Reflexiones Cristianas: febrero 2011

lunes, 28 de febrero de 2011

(4) Cazando la zorra azul: la DEPRESIÓN


“¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?”, Sal. 42:5

Es difícil permanecer siempre “en la cumbre”, enfrentando los obstáculos de la vida sin sentirnos abrumados, deprimidos o tristes. La zorra azul representa la depresión, la melancolía o la tristeza. Esta zorra causa infelicidad. Existe un mito muy fuerte en el cristianismo: “cuando alguien acepta a Cristo, todas sus tristezas desaparecen”. No siempre obtenemos lo que deseamos; no siempre tenemos éxito en lo que hacemos. Los fracasos, las desilusiones, las enfermedades y la muerte traen desesperanza y desaliento. Job se deprimió. El profeta Jeremías también conoció esta experiencia. La depresión puede llegarnos a través del recuerdo, por el persistente sabor de un fracaso o una mala experiencia.
Ejemplo Bíblico: (1ª Reyes 18), el cuadro más claro de la zorra azul en la Biblia es Elías. En el Monte Carmelo él estaba cansado de ver cómo la gente adoraba a los Baales, así que hizo una convocatoria. Los profetas de Baal, sajándose el cuerpo con espadas y lanzas clamaron a su dios desde la mañana hasta el mediodía, pero no pasó nada. Elías oró a Dios y cayó fuego del cielo que consumió el holocausto. La gente se arrepintió, los profetas de Baal huyeron, la muchedumbre se volvió a Dios. PERO, llegó la zorra azul por medio de la reina Jezabel (1ª Re. 19:2). Elías escapó, fatigado y deprimido (v. 4).
Factores que produjeron la depresión:
1- Elías sufrió una baja en su estado de ánimo después de un evento muy esperado
2- Todos llevamos en nuestro interior un sentido básico de soledad. Elías era un solitario. Pensaba que era el único que sentía un vivo celo por Dios.
Elías, deprimido y solitario, buscó un cambio de ambiente. Huyó a otro lugar donde pudiera estar solo. Estaba tan deprimido que ansiaba morir (19:4).
¿Qué hacer?
• Cuando estamos deprimidos necesitamos el compañerismo y la ayuda de otros
• Aun los cristianos tienen derecho a sentirse deprimidos, PERO no a permanecer en esa condición
• La depresión es una emoción caracterizada por un sentimiento de desesperanza, insuficiencia, melancolía, desaliento, tristeza, dificultad para pensar claramente y concentrarnos, e inactividad
• Puede ser una reacción ante situaciones adversas, derrotas o reveses
• Puede ser el resultado de desobediencia espiritual o algún pecado sin resolver
• Puede ser el resultado de establecer normas o metas incalculables
• Debemos buscar la revelación de Dios y escuchar su dulce voz
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sábado, 26 de febrero de 2011

(3) Cazando la zorra roja: el ENOJO


“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo”, Ef. 4:26 y 27

La mente humana es como una bodega: almacena con detalle todas nuestras experiencias. Casi todos hemos sido ofendidos por otros, directa o indirectamente. La mayoría no recibe el aprecio que merece o no son reconocidos. Ante esto, reaccionamos con enojo por ofensas pasadas. La zorra roja representa el enojo:
• La zorra roja se disfraza de ira, malicia, venganza, amargura, odio
• El enojo se da en varios grados de intensidad: podemos sentirnos moderadamente disgustados, pero también podemos sentirnos muy afectados por algo que nos causa tanta ira que llegamos a ser destructivos.
Un ejemplo bíblico (2ª Samuel 21): en este pasaje vemos un ejemplo de una zorra roja y el daño que causó. Saúl era rey de Israel; había obtenido grandes logros, entre ellos la conquista de los amonitas. Dios le dijo que tuviera misericordia de ellos y Saúl prometió que lo tendría, pero no cumplió. En contra de la voluntad de Dios, destruyó no sólo a los amonitas, sino también a los gabaonitas. Después de la muerte de Saúl, David le sucedió en el trono. La tragedia y el caos azotaron a la nación y Dios le dijo que se debía a los pecados de Saúl y le ordenó que buscara a los gabaonitas y los vindicara. Éstos pidieron en compensación siete hombres de los descendientes de Saúl para ahorcarlos. La zorra roja de la VENGANZA. David los entregó y éstos fueron llevados a la montaña, atados y dejados ahí hasta que murieron. Los cadáveres fueron exhibidos durante todo el verano. Los gabaonitas habían albergado amargura y resentimiento y en cuanto tuvieron la oportunidad se vengaron. El que siente amargura y está lleno de odio con frecuencia sufre más que el que es el objeto de la amargura y el odio. El odio, el enojo incontrolado, el rencor, el resentimiento, son venenosos para la mente y el cuerpo
¿Cómo podemos tener la victoria?
1- No esperemos demasiado de la vida
: las injusticias, los abusos y el rechazo son realidades en este mundo
2- No juzguemos un libro por su primer capítulo: el primer rechazo no es necesariamente el final de la historia de nuestra vida. Podemos hacer que algo bueno suceda a pesar de las cosas que nos sucedan
3- Rendirnos a Cristo: rendir todo, incluyendo relaciones, excusas y amarguras. Él puede crear un corazón puro y renovar un espíritu firme en nosotros
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viernes, 25 de febrero de 2011

