“Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no”, Gén. 24:21

Cuando Abraham era ya viejo quiso encontrar esposa para su hijo Isaac, pero no quería cualquier mujer, sino una mujer que fuera de su tierra, que tuviera las mismas creencias y costumbres que ellos. Así, encargó a su siervo una gran encomienda y le dio las instrucciones precisas para que saliera a buscarla: era una tarea especial y muy importante. En cada uno de los versículos del capítulo 24 vemos los requisitos y la labor que un siervo debe cumplir:
1- Tener un llamado o vocación: el criado estaba sujeto a la voluntad de su señor Abraham. Debemos renunciar a nuestra propia voluntad e intereses para obedecer lo que se nos encomiende por parte de nuestro Señor. Debemos morir absolutamente al yo y negarnos a nosotros mismos para dejarnos conducir por nuestro llamado.
2- Fidelidad: a Dios, al prójimo y a la autoridad que está sobre nosotros. El que no es fiel, no sirve.
3- Comprometido: en todos los aspectos de la vida debe haber responsabilidad y compromiso con Dios. No puede haber falta de responsabilidad en un siervo.
4- Claridad de su comisión: a veces perdemos el tiempo en actividades que no tienen relación con el llamado. La obra de Dios es una encomienda divina. Si estoy seguro de mi llamado debo tener también la seguridad de que Dios va delante de mí para ayudarme a cumplir la comisión que me ha encomendado.
5- Respaldo que testifique de nosotros: el criado sabía que su encomienda era un asunto de su señor Abraham, por lo tanto tomó de la provisión del amo para atender su comisión. No era negocio suyo sino de su señor, por eso buscó de lo mejor de su amo para respaldar su misión. El respaldo no es sólo material o humano, sino también espiritual o divino (los dones del Señor).
6- Creatividad: usar la creatividad en la medida en que no se oponga a las verdades de Dios. La creatividad del siervo obedecía a los planes de Dios.
7- Compartir o dar: el siervo todo ha recibido por GRACIA y debe estar siempre dispuesto a dar (económico, tiempo, espiritual).
8- Su prioridad debe ser el mensaje del evangelio: no involucrarnos en otras tareas, lo primero es dar el mensaje.
9- Humildad: no tomar la Gloria para nosotros. Debemos reconocer que todo es de nuestro dueño y nada es nuestro; “somos siervos que manejamos todas las riquezas de nuestro Señor, hasta que Él venga”.
10- Victoria: cuando los familiares de Rebeca, la futura esposa de Isaac, conocieron al criado y vieron su excelente desempeño decidieron dar a su hija ya que imaginaron que el Amo de este criado sería aún más excelente…y ella también aceptó.
Nosotros somos sus siervos, sabemos cuál es nuestra labor y sabemos también que estamos llamados a tener éxito en la misión para la cual fuimos enviados.
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