro corazón, lo malo es cuando al tratar de conseguir aquello que deseamos, eso se convierte en nuestro dueño. Llámese dinero, bienes, fama, prestigio, etc.
Lo más valioso que tiene el hombre debajo del sol es su tiempo, y lo mejor que puede hacer con él es invertirlo en lo que realmente sacia. Para qué vivir acumulando bienes, cuando se puede vivir para gozar de aquello que está reservado para los que tememos a Dios: “Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios. En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza. Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol”, Eclesiastés 9:7 – 9.
La palabra de Dios dice que dónde está tu tesoro ahí está tu corazón, y yo te digo que “En lo que inviertes tu tiempo, eso es lo que eres.”
¿Dedicas tu tiempo a saciar tu alma del pan de vida, o a algo más que no es Dios? ¿Inviertes tus horas en saciar tu alma buscando la voluntad de Dios, o en hacer crecer una granja virtual en la red social? ¿Te apasiona llegar a casa después de trabajar para escuchar la voz de Dios, o tu pasión es dedicarle tiempo a ese programa que poco a poco te ha esclavizado?
Tal vez has estado buscando saciar tu alma con lo que jamás te saciarás, tal vez te has desviado de la búsqueda de lo que comenzó como un anhelo de tu corazón y se convirtió en tu prisión. Hoy es el día para examinar en qué inviertes tu tiempo, ¿Estás edificando o desperdiciando tu vida? ¿Estás persiguiendo lo que es vano, o saciándote de vida con lo eterno?

“Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed” Juan 6: 35
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viernes, 24 de septiembre de 2010

«Nuestro reposo es Dios»

“Pero los que hemos creído entramos en el reposo…”, Heb. 4:3

El perfecto descanso en Cristo, no se logra con grandes esfuerzos. Para entrar en el descanso de Dios, debemos renunciar a nuestros propios esfuerzos y trabajo. Solamente la fe nos introduce en este perfecto descanso. Debemos decidir simplemente en nuestros corazones creer que Dios es fiel para libertarnos en todas las circunstancias, no importa cuán imposibles puedan parecer.
“Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas” (Hebreos 4:10). Cuando descansamos en Cristo, dejamos de afanarnos y preocuparnos en los tiempos de problemas. No fingimos que aceptamos la crisis. Ni nos preocupamos por rendirnos ante el temor y empezar a cuestionar el amor de Dios. En su lugar, nuestra “mentalidad de esfuerzo” deja de controlarnos. Aprendemos simplemente a confiar en el Señor.
¿Cómo desarrollamos esta clase de confianza? Buscando al Señor en oración, meditando en Su Palabra y caminando en obediencia. Mientras seguimos esta disciplina, confiamos en que el Espíritu Santo esta obrando en nosotros, proveyendo la fortaleza para el tiempo de necesidad. Cuando venga la próxima prueba, estos recursos celestiales serán cada vez más reales.
Debemos ser como un soldado que está siempre preparado para el campo de batalla, sabiendo que la victoria es ganada mucho antes de que la batalla empiece. ¿Eres un soldado comprometido, que cree que Dios le está equipando ahora mismo? Si es así, entonces estarás cumpliendo tres requisitos:
1- Eres un diligente lector de la Palabra de Dios. Mientras estudias las Escrituras, comprenderás cuánto te ama Dios. Si no estás convencido de su absoluto amor por ti, no podrás superar cualquier crisis que venga.
2- Estás cultivando intimidad con Dios, a través del tiempo de oración. Él desea que clamemos en los tiempos de crisis. Pero la oración durante los tiempos duros y difíciles no es suficiente. Tenemos que buscar a nuestro Padre en los tiempos buenos también. Nuestra fe no debe ser ocasional. Se desarrolla en una constante relación con el Señor.
3- Confías en que Dios no permitirá que enfrentes ninguna prueba sin darte los medios para soportarla. Si una gran prueba viene sobre ti, no tienes por que preocuparte. Nuestro Padre te dará la gracia cuando sea necesario. Y si has desarrollado una relación íntima y cercana con Él, él derramará su perdurable gracia sobre ti cuando la necesites.

Dios te invita a entrar en Su reposo ¡HOY!
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jueves, 23 de septiembre de 2010

Estoy Llena de Problemas, Parte 2

Nuestra mente es perezosa, le cuesta lo nuevo y por eso queremos resolver las cosas como lo hacíamos antes o como nuestros padres.
Muchas mujeres están aferradas a lo aprendido porque antes les dio resultados pero no siempre es así, Dios quiere mostrar otra solución. ¡No seas necia! ¡No seas odre viejo! No te encasilles, aceptá las nuevas soluciones de Dios.
Hay mujeres que no quieren los cambios tienen miedo a lo nuevo porque creen que no tienen capacidad y defienden la vieja manera de hacer las cosas.


Dios tiene un recurso nuevo y mejor para tu vida. ¡Abrite!

Si tus problemas son raros es porque tenés una vida extrema, con problemas extremos.
Si tus problemas son extraordinarios es porque vivís una vida extraordinaria.
Si tu vida es loca, tus problemas serán locos.
Si es una vida llena de fe, de energía, de cosas nuevas, tus problemas serán igual.

Dios te dará la capacidad para resolver.
Rodeá a tu problema: adelante fe, atrás bendición y te mantendrás en esperanza. delante palabra de fe, atrás viene la bendición y sobre el problema está parado Jesucristo.

Según tu declaración, cosecharás.

Doris Machin observó que, estando en un país de Europa, los argentinos residentes allí adoran con dificultad y se debe a que cuando se establecieron en el lugar, maldijeron la tierra añorando Argentina, y declaraban: “Por qué no puedo estar en mi país”, “Qué hago en este maldito país.”

Y, como maldijeron la tierra, la tierra les devolvió maldición, por eso no pueden estar nunca contentos.

Cuando tengas un problema pensá: “Detrás hay una gran bendición para mi vida.”
Declará: “Este problema traerá más gloria de Dios; lo atravesaré en victoria porque Dios me está mostrando una bendición y los que me rodean verán la victoria”, “Me gozo, río y alegro porque la solución está viniendo a mi vida”.