«Las pequeñas zorras» (2) Cazando la zorra gris: Mis palabras


“Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!”, Stgo. 3:5

¿Qué tan grande es lo grande? ¿Qué tan pequeño es lo pequeño? El tamaño es relativo: lo que para una persona no significa mucho, para otra puede ser algo enorme. La zorra es un animal PEQUEÑO que puede destruir GRANDES viñedos. En especial, vamos a referirnos a la zorra gris: un color que ni es negro ni es blanco. Cuando hablamos de algo dudoso o cuestionable decimos que es algo turbio o gris. Así, algunas acciones no son blancas ni negras, sólo grises.
La ZORRA GRIS: nuestras palabras
Por medio de nuestras palabras nos mostramos a nosotros mismos. Las palabras expresan ideas, sentimientos. Las palabras pueden dañar o destruir, así como bendecir (Stgo. 3:5 y 6). ¿Dónde debemos buscar esta zorra?
1- Palabras hirientes: maldiciones, palabras soeces, groserías, críticas. Si las palabras profanas llegan a ser parte de nuestra vida nos será difícil dejar de usarlas. Muchos no refrenan su lengua cuando se enojan.
2- Mentira: palabras engañosas que usamos cuando tratamos de obtener algo que deseamos. La gente las utiliza para obtener lo que desea o para cubrir la culpabilidad. La mentira se da en muchas formas y tamaños; a veces se presenta como un total engaño, otras como una mezcla de verdad y error. En otras ocasiones es una insinuación o deducción (Prov. 12:22 y 19:22).
3- Chisme: es lo que alguien habla en relación a otro; es una enfermedad. Es tan destructivo como el egoísmo, la avaricia y la lujuria. El chismoso puede herir y destruir a otros. Una buena idea sería no decir nada que no estuviéramos dispuestos a firmar para validarlo.

¿Quién puede ser una zorra gris?
a) La persona a quien le gusta ser el centro de atención
b) La persona que es culpable de lo que acusa a la otra

¿Cómo podemos deshacernos de la zorra gris?
• Rindiendo nuestra vida al señorío de Jesucristo
• Nuestras palabras no pueden ser mejores que nuestro espíritu; “… porque de la abundancia del corazón habla la boca”, (Luc. 6:45)
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FIDELIDAD EXTREMA (7 de 10)

