¿Te has preguntado alguna vez por qué la vida cristiana sufre grandes dificultades en vez de ser todo lo contrario?
De ningún modo debieras sorprenderte por las diversas pruebas y sufrimientos que has de enfrentar en el Camino. ¿Por qué? Porque las pruebas y tribulaciones son para todo creyente garantía de la disciplina de Dios. Son la prueba de que Dios nos ama y que nos está preparando para lo que viene.

Las Escrituras dicen en Hebreos 12:7:
“Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina?” (NVI)

Esta disciplina es la tutoría que Dios ejerce sobre sus hijos, es el entrenamiento al cual nos introduce para que lleguemos a ser maduros y estar capacitados para enfrentar las grandes y gloriosas responsabilidades que Él tiene para cada uno de nosotros en esta tierra y en el Reino de Dios.

Pablo dijo en su carta a los Romanos Capítulo 5 Versos 3-5:
Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. (RV 60)

Esa palabra “prueba”, citada en Romanos, no hace referencia a un test, o a una evaluación, sino según su transliteración Dokime hace referencia a experiencia. Es decir, las pruebas, castigos o tribulaciones que Dios permite que afrontemos producen en nosotros paciencia y esta paciencia nos hace expertos, nos hace maduros, nos da el carácter necesario para ejercer las obras que Dios preparó de antemano para que nos ocupáramos en ellas (Efesios 2:10) , es decir, si somos hechura suya, ¿No querrá Él perfeccionarnos porque somos nada menos que hijos de Dios?

Dios te dice “se perfecto como yo soy perfecto” y “se santo como yo soy santo” tales exigencias son dignas de un Dios perfecto y único. Pobre de Dios si nos dijera “intenta no pecar tanto…..”.

No importa cuál sea la prueba que estés atravesando. Puede ser económica, sentimental, física; puede ser persecución, o quizás rechazo absoluto de tus seres queridos y/o amigos por causa de tu fe. Todo lo está haciendo Dios para que puedas recibir lo que él tiene preparado para ti.

¿Cómo Moisés pudo guiar a millones de hebreos a través del desierto sin antes haberlo conocido y haber sido pastor de ovejas durante cuarenta años?

¿Cómo Abraham pudo convertirse en padre de naciones sin antes haber dejado su tierra y su parentela por una tierra que ni siquiera sabía dónde quedaba? No sólo le bastó a Dios con probar a Abraham de esta manera sino que le dijo que tendría un hijo siendo tan viejo y siendo Sara anciana y estéril. ¡Qué prueba más dura! Inicialmente Abraham cayó por la incredulidad de Sara pero finalmente por la fe tuvo relaciones con Sara y Dios lo premió con Isaac. Pero no bastó a Dios con esto sino que ocho años después le ordenó a Abraham que entregara a su único hijo en sacrificio. ¿Estaba Dios fuera de sí? No, estaba haciendo de Abraham un hombre maduro, un hombre justo, por medio de la fe.

“Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir”. (Hebreos 11:17-19 RV 60) (Énfasis añadido)

Así Dios está probando a fulano y a sutano hoy; así contigo, así conmigo. ¿Entiendes ahora porqué Pablo se GLORIABA en las pruebas? Por eso Santiago dejó escrito:

“Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades.

Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades. Por lo tanto deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y capaces de obedecer lo que se les ordene” (Santiago 1:2-4 Versión de lenguaje sencillo).
Amigo y hermano, ¿estás sufriendo por alguna causa? Debes sentirte feliz porque eres importante para Dios. Debes gozarte pues Cristo está siendo formado en ti. Qué desdichados son los cristianos que no están atravesando pruebas de ninguna clase, y más desdichados aquellos que por cobardía le dicen a Dios “Por favor no me pruebes” Tal oración no es hecha en el espíritu sino en la carne, es anti-bíblica pues David oró:

“Examíname, Señor; ¡ponme a prueba! purifica mis entrañas y mi corazón”. (Salmo 26:2 NVI)

Pero en todo caso debes analizar si tales dificultades vienen por causa de tu obediencia o, en el caso contrario, por causa de tu pecado. Tales dificultades no tienen mérito alguno, y su único propósito es rescatarte del fuego eterno con el fin de que te arrepientas, pero de nada sirven para hacerte madurar en el carácter, o en otras palabras, ser como Jesús.

La Biblia dice: Pues Dios bendice a los que están dispuestos a sufrir y soportar dolor injustamente con tal de cumplir la voluntad de Dios. Si son castigados por hacer el mal, no hay por qué felicitarlos cuando soporten el dolor, pero si hacen el bien y soportan con paciencia el sufrimiento, Dios los bendecirá. Dios los llamó a soportar ese sufrimiento porque Cristo también sufrió por ustedes. (1 Pedro 2:19-21 PDT).

Mi oración es que Dios pruebe a todo verdadero creyente y le haga crecer, por consiguiente, en la fe y en el carácter. La disciplina de Dios no es para impartirte conocimiento. Es para corregir tu andar. No es teórica, es 100% práctica. ¡Bendito sea Dios por las pruebas y por sus justos juicios!

Kainós Immanuel.

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