Alégrate, reí.

La mujer de Proverbios se reía de “lo por venir”.
Cuando lo rodees el problema se ahogará, no será más tu señor sino tu esclavo, lo vencerás y disfrutarás de la victoria. Dios te dará la solución tarde o temprano.

Celebrá por adelantado, tomá la decisión de ser feliz.

No digas: “Voy a ser feliz cuando se termine mi problema”, porque no es así, detrás de un problema siempre vendrá otro y entonces nunca vas a ser feliz. ¡Gozate!

Dios te dice: “Este es el día, lo hice para que te alegres”

El pueblo de Israel en el desierto debía tomar el maná cada día y no guardarlo porque se pudría.
“El día que sea feliz disfrutaré de eso”, “Cuando termine esta situación me pondré la pilas”, “Seré feliz cuando pase esto o aquello”. Nunca ocurrirá, eso es guardar.

¡Alégrate! Sos parte de algo grande, porque lo que haces es parte de una visión preciosa que disfrutarás y dejarás como herencia a tus hijos, tus nietos y los hijos de tus nietos.
Disfrutá, hoy. Sé feliz hoy y no mañana porque dará olor feo.

Dice Isaías: “Olviden las cosas de antaño, ya no vivan en el pasado, voy a hacerlas todas nuevas, y ya está sucediendo ¿no se dan cuenta?”

Dios ya está actuando sobre lo que le hablaste, está trayendo la solución, será una cosa distinta, nueva.
Cambiá la manera de pensar, de proceder, los recursos de antes, porque dice el Señor:
Abro camino en el desierto y ríos en la soledad. Hago brotar agua en el desierto, ríos en los lugares desolados para dar de beber a mi pueblo escogido, al pueblo que formé para mí mismo, y proclame mi alabanza.

Pasaje clave: Lucas 8:11-15.
Por Alejandra Stamateas
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Estoy Llena de Problemas, Parte 1

Los problemas tienen una voz y nos hablan. Al enfrentar un problema, lo primero que sucederá es mantener un diálogo negativo interno. Por ejemplo, si tu problema es no tener trabajo, las voces internas dirán: “No vas a conseguir”, “A tu edad nadie te contrata”, “No tenés capacidad para conseguir nada bueno”, “Quizás tengas un buen trabajo pero no te pagarán bien.”

El problema quiere paralizar y quitar la esperanza.

Una mujer sin esperanza pierde la capacidad de actuar, dice: “No creo”, “Ya probé todo”, “No tengo fuerzas”, “Estoy vacía”. Y pone en marcha el Síndrome de la Impotencia Aprendida diciendo: “Nada de lo que haga me dará resultado.” Es lo opuesto a la esperanza y se auto convence de que no habrá solución.

¿Cómo salir de los problemas y resolverlos?


1º. No debo perder la esperanza.

Todo problema tiene una solución y debemos encontrarla pero sin esperanza no será posible.

Un pintor muy famoso, al envejecer, tuvo artritis en sus manos y cada vez que tomaba un pincel era muy doloroso para él. Le preguntaron por qué, siendo un hombre ya grande y padeciendo esa enfermedad, seguía pintando y respondió algo impactante: “El dolor se va pero la belleza queda”. Eso es esperanza.

Con esperanza existe la posibilidad de ver la solución.

Un músico muy famoso, Pablo Casals seguía tocando el chelo a pesar de su edad avanzada y que le costaba mucho hacerlo. Una vez le preguntaron por qué seguía practicando siendo ya famoso, y respondió: “Porque creo que estoy mejorando.”
Eso es tener esperanza.

Nunca pierdas la esperanza porque en Jesucristo todo problema tiene solución.

Miguel Ángel estaba pintado la Capilla Sixtina y cada vez que bajaba de ese techo, sólo quería dormir porque estaba muy cansado, pero se angustiaba pensando que no podría levantarse. Durante esos momentos escribía sonetos y, al finalizar uno, asentó: “No sé pintar”.
Pero al día siguiente subía nuevamente la escalera recobrando sus fuerzas cuando iniciaba la tarea.
Nunca perdió la esperanza y aunque el problema le hablaba internamente, no obedeció.


2º. Para los problemas terrenales hay soluciones divinas.

Queremos ver los problemas con códigos terrenales en vez de verlos con códigos celestiales. Creemos que todo lo debemos hacer como lo hicieron nuestros padres, y bajamos a Dios a nuestro problema terrenal; en vez de hacer de Dios una solución lo integramos al problema y pensamos que Dios no pueda hacer algo.

En lugar de ver a Dios como la solución lo vemos como dificultad.

Dios está atento a nuestra súplica para respondernos.
No tengas en tu mente un Dios pequeño, no le restes poder.

Dios es grande y el problema pequeño desaparecerá.

¿Cómo resolvían los conflictos tus mayores?
¿Se angustiaban? ¿Se paralizaban? ¿Se deprimían ante la dificultad económica? ¿Gritaban? ¿Se ponían violentos, con broncas hacia toda la familia porque no sabían descargarlo?
Y si reaccionamos igual es porque somos odres viejos.

Debemos tener en cuenta, que:

A. Hay problemas que debo resolver yo.
Por ejemplo, si la dificultad es por pecar contra Dios sólo con confesarlo, apartarme y ponerme en orden nuevamente delante de Dios se solucionará; pero mientras no me arrepienta el problema seguirá estando.

B. Hay problemas que deben resolver otras personas.

Por ejemplo, si mi problema es legal lo debe resolver un profesional, un abogado.
Si es una enfermedad no se solucionará quedándome en casa sino debo ir al médico.

C. Hay problemas que se resuelven solos.

Nos amargamos, angustiamos y con el paso del tiempo el problema se resuelve solo, porque solamente debía cambiarse algo un poco.

D. Y otros, solamente los resuelve Dios.
Hay problemas tan grandes que ningún recurso natural lo puede resolver, sólo la mano de Dios.
Debemos hablar un lenguaje sobrenatural, el código de Dios.

Si hemos buscado soluciones por un lado y otro, consultado a otras personas y no resolvimos la crisis es porque sólo Dios tiene la respuesta.
Dios tiene nuevas soluciones.

