“Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”
Luc. 17:10

Hoy en día, la gente está más preocupada por sus derechos que por sus responsabilidades. Incluso muchos adoptan una mentalidad de víctima y echan la culpa por todo lo que les sucede a sus padres, cónyuges, hijos, al gobierno, sus jefes o sus compañeros de trabajo, en lugar de reconocer que lo que son y lo que tienen sigue siendo su responsabilidad.
Una persona responsable enfrenta lo que la vida le depara y siempre da lo mejor de sí. Algunas características de una persona responsable son:

Siempre termina lo que comienza: nadie puede hacer el mínimo y alcanzar el máximo. Si queremos lograr más y tener credibilidad en los demás debemos adoptar esta actitud.
Está dispuesto a ir la milla extra: esto significa que debemos estar dispuestos a hacer lo que sea necesario para hacer lo que debemos hacer, en lugar de decir: “ese no es mi trabajo”.

Son motivados por la excelencia: las personas responsables desean la excelencia y trabajan duro para lograrla. Y cuando lo dan todo, viven en paz. Jim Rohn dice: «El estrés viene por hacer menos de lo que se puede». Hagamos de la alta calidad nuestro objetivo.

La próxima vez que veas que no vas a poder cumplir con algo, busca la forma de resolverlo. Piensa en todas las posibilidades y persiste hasta lograrlo, a pesar de las circunstancias difíciles. Repasa tus metas y haz cambios para establecer metas más altas, ya que esto te ayudará a restablecer el nivel de excelencia. Equípate mejor para lograr la excelencia y desarrollar la responsabilidad. Desarrolla tus habilidades y destrezas, mejora las que ya tienes tomando clases, leyendo libros y escuchando buenos mensajes.

Haz lo que sea necesario para mejorar lo que haces.
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