JOSÉ, FIEL EN TODA CIRCUNSTANCIA

“No defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador" (Tito 2:10).
- ¡Es imposible profe...! No se puede, si todos lo hacen...
Así protestaba una de mis alumnas del secundario cuando hablábamos de la pureza sexual. Es que ser puro y noble hoy en día aparenta ser algo casi imposible para la mayoría de los jóvenes.
Consideremos la historia de José, el joven vendido como esclavo por sus hermanos. Siendo el hijo mimado de un hombre rico, rodeado de comodidades, su futuro parecía brillante. Hasta que comenzó a tener sueños que despertaron la ira de sus hermanos y que lo llevaron para siempre fuera de la seguridad del hogar paterno.
Sin embargo, como toda crisis, ésta demostró lo que había en el corazón del joven ¿Qué pudo haber pensado en ese momento crucial?
Me gustó mucho la afirmación siguiente: “José consideró como la mayor calamidad que podría haberle ocurrido el ser vendido en Egipto; pero entonces vio la necesidad de confiar en Dios como nunca lo había hecho cuando estaba protegido por el amor de su padre. José llevó a Dios consigo a Egipto, y este hecho quedó de manifiesto por su comportamiento alegre, a pesar de su tristeza… este joven temeroso y amante de Dios fue una bendición en Egipto. Este hecho se hizo patente de una manera tan señalada que Potifar… lo convirtió más en un hijo que en un siervo. Es el propósito de Dios que los que le aman y honran también sean honrados, y que la gloria que se le da a Dios a través de ellos, se refleje sobre éstos mismos” (Recibiréis poder, pág. 258)
Parece lógico y natural rebelarse contra la adversidad, es lo que hace la mayoría.
No obstante, aquel muchachito soñador decidió vivir de una manera que honrase el nombre de Dios. En cada trabajo que hacía, ya fuera grande o pequeño, en cada responsabilidad que le daban, se desempeñaba con toda fidelidad. Las consecuencias no se hicieron esperar, tal como lo dice la cita anterior y lo confirman los textos siguientes de la Biblia:
  • “Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio”.
  • “Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel”.( Génesis 39:21)
  • “No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.” (Génesis 39:23)
 Dios estaba con José porque José decidió estar con Dios. Mantuvo su actitud diligente y servicial a pesar de los reveses que experimentó y en todo lo que hacía demostraba ser excelente.
Es notable su actitud en las pruebas, porque nada podía apartarlo de prestar un fiel servicio, ya sea en su hogar o como esclavo de Potifar, ya fuera echado en la cárcel o llevado al palacio de Faraón. Tampoco se dejó manejar por las circunstancias al tener la oportunidad de vengarse de sus hermanos, percibiendo la situación como proveniente de la mano de Dios.
Cuando fue acosado sexualmente por la mujer del capitán de la guardia, respondió: “No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:9)
Ceder a la tentación suele verse hoy como algo inevitable. Pero al contrario de Eva, que se dirigió hacia la tentación, José corrió de ella. En vez de racionalizar la situación o pensar en su conveniencia, puso los intereses divinos en primer lugar.
Ni el sexo, ni el poder, ni la adversidad, ni la ingratitud ni los más altos honores lo corrompieron. Nada pudo variar su determinación inicial de ser fiel. La suya fue una vida que recomendaba a su Dios y que en todo cumplía el consejo de Pablo a los siervos cristianos: “No defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador" (Tito 2:10).
Tu vida y la mía, ¿”adornan” el cristianismo con sus mejores galas?
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jueves, 24 de febrero de 2011

«Las pequeñas zorras» (1) Cazando zorras


“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en ciernes”, Cant. 2:15

Las zorras pequeñas son muy comunes en Palestina. Estas zorras son muy aficionadas a las uvas; cavan hoyos en los jardines y desarraigan las viñas. Si no se les vigila estrictamente pueden destruir viñedos enteros. Las zorras representan cualquier cosa que puede dañar, a hurtadillas y con astucia, nuestras vidas. La mayoría de nosotros da mucha importancia al tamaño de las cosas; en el mundo se enfatiza la condición física, una casa grande, autos grandes, grandes ciudades, grandes negocios, dinero a lo grande. Las pequeñas necesidades, las pequeñas consideraciones, no cuentan. En algunas ciudades ocurren ciclones que arrasan con las cosechas causando grandes pérdidas; sin embargo, las plagas de langostas ocasionan más daño que los ciclones. LAS COSAS PEQUEÑAS SIGNIFICAN MUCHO. Más gente se pierde por las pequeñas cosas que hacemos los cristianos, que por los grandes pecados que cometemos. En Palestina, la belleza y productividad de una viña se veía reducida por la invasión de zorras pequeñas. Las pequeñas cosas pueden acabar con nuestra vida. Debemos cazar esas pequeñas zorras, PERO tomando en cuenta lo siguiente:
1- No pasemos por alto las cosas pequeñas: generalmente las tratamos como si no importaran. Esto no significa que debemos ser quisquillosos con todo. Significa que las pequeñas molestias de la vida pueden estorbarnos para gozar de cosas más grandes.
2- Las cosas pequeñas tienen la capacidad de crecer: si dejamos que crezcan, sin hacer nada al respecto, pueden causar grandes daños.
El Sermón del Monte: Jesús cazó las zorras pequeñas en Mateo, capítulos 5 a 7; la gente a la que Jesús hablaba estaba preocupada por las zorras grandes. Eran estrictos respecto al asesinato, pero al Señor le preocupaban más la ira y el odio que llevaban al hombre al asesinato. A esta gente les molestaba el adulterio; al Señor, la manera en que la gente miraba a los del sexo opuesto, las miradas lujuriosas y el codiciar el cuerpo ajeno. Ellos estaban enojados con los ladrones, mientras que a Él le preocupaba más la codicia del hombre por las posesiones del otro, pensando que la vida vale por la abundancia de bienes.