Pasaje clave: Lucas 8:11-15.
(CONTINÚA…)
Por Alejandra Stamateas
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Agua en el Desierto

“Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” - Si alguna vez has viajado a través del desierto, usted notara que se trata de milla tras milla de zonas secas y áridas en el paisaje. En el camino encontraras aéreas, verdes arbustos, arboles, árboles y plantas con flores.

Si alguna vez has viajado a través del desierto, usted notara que se trata de milla tras milla de zonas secas y áridas en el paisaje. En el camino encontraras aéreas, verdes arbustos, arboles, árboles y plantas con flores. Esto significa que hay corrientes de agua cerca. Con agua aun en el desierto llega la vida.

Lo mismo ocurre, en nuestra vida., sin Dios nuestra vida tiende a ser como el mismo desierto. Nos arrebata nuestra la energía, la creatividad y nos obliga. Eventualmente a sentimos golpeados, cansados, y secos. Pero Jesús dice, “yo soy agua viva; el que me acepte nunca tendrá sed.” El no hablaba de sed física. El hablaba sobre satisfacer nuestra sed espiritual, para poder florecer y venir a la vida.

¿Qué con eso? ¿Te sientes a veces como vacio, seco como un estanque sin agua? Ven a Cristo y disfruta de una bebida fría cuando lo necesites.
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«NO TEMAS»

“Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos”, Salmo 33:10

Quizá en este momento estemos pasando por dificultades causadas por personas que han querido hacernos daño. Tal vez estén tratando de destruir nuestro negocio, nuestro hogar, nuestros hijos o nuestro matrimonio. Si es así, cobra ánimo. Dice el Salmo 33:10, que Dios hará nulos los planes de esas personas y frustrará sus maquinaciones. El consejo de los impíos será frustrado, pero el consejo de Jehová permanece para siempre.
Recuerda que si Dios es tu fortaleza en el tiempo de la angustia, nadie podrá vencerte. Por más poderosos que sean nuestros enemigos, nosotros siempre llevamos las de ganar porque confiamos en el Señor. Quizá nuestros enemigos piensen que tienen cierta ventaja sobre nosotros; pero como Dios está de nuestro lado, eso nos da toda la ventaja que necesitamos.
Estemos tranquilos, vamos a triunfar sobre ese problema. Entre tanto, concentremos nuestra atención en el Señor, y los pensamientos del corazón de Dios inundarán continuamente nuestro corazón: “La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia. La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán” (Salmo 37:30 y 31). El consejo de Dios nos dará firmeza en todas las cosas. Las malas noticias no podrán quitarnos la paz porque los pensamientos de Dios se levantarán y reprenderán a las malas noticias para que no echen raíces en nuestro corazón.
No nos dejemos perturbar por los éxitos temporales de los que causan problemas. En lugar de eso: “Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz” (Salmo 37:37).
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miércoles, 22 de septiembre de 2010

«Todo es POSIBLE»

“…porque nada hay imposible para Dios”, Luc. 1:37

¿Habrá algo imposible para mí? Pregunta nuestro Dios quien nos creó. El mismo que te entretejió en el vientre de tu madre y que había pensado en ti antes de tu concepción. ¿Tus circunstancias son adversas y los gigantes se ven enormes? Yo soy más grande que cualquier cosa que quiera estorbar tu vida y robar tu paz. A pesar de la vejez de Sara pudo concebir. Ana clamó angustiada y desesperada, y su vientre se abrió. Elías se encontraba desesperado en el desierto, escondido en la cueva, pensando que iba a morir, alejado y sintiendo depresión. Pero allí donde él se encontraba, le di de comer, lo sustenté y le otorgué nuevo aliento.
Aquel ciego que clamaba, daba grandes voces para llamar la atención, yo lo escuché, yo lo atendí, sus ojos se abrieron, su milagro recibió.
Una mujer con el flujo de sangre, cansada, moribunda, pero todavía persistente, tocó el borde de sus vestiduras y además de sanidad recibió la salvación. Oprimidos y endemoniados para los que parecía que la libertad no llegaría, sin embargo, Dios los libró de sus cadenas. Escaseaba la comida en casa de la viuda, pero como ella obedeció a Su mandato, recibió el alimento. Dividió las aguas del Mar Rojo para que el pueblo de Israel pasara, alimentó a multitudes cuando parecía que no había nada. Él es Dios, el que lo conoce todo. Visitó la casa de Zaqueo para tener una confrontación que marcaría su vida. Para los demás, él no necesitaba nada, pero en su corazón, él anhelaba a Dios.
En el pasado Él hizo, pero en el presente sigue haciendo. Y aunque no lo entendamos o lo veamos, Él está obrando. Las cosas vendrán en su debido tiempo; sólo ten fe, sigue esperando. Ten paciencia y verás en tu vida el milagro. “Yo soy tu Dios quien te sostiene, no temas, que Yo te ayudo” La respuesta vendrá, sólo espera. No olvides que Él te ama y que nunca ha desamparado la obra de sus manos.
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«MÁS PRINCIPIOS PARA LOGRAR FAMILIAS FUERTES»

4. ÁMALOS INCONDICIONALMENTE. Con amor que no depende de lo que hace, sino de quién es él; amor que le da valor como persona, independientemente de su éxito o fracaso en las cosas que intenta. Eso no quiere decir que vas a aceptar todo su comportamiento, hay cosas que tienen que ser disciplinadas; pero acéptalos tal y como son y gózate con las habilidades que Dios les ha dado. Reconoce que todos tenemos fuerza en ciertas áreas y debilidad en otras, y no compares sus debilidades con las fuerzas de otro, sobre todo con sus hermanos.

