“Haced todo sin murmuraciones y contiendas…”, Fil. 2:14

Murmurar es hablar entre dientes manifestando queja o disgusto por alguna cosa o persona. Es conversar en perjuicio de un ausente, censurando sus acciones. La murmuración es una actividad muy común y contagiosa; es un pecado que minimizamos. La Biblia habla de la murmuración, da ejemplo de murmuradores y nos advierte sobre el castigo contra ella; pero, aun así… ¡seguimos murmurando!
Veamos el perfil del murmurador:
Personalidad cobarde: porque no se atreven a hablar de frente las cosas y con la persona indicada
Carácter pobre: no se necesita mucho cerebro ni carácter para murmurar
• Un murmurador es como un criminal: dice Proverbios 12:18 que con las palabras podemos matar
Ahora, ¿Por qué murmura el hombre?:
a) Por ingratitud: casi siempre hablamos de lo que NO tenemos, en lugar de hacerlo de lo que SÍ tenemos
b) Por envidia: en ocasiones vemos bendición, prosperidad o reconocimiento en otros, los envidiamos y por eso murmuramos
c) Por evadirnos: atribuimos lo malo a los demás para no responsabilizarnos por nuestras acciones y murmuramos
Consecuencias de la murmuración:
Trae división (Hechos 6:1)
Destruye amistades (Proverbios 16:28)
Paraliza la obra de Dios (Núm. 12:15)
Ahuyenta la presencia del Señor (Núm. 12:9 y 10): Dios no va a estar presente en una reunión de murmuración
Acarrea castigo (Núm. 11:1; 14:2)
¿Cómo detener la murmuración? ¡Es tan fácil!
a) Cuando no haya quien los escuche, se acaban los murmuradores
b) Cuando veamos que al escuchar a un murmurador nos hacemos su cómplice
c) Cuando nos demos cuenta que el enemigo es el que más se beneficia con la murmuración, porque cumple con su misión de robar, matar y destruir
d) Cuando reconozcamos que la murmuración interrumpe la obra de Dios
e) Cuando entendamos que “el que murmura de otros delante de mí, murmurará de mí con otros”
f) Cuando reconozcamos que la murmuración es pecado

“Un perro tiene muchos amigos porque mueve la cola y NO la lengua”

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