¡Atrapemos los pequeños pecados que nos roban la paz interior!
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¿PROCEDEMOS DEL MONO?

Hace algunos años leí en un periódico nacional que unos científicos de un centro de Sabadell (España) habían descubierto que no veníamos del mono como se creía, cuando lo comentaba con alguien decía que eso era imposible, a partir de entonces anoto las cosas que me interesan por si en alguna ocasión me hacen falta, hoy saco del baúl de los recuerdos una fecha: Domingo 12/04/2009 programa de TV Cuarto Milenio en la cadena de TV CUATRO, Habían investigadores, científicos y escritores, (uno de ellos Manuel Pimentel, ex ministro español de trabajo y asuntos sociales).
Aseguraban todo en unanimidad que la ciencia moderna da por hecho que el hombre de Neanderthal no era humano, era otra especie diferente, aunque parecida, que convivía con el homo erecto, tan diferentes entre sí como puede serlo un orangután y un chimpancés, uno de los científicos aseguraba que llegaron a convivir cuatro especies diferentes en el mismo tiempo, El hombre, El Neanderthal, creo recordar que; El Propliopiteco, y otro que han descubierto recientemente que ni él mismo conocía el nombre, todo esto lo pueden encontrar en el mencionado programa de TV.
Esta afirmación de los científicos e investigadores me hizo reflexionar mucho y objetivamente, porque por encima de todo y sobre todo yo soy cristiano, pero no cierro mi mente a la ciencia, porque durante años he investigado las cosas de Dios y es sorprendente como la ciencia va unida a las cosas de Dios, pero los religiosos han cerrado sus mentes con candados de alta seguridad para no aceptar las teorías de la ciencia porque todo lo ha creado Dios, por su parte no son menos inocentes los científicos que pusieron cerrojos medievales a sus mentes con respecto a Dios con la agravante que en sus lenguas pusieron veneno contra Dios dando a entender que la ciencia tiene la explicación y lo de Dios es fantasía, religiosos y científicos han de pagar por su arrogancia, del precio ni me atrevo a pensar pero Dios hará pagar la deuda a unos y a otros por haber alejado a la gente de él con pensamientos humanos.
Si analizamos la pre historia resulta confusa tanto para los defensores de Dios como para los científicos, pero tenemos que ser honestos e imparciales si intentamos trasmitir que sucedió al principio de los tiempos, los religiosos no entienden nada, pero quieren defender por creencias a Dios, si Dios creo todo el universo creo que sabrá defenderse solo, no necesita ayudas que aporten más confusión, los religiosos rechazan de lleno la evolución, pero todo creyente en Dios tiene que admitir que todo ser vivo tiene una transformación evolutiva por el medio que lo rodea, de lo contrario tendrán que explicar porque hay humanos desde muy blancos a muy negros, cobrizos, asiáticos, altos, bajos, en mi libro (solo está publicado en papel y a final de este año estará en internet) Reflexiones Espirituales de Safet Hernández, afirmo con pruebas bíblicas; que convivían tres especies de personas juntas, explico como hizo Dios el mundo en seis días, porque si solo descansó el 7º día ¿Qué hizo el 8º y el 9º y los restantes miles de años después? Los religiosos dicen Eva comió una manzana y el castigo de Dios sobre ella lo pagamos nosotros, ¿Qué comió Eva? Lo puedes ver en mi libro Reflexiones Espirituales, no tiene nada que ver con la manzana, como se puede observar no estoy muy de acuerdo con los religiosos que han alejado a los hombres de Dios, aunque no han podido alejar a Dios de los hombres.
La historia de los científicos no es menos fantasiosa, por iniciativa propia se han erguido contra Dios sin evaluar las consecuencias de intentar callar al Todo poderoso, la Biblia dice que Dios creo al hombre, y los científicos dicen que el hombre se creó él solo, científicamente eso es imposible, aunque el hombre viniese del mono, el mono de un pez, el pez de una célula, un principio científico es que la materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma, ¿Cómo se creó la primera materia que dio origen a la vida? La misma ciencia dice que eso es imposible.
Yo hago un reto a todo científico ¿Por qué el hombre está compuesto por 36 ingredientes de la tierra, como fósforo, calcio, potasio, hierro etc.? (Dios creo al hombre de barro y sopló aliento de vida en él) si creen que venimos del mono como se puede explicar que el hombre tenga 23 pares de cromosomas es decir 46 cromosomas ¿Cómo puede proceder de una especie con más cromosomas? Los primates tienen 24 pares es decir 48 cromosomas.
Muchos creen en esta teoría porque lo dijo Huxley, Gaylord Simpson, o Darwin, el más famoso o significativo es Charles Darwin, pero este más que científico era observador, y sacó sus teorías de Félix Azara y Félix después de criticar a Buffón se inspiró en sus obras, También se podría decir que la ciencia tiene unidades de medir como el argón de potasio, o el carbono 14 pero científicos han realizado pruebas con moluscos vivos y han dado 10.000 años de antigüedad.
Dios mandó y por el poder de su palabra, fue creado el universo, mar y tierra y todo lo que contienen (a excepción del hombre y la mujer que la hizo con sus manos) ¿Qué métodos usó Dios para ello? Esa es una tarea linda para los investigadores y si son cristianos mucho mejor.