5. BRINDA DISCIPLINA SEGURA. Es necesario que los hijos sepan muy bien cuáles son las reglas del hogar, qué cosas pueden hacer, cuáles no y cuál será la consecuencia de hacerlo. Tiene que haber una disciplina segura. La falta de orden y estructura es la causa principal del suicidio; los hijos deben tener reglas estables y constantes. El amor sin disciplina va a crear hijos egoístas e inmaduros, duros y amargados. Disciplina voluble va a crear hijos temerosos e inseguros que no saben qué esperar, pero amor con disciplina firme va a crear hijos seguros, estables, maduros. Al disciplinar debemos considerar lo que dice el libro de Santiago: debemos ser prontos para oír y tardos para hablar, tardo para airarse o enojarse. Pueden existir razones y motivos que nosotros no hemos visto y al escucharles posiblemente no será necesaria la disciplina. Pronto para escuchar y luego decidir con la ayuda de Dios qué disciplina será necesaria.

6. SUÉLTALOS. El Doctor Dobson dice lo siguiente: “Queremos levantarnos como escudo y proteger a nuestros hijos del dolor de la vida, tenerlos en la seguridad de nuestro brazo, pero hay tiempos en que los tenemos que dejar luchar. Los niños no pueden crecer sin riesgos, los bebés no pueden caminar sin caerse al principio; los estudiantes no pueden aprender sin enfrentar dificultades y un adolescente no puede llegar a ser un joven adulto hasta que lo soltemos”. Tiene que ir soltando poco a poco. Si no hay un riesgo, los hijos nunca aprenderán la responsabilidad. El Salmo 127:3 nos dice: “ He aquí herencia de Jehová son los hijos cosa de estima el fruto del vientre “ y luego el versículo 4 dice: “ como saetas en mano del valiente así son los hijos habidos en la juventud “; al lanzar una flecha de un arco el momento más crítico es el momento en el que sueltas la flecha, si la detienes de más o la sueltas antes, se va chueca o no va a salir con fuerza, tienes que soltarla de una manera limpia para que esa flecha pueda volar al máximo de su potencial.
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martes, 21 de septiembre de 2010

Dios No Es Aburrido

Si Dios no es aburrido y su Espíritu produce gozo, ¿por qué a tantos hijos de Dios se los ve aburridos y bajoneados?

Hay cuatro respuestas para ésta pregunta:

1. Donde hay pecado nunca hay gozo, ni verdadera alegría. Podrá haber mucha risa, muchas bromas, pero si adentro hay pecado también hay aburrimiento, culpa y amargura; y desaparece el verdadero gozo de Dios.

2. Si no hay gratitud no hay gozo. El quejoso, al que nunca le gusta nada, al que le cae todo mal, el que vive cuestionando todo y a todos, es un amargado interiormente. En cambio ser agradecido a Dios y a las personas que nos rodean aumenta el gozo de Dios en nuestras vidas.

3. Muchos chicos viven aburridos y tristes porque no quieren compartir sus problemas y tristezas con aquellas personas que realmente pueden ayudarlos. Se “tragan” todo lo que les pasa, se tratan a sí mismos como “víctimas” y no dejan que nadie entre en su mundo para ayudarlos. Y como ven que nada cambia en sus vidas, comienzan a dudar de Dios y se bajonean más.

4. Muchos se vuelven aburridos y tristes porque piensan que ser cristianos es vivir con una larga lista de prohibiciones: NO al sexo. NO al baile. NO a la música. NO a salir con chicas o chicos. NO a pasarla bien y divertirse.


  • Les han enseñado que la santidad es un NO en sus vidas… ¡y huyen de ella!
  • Pero esto no es así. Dios te dice:
  • SI al sexo (pero en el matrimonio).
  • SI a la música cuyos contenidos (letra) sea positivo y sano para tu vida.
  • SI a compartir con chicos y chicas que te hagan bien, que te alienten en lo bueno y te adviertan en lo malo.
  • SI a pasarla bien y divertirte con tu novia/o y con tus amigos, sin caretas y disfrutando cada momento.
  • SI a buscarlo cada día para que Su gozo te llene.
  • Pero cuando Dios te dice NO a algo lo hace para protegerte y para darte algo mucho mejor.

Mirá las diversiones “Estilo Satanás”:


Las que producen conflictos y divisiones:

Peleas…
Romper y destruir…
Bromas pesadas, burlas…
Tranzar…
Manipular para obtener lo que quiero…

Las pecaminosas que arruinan la vida y la relación con Dios:

Sexo pre-matrimonial…
Borracheras…
Drogas…
Cigarrillos…
Boliches (porque encontrás todo lo anterior, más el peligro siempre latente de perder tu vida)

Las que enferman y corrompen la forma de pensar:

Pornografía…
Ocultismo…
Brujería…
Violencia…
Juegos de Rol… (si contienen todo lo anterior)…
Anime y Manga (si contienen todo lo anterior)…
Música no cristiana…
Pasar horas y horas con aquellos que no conocen a Jesús hablando como ellos y pensando como ellos (tenemos que estar con ellos pero no convertirnos a ellos).

Mira las diversiones “Estilo Dios”:

Lo realmente bueno de las diversiones estilo Dios es que ninguna te esclaviza. No terminás siendo un vicioso, ni un adicto. Tu mente no se corrompe, ni se lastiman tus emociones. No perdés la libertad que te da Jesús. La libertad de decidir, la libertad de escoger lo mejor para tu vida.

No te voy a dar una lista de diversiones porque no es necesario. Cualquiera puede ser una excelente diversión estilo Dios si reúne 3 requisitos importantísimos:

1. Si podés alabar y agradecerle a Dios por cómo te divertiste.

2. Si no te produjo tentaciones o te involucró con el pecado.

3. Si pudiste bendecir y ser un buen ejemplo para otros.

¡Y la pasaste muy bien en el proceso!

Por Edgardo Tosoni
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¿En qué Estado está tu Corazón?

El Señor no mira lo que mira el hombre;pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón. 1 Samuel 16:7.

Un enfermo que pasó por una grave operación cardiaca contó: –Parecía estar bien de salud. Exteriormente todo iba bien, pero sin que lo supiera, estaba aquejado de una grave enfermedad, un aneurisma.

En lo concerniente a nuestra salud, nuestra apariencia puede engañarnos y hacernos peligrar. Esto también es cierto en la esfera espiritual y moral, pero tiene consecuencias mucho más graves. A los que nos rodean podemos parecerles una persona respetable, podemos gozar de buena reputación y tener una excelente opinión de nosotros mismos. Sin embargo Dios no nos juzga según nuestra propia opinión o la de la gente que nos conoce. Sondea nuestro corazón y lo declara incurable a causa del pecado. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo el Señor, que escudriño la mente, que pruebo el corazón” (Jeremías 17:9-10).

¿No hay, pues, ninguna esperanza de cura para el gran mal del pecado? Demos gracias a Dios: el que nos declara incurables también nos dice: “Venid luego… si vuestros pecados fueren… rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18). Aceptemos el remedio prescrito por el divino médico: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). Sólo Jesús salva al pecador mediante su obra cumplida en la cruz: “En ningún otro hay salvación” (Hechos 4:12). “El Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo” (2 Tesalonicenses 3:5).
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Palabra de Dios para Hoy

Cuando tenemos una relación profunda y personal con el Señor Jesús, nuestros tiempos difíciles no son los mismos que para la gente que no la tiene.

Queremos que las cosas siempre vayan bien, pero esos tiempos de desafío y tristeza no se quedan sin su lado bueno, ya que nos ocurren cosas durante esos tiempos que son tan preciosas como diamantes, porque es entonces cuando tenemos la oportunidad de experimentar la presencia del Señor de una manera más profunda. Si abrazamos el momento, veremos al Señor en él.

[caption id="attachment_3818" align="alignleft" width="120" caption="La palabra de Dios para hoy"][/caption]

El primer invierno después de que mi familia y yo nos habíamos trasladado a Tennessee desde el soleado sur de California, nos vimos envueltos en una tormenta de nieve, y más tarde me dijeron que esa fue la peor tormenta que habían visto en Tennessee desde hacía cien años. La temperatura estaba bastante por debajo de cero y todo estaba cubierto de hielo. Cada rama de los árboles, cada casa, cada palmo de tierra incluyendo nuestra carretera y todas las calles adyacentes. ¡Todo! Era como el paisaje centelleante de un cuento de hadas. Parecía Liberia.

El peso del hielo en los árboles hacía que grandes ramas se desprendieran y cayeran sobre los cables de la luz, cortando la electricidad en toda la ciudad. Nos quedamos sin luz, sin calefacción y sin teléfono. No podíamos ir a ningún lugar, así que hicimos un fuego en la chimenea, nos juntamos alrededor de él y esperamos a que la luz y el teléfono volvieran a funcionar. Eso no sucedió ese día, ni al siguiente, ni al siguiente, y con ese frío la chimenea no aportaba el calor suficiente para poder apartarnos unos metros de ella sin casi congelarnos.

La primera noche me hice una sopa caliente en un gran tazón que estaba justo encima del fuego y oré:”Señor, ayúdanos. ¡Necesitamos saber que estás aquí! “


Inmediatamente sentí que en vez de desesperarme por la mísera situación, abracé la experiencia y descubrí la bondad de Dios.


Cuando lo hice, el resultado me sorprendió, y le di gracias a Dios porque nos había mantenido juntos como familia.

Caminar paso a paso con Dios requiere abrazar el momento por el que todo merece la pena. Cuando estés tentado a tener miedo, a sentirte frustrado, a tener inseguridad o pánico por lo que está ocurriendo en tu vida, detente y ve que Dios está ahí.

Es increíble que cuando abrimos nuestros ojos al cuadro completo, encontramos diferentes perspectivas. La Biblia dice: “Abre tus ojos y te saciarás de pan” (Proverbios 20:13).

Cuando le abrazamos a Él, vemos las bendiciones que están justo delante de nosotros. Podemos estar contentos ahí donde estamos sin importar en qué estado nos encontremos (literal o figurativamente) porque Él está ahí. (ver Filipenses 4:11).

A pesar de la situación en la que estés en este momento, Dios tiene abundancia de bendiciones para ti. Justo ahí donde estás, Dios está obrando poderosamente en tu vida. Él quiere que cierres tus ojos, que clames a Él y le digas: ”Señor, muéstrame tu mano en mi vida”, porque Él quiere que sientas su presencia, que confíes en que siempre que tengas miedo puedes dirigirte a El y encontrar su paz. Cuando estés débil, encontrarás fuerza; cuando estés vacío su llenura; cuando estés triste su gozo, y cuando estés en medio de una fuerte tormenta, su cobijo y provisión. Pero con demasiada frecuencia quedamos cegados por nuestras circunstancias, temerosos de lo que está ocurriendo, desanimados fácilmente, caminando hacia la amargura o prestos a quejarnos, y nuestro primer instinto no es buscar a Dios en medio de nuestras circunstancias.

Cuando tenemos una relación profunda y personal con el Señor Jesús, nuestros tiempos difíciles no son los mismos que para la gente que no la tiene. Para los incrédulos, sus tiempos oscuros y problemáticos no tienen esperanza, e incluso para los creyentes que no comprenden todo lo que Dios tiene para ellos, sus experiencias difíciles, están llenas de temor y duda en vez de estar llenos de la presencia de Dios que los sostiene.

Cuando tú das el primer paso para abrazar a Dios en tus circunstancias, Ël vendrá corriendo para abrazarte. No importa lo que esté pasando en tu vida, abraza el momento. En vez de enojarte cuando las cosas van mal o cuando algo no sale de la manera que habías planeado, busca a Dios en la situación y verás que Él no te ha abandonado. Entenderás que tú no vas a sufrir toda la vida.

Si Dios conoce tus pensamientos (Salmo 94:11), tu corazón (l Samuel 16:7), cuando te levantas y cuando te sientas (Salmo 139:2), y cuántos cabellos tienes en tu cabeza (Mateo 10:30), entonces Él sabe donde te encuentras en cada momento. Él ve tus circunstancias, y tan solo porque tú no puedas ver más adelante no significa que Él no pueda, Él puede y de hecho lo hace. Él sabe dónde has estado, hacia dónde te has dirigido y dónde se supone que deberías ir, y Él sabe cómo llevarte allí.

Si tienes la luz para el momento en el que estás ahora mismo, es suficiente; tiene que ser suficiente, porque lo tienes a Él, y Él es todo lo que necesitas.

Oración de Luz.
Señor, tú eres todo para mí. Gracias porque puedo caminar a cada momento contigo y no tengo que descubrir la vida por mí mismo, y cuando llego a un tiempo oscuro, puedo poner mi mano en la tuya y depender de ti a la vez que caminamos juntos y atravesamos ese momento. Sé que “los rectos morarán en tu presencia” (Salmo 140:13), y es ahí donde quiero vivir., porque en tu presencia encontraré sanidad, liberación, amor, paz, gozo, esperanza. Señor, ayúdame a abrazar los momentos de mi vida que son difíciles de abrazar, capacita mis ojos para verte en ellos, y ayúdame a reconocer siempre la abundancia de tu bondad hacia mí.

Levanto hacia ti las luchas más profundas de mi vida, confiando en que tú abrirás mis ojos para ver todo lo que tienes para mí en ellas. Revélame complemente todo. Gracias que puedo ser lleno del gozo de tu presencia en cada paso que doy, porque tú me has dado la luz que necesito para cualquiera que sea el paso en el que estoy. (adaptado del libro: Suficiente luz para el próximo paso por Stormie Omartian).
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Jesucristo el Hijo del Padre

Estas cosas habló Jesús,y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre… ellos…han conocido verdaderamente que salí de ti,y han creído que tú me enviaste. Juan 17:1-8.


Los apóstoles que el Señor había elegido para ser sus compañeros en el tiempo de su ministerio habían reconocido verdaderamente que Él había salido del Padre y había sido enviado por él. El apóstol Pedro, quien a menudo hablaba por los demás, testificó cierta vez: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:68-69).


El Señor Jesús testificó varias veces que él había salido del Padre y había sido enviado por él. Había venido como hombre a esta tierra para revelarnos a Dios y al Padre. “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (1:18). ¿Quién más que la persona que está en el seno del Padre habría podido revelarle? Que “había salido de Dios” prueba, por un lado, la procedencia del Señor Jesús y, por otro, estas palabras subrayan su venida voluntaria.

La expresión “el Padre que me envió” habla de su dependencia como ser humano. En plena armonía con el Padre, Él estaba dispuesto a ser enviado y cumplir su obra aquí abajo.

Todo aquel que es enviado por alguien recibe ciertos poderes del que lo envía. Éste también era el caso del Señor Jesús, quien recibió autoridad del Padre que le envió. Pero sólo los discípulos y algunas otras personas se subordinaron a Él. La mayor parte del pueblo judío lo rechazó y rehusó reconocerle este poder.
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Restaurando en Cristo Jesus

“Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó.” Lucas 10:34 (NVI)

La historia del buen samaritano es una de las más conocidas de la Biblia. Y de las muchas enseñanzas que se pueden sacar de ella, escuche anoche este concepto que me sedujo.

El enemigo siempre lastima, en la historia el caminante había sido desnudado, lastimado y dejado medio muerto. No es muy distinta a la realidad que nos toca vivir hoy con tanta violencia. Pero la aplicación espiritual es aún más terrible. El diablo lastima nuestra alma, nos quita la paz y nos desnuda dejándonos vacios. Nos promete mucho, nos da poco y nos saca todo. Y cuando lo hizo, nos deja tirados como aquel hombre de la parábola.

Ni el sacerdote ni el levita se detienen, y prefieren seguir su camino. Pero el samaritano fue movido a misericordia. Vio al caminante herido de muerte y aunque no eran amigos, ni tenían relación decidió detenerse para ayudarlo. Igual que hizo Jesucristo con vos y conmigo. Nos vio sin esperanza y condenados al infierno y decidió ayudarnos. ¡Un grande de verdad!

Así que se acercó, curó las heridas y las vendó. Primero nos sanó el alma. Y luego nos hizo montar sobre su propia cabalgadura. Y este es el concepto que seduce. El que estaba tirado, desnudo y moribundo, termina la historia montando sobre un caballo y regresando a casa. El que había perdido todo, regresa dignamente. Porque el Señor Jesucristo tiene esta gracia adicional. No solo nos salva y nos sana, sino que además nos reivindica. Nos devuelve la dignidad que teníamos y nos pone en un lugar de privilegio.

En esta sociedad que siempre te tira para abajo y que nunca te reconoce tus logros Jesucristo te ofrece devolverte el valor que tenías. Tal vez hoy no estés mal y te sentís satisfecho con tus logros. Tal vez hoy estás necesitando cambiar tu situación que te agobia y te entristece. Tal vez hoy estás como el caminante, tirado al lado del camino sin futuro.

Cualquiera sea tu situación, hoy Jesucristo te quiere llevar en su cabalgadura, y darte una dignidad que nunca antes tuviste y que el dinero no puede comprar. Ser un hijo de Dios es ser el heredero del universo.

REFLEXIÓN — Subete.
Un gran abrazo y bendiciones
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Cuando el infierno abrió su boca

Era un simple tubo de metal. Pero era un tubo que transportaba petróleo venezolano. El tubo estaba al descubierto, a unos 500 kilómetros al sureste de Caracas. A fines del mes de diciembre, un autobús se salió de la ruta y chocó contra el tubo, y el tubo estalló.

En cuestión de segundos, el vehículo se vio envuelto en enormes llamas. Treinta personas perecieron en aquel infierno. Alberto Restán, un joven pasajero que por milagro escapó vivo, dijo a los diarios: «La gente gritaba desesperadamente cuando se produjo el choque. Pero cuando el infierno abrió su boca, cesaron todos los gritos.»

«Cuando el infierno abrió su boca.» La frase es impactante. Por eso se usa con frecuencia en la literatura universal. La boca del infierno representa todo peligro genuino, toda amenaza verdadera, todo acto de maldad desatada y toda violencia incontenible.

En este sentido hay muchas situaciones simbólicas en que el infierno abre su boca. A veces es la puerta de una cantina adonde el padre de familia va a gastar el dinero de la semana. A veces es un negocio turbio donde el hombre deja enterrada integridad, conciencia y moral.

A veces lo que debiera ser lo más bello en esta vida, el matrimonio, resulta ser no sólo la boca del infierno sino el infierno mismo debido a insolencias y hostilidades. El orgullo y la rebeldía deshacen el hogar, quebrantan a los niños y convierten en llamas de horror lo que comenzó siendo nido de amor.

Somos nosotros los que provocamos nuestros infiernos. Es increíble el mal que nos hacemos a nosotros mismos. Creemos que cuando nos imponemos, forzando nuestra opinión y exigiendo que se respeten nuestras disposiciones, salimos ganando. Pero es todo lo contrario.

¿Por qué habrá tanta disensión en el mundo? ¿Por qué será que hermanos se matan unos a otros? ¿Por qué los recién casados, que comenzaron con las más grandes ilusiones de amor, llegan a odiarse? Por una sola razón: la rebeldía y el egoísmo. ¿Cuándo reconoceremos que el problema lo somos nosotros mismos?

El día en que nuestro mayor anhelo sea agradar a Cristo agradaremos a los que están a nuestro lado. Con eso estaremos, también, agradándonos a nosotros mismos. No nos sigamos destruyendo. Arreglemos hoy mismo nuestras cuentas con Dios. La paz con Dios trae paz a nuestra alma.

Fuente: Hermano Pablo
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«No mires para atrás»

“Acordaos de la mujer de Lot”, Luc. 17:32

Cuando miramos para atrás tropezamos con lo que tenemos delante, no nos percatamos de los peligros que pueden venir, no marchamos hacia un destino exacto y permanecemos atrapados en el pasado. Hasta que no aprendamos a mirar hacia adelante no podremos proyectarnos y continuar el plan que Dios diseñó para nuestras vidas. No interesa aquello que hayamos vivido en el pasado, nuestro futuro es más poderoso que el pasado; no podemos permitir que aquellas cosas que hicimos, que nos hicieron o que atravesamos sean un obstáculo para cumplir el plan que Dios ha trazado para nosotros. Muchas personas en este momento están caminando hacia adelante pero mirando hacia atrás; así es imposible que se superen, crezcan y maduren porque su mirada está puesta en su pasado y no en su futuro.
La mujer de Lot aunque había recibido la orden de no mirar hacia atrás, simplemente miró a causa de la vida que había desarrollado en Sodoma y Gomorra. Tal vez fueron muchas las cosas que viviste antes de venir al Señor: traiciones, robo, adulterio, fornicación, pornografía, mal carácter, depresiones y un sin número de experiencias que te traumaron de tal manera que pensaste que la vida era injusta, que estabas marcado para vivir en derrota, en escasez, en pobreza y limitación. Es tiempo de que dejes de mirar hacia atrás, porque cuando tienes tu mirada puesta en lo que fuiste estás tirando por el suelo aquello que Dios quiere que seas; tu pasado no determina tu futuro, tu futuro ha sido diseñado por Dios. Si le diste la espalda a “amigos” que sólo te llevaban a descarriarte y salirte del propósito de Dios, no mires atrás; si dejaste el vicio, no mires atrás; si saliste de aquella relación que te llevaba a pecar, no mires atrás. Cada vez que contemplas ese pasado le estás dando lugar, tiempo y espacio, de manera que nubla tu futuro, trae confusión y te roba las fuerzas para seguir adelante.
NO MIRES ATRAS significa no pensar en el pasado, no hablar del pasado y soltar ese pasado. Tu mente debe estar llena y abastecida de lo que Dios ha dicho que eres y hacia dónde debes ir. Entre más estés encerrado en lo que te pasó, menos podrás contemplar lo que pasará de la mano de Dios en el tiempo venidero; la diferencia fue que en el pasado viviste, experimentaste y atravesaste cosas porque lo hiciste a tu manera, en tus propias fuerzas y de la forma que tu creías que era lo correcto; pero ahora vas de la mano del Dios Todopoderoso el cual te libra del fracaso y del error.

NO HAY DE QUE TEMER, NO MIRES ATRAS.

¡Deja de mirar atrás y proyéctate a lo que Dios tiene por delante!
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lunes, 20 de septiembre de 2010

«Venciendo obstáculos»

“Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico”, Marcos 2:3 y 4

Imaginemos cómo se pueden haber sentido los cuatro amigos del paralítico. Quizás, ante la noticia de la llegada de Jesús al pueblo se habían entusiasmado entre ellos hablando de lo bueno que sería que su amigo pudiera tener un encuentro con esta persona que obraba increíbles milagros. Las probabilidades de que el Maestro pasara cerca de donde estaba él eran remotas. Además, siempre iba acompañado de una muchedumbre. Entonces, uno de ellos sugirió que lo podrían llevar, entre los cuatro, hasta donde estaba Jesús. La acción de estos cuatro amigos revela, para nosotros, una convicción digna de imitación. ¿Se imagina la desilusión que sintieron al ver el mar de personas que rodeaba la casa donde se encontraba el Señor? Quizás esperaban que él estuviera al aire libre, para facilitar un poco las cosas, pero ¡estaba dentro de la casa!
Siempre que emprendamos un nuevo proyecto, nos encontraremos con obstáculos. Esto es algo muy común en la vida y, a decir verdad, comenzaríamos a sospechar si todo se nos presentara demasiado fácil. Lo importante no es tener el camino sin obstáculos, sino demostrar habilidad y destreza a la hora de sortear las dificultades.
«Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico»
Estos cuatro estaban creían firmemente que Jesús tenía lo que el paralítico necesitaba. Su corazón tenía la certeza de que, finalmente, habían encontrado la solución para la dificultad de su amigo. Esta convicción es fundamental al acercamos a Cristo. Muchos dicen: «lo único que me queda es orar». Pero no lo dicen con esa confianza a prueba de fuego. Lo dicen con la resignación de quienes antes probaron muchas otras alternativas. Incluso, no están convencidos de que ésa es la solución, pero no se les ocurre otra alternativa. Santiago dice: «pidan con fe, no dudando nada, porque los que dudan son semejantes a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra» (Stg. 1:6).
En cuántas ocasiones, durante el tiempo que compartió con los discípulos, Jesús les habló de lo importante que es la perseverancia. Una de las marcas del discípulo maduro es que está dispuesto a perseverar hasta obtener una respuesta; no se da por vencido aún cuando lo que busca aparentemente sea inaccesible.
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sábado, 18 de septiembre de 2010

¿Qué hacer cuando necesitemos paciencia?

Salmo 37:8 y 9 “Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra”.

Salmo 40:1 “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor”.

Romanos 5:3 – 5 “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y las pruebas, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.

Santiago 1:3 y 4 “…sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”.

Santiago 5:7 y 8 “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca”.

Gálatas 5:22 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe…”.

Efesios 4:2 “…con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,…”

Hebreos 6:11 y 12 “Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.

2ª Pedro 1:5 – 7 “…vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor”.
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viernes, 17 de septiembre de 2010

Cuidado con nuestro carácter II

“Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos”, Luc. 6:31

Otro ejemplo de ello es Moisés, después de ser un hombre impulsivo a tal punto de matar a un egipcio, Dios lo mandó al desierto por alrededor de 40 años, para moldear de esta manera su carácter antes de poder usarlo como caudillo de Israel. Luego de ese periodo en donde Dios moldeó su carácter, la Biblia lo describe como: “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra”. (Números 12:3)
Nuestro mal carácter muchas veces nos puede llevar a evitar que Dios nos use de la manera que Él quiere usarnos; por ello Él usará muchas veces el desierto para moldearnos, usará situaciones que harán que nuestro carácter poco a poco vaya moldeándose hasta llegar al punto perfecto que Dios necesita para usarnos en gran manera. Lo lindo de todo esto es que a pesar de que a muchos nos cuesta lidiar con nuestro mal carácter, Dios siempre está dispuesto a enseñarnos para que aprendamos de Él: “…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. (Mateo 11:29)
Hoy te invito a que vayas delante del Señor y le entregues ese carácter que seguramente está evitando que las bendiciones de Dios se derramen sobre tu vida; el hecho de llevar a su taller ese carácter implica que vendrán sobre tu vida muchas situaciones en donde se pondrá a prueba tu carácter. Es allí en donde con dominio propio y con la ayuda del Señor, tu carácter se irá moldeando a tal punto de llegar a ser el que Dios quiere que sea.
Cuando Dios termine de moldear tu carácter comenzarás a ver cómo la mano de Dios se mueve a través de tu vida y cómo el reflejo suyo está más presente sobre toda tu vida.

¡Que nuestro carácter refleje el amor con el cual Dios nos ha amado!
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jueves, 16 de septiembre de 2010

Cuidado con nuestro carácter I

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”, 2ª Tim. 1:7

Quizás una de las cosas que más nos cuesta moldear en nuestra vida cristiana es nuestro carácter, debido a que muchas veces quiere aflorar nuestro viejo hombre. Muchos de nosotros tenemos diariamente una lucha constante tratando de contener el mal carácter que quiere salir disparado. Pero ahora que estamos en Cristo, la Biblia dice que somos nuevas criaturas, Dios nos ha dotado con algo que todos tenemos: Dominio Propio.
Pero a veces es muy difícil tener dominio propio cuando las cosas a las que nos enfrentamos día a día tientan nuestra paciencia y al no soportar, nuestro carácter quiere salir a flote para decir cosas que muchas veces nos arrepentiremos de decir. Hay un pasaje que denota lo que muchos de nosotros hemos hecho en algún momento frente a una situación difícil:

“Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de que espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea”, Luc. 9:51 - 56

Muchos de nosotros somos como Jacobo y Juan, “de mecha corta”. La voluntad de Dios para nuestra vida es que podamos reflejar su amor hacia los demás, eso implica someter a nuestro viejo hombre, nuestro mal carácter y todo aquello que cuando aflora deja mucho que desear y nos hace desfigurar la imagen de Cristo en nuestra vida.
Aparentemente lo que los discípulos estaban tratando de hacer era defender a Jesús de esas personas que no quisieron recibirlo, pero el mismo Señor les da una lección reprendiéndolos. Muchos de nosotros frente a situaciones que no nos son favorables tratamos de hacer que caiga fuego y destruya todo aquello que no es como quisiéramos; es en esos momentos en donde debemos, por medio de nuestro carácter, demostrar que ya no somos los mismos, sino que ahora Dios está trabajando en nosotros y en especial en nuestro carácter.

(…continúa)
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miércoles, 15 de septiembre de 2010

El consejo bíblico, 2ª parte

“Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”, Deut. 28:2

« ¿No habéis podido velar conmigo una hora?» (Mateo 26:40). La oración es oxígeno en las decisiones.

¿Nos importan las respuestas de Dios?
¿Cuánto tiempo pasamos orando de verdad sobre asuntos?
¿Oramos para sentirnos bien, para «cumplir»?
¿Oramos deseando su voluntad por encima de todo?
¿Oramos con fe?
¿Oramos hasta la convicción?
¿Oramos aunque la única respuesta sea el silencio?

«Y creó Dios al hombre a su imagen.» (Génesis 1:27)
No descartemos lo que nos ha dado Dios: el sentido común, ese delicado equilibrio entre la intuición (emoción) y el inventario (razón). Como dice Stuart Park en «La voluntad de Dios y el sentido común», no se trata de vivir como si Dios no nos hubiese dotado de sentido común, pero tampoco hay que vivir carnalmente sin reconocer «cuando la mano del Maestro y la voz del Señor nos permiten conocer una providencia inteligente que nos guía y conduce». Así pues, debemos dejar de reflexionar en los consejos y las circunstancias.

«De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.» (Romanos 14:12)
Hay que aprender a caminar a solas, sin rechazar el consejo pero tampoco teniéndolo de muleta. Los demás No son la voz de Dios...ellos sólo deben confirmar lo que el Señor ya te ha revelado». Un día vamos a rendir cuentas a Dios por todas nuestras decisiones.

Te animo a reflexionar en cómo tomas decisiones — porque tarde o temprano nos enfrentamos a decisiones que importan muchísimo. No te sientas tentado a seguir la ruta fácil de la intuición espiritualizada o la supuesta seguridad de un inventario. Recuerda que todo lo que haces hoy influye en tus decisiones futuras, y que lo más importante es tu verdadera comunión con el Señor.
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