Safet Hernández
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miércoles, 23 de febrero de 2011

“La Fe”


“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino que creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”, Mar. 11:23

Una definición de fe la encontramos en el libro de Hebreos: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (11:1). Todos tenemos una medida de fe que utilizamos en la vida diaria. Por ejemplo, tenemos fe para la salvación a pesar de que nunca hemos visto a Jesús clavado en la cruz, muriendo por nuestros pecados. Tenemos fe cuando vamos al supermercado y tomamos una lata con elotes; ninguno de nosotros necesita abrir la lata ahí en la tienda para comprobar que verdaderamente contiene elotes, simplemente creemos lo que dice la etiqueta. Pero para relacionarnos con Dios necesitamos un grado mayor de fe. En el evangelio de Mateo (13:31 y 32) Jesucristo usó dos objetos para ilustrar la fe: el grano de mostaza y el árbol de Sicómoro. Jesús menciona que el grano de mostaza es la más pequeña de las semillas, casi imperceptible; pero esta pequeña semilla cuando crece se convierte en un árbol tan grande como el Sicómoro, en el cual las aves pueden hacer sus nidos. Veamos algunas de las características del Sicómoro:
• Es un árbol silvestre que crece fácilmente en cualquier lugar
• No se encuentra en nuestro país, ya que crece en Oriente; en México y E. U. existe una variedad de él
• Este tipo de árbol abundaba en Israel, por eso los judíos no le hacían caso
• Los judíos no lo usaban para nada, preferían la vid y el olivo, porque su madera es muy dura. Eran los egipcios los que los usaban en carpintería
• Es un árbol muy resistente a climas y suelos diversos
• Crece muy rápido
• Su promedio de vida es aproximadamente de 100 años
• Alcanza una altura de 30 metros
• El diámetro de la copa de las ramas llega a los 18 metros
• Tiene raíces gruesas y profundas
• Son tolerantes a los problemas de contaminación y a la sequía
Así debe ser nuestra fe: no importa que sea pequeña, debemos creerle a Dios. Una vez que la semilla de la fe empieza a crecer puede llegar a convertirse en un Sicómoro. Pero para que la fe crezca existen algunos requisitos:
1- La fe no puede ir en contra de la perfecta voluntad de Dios: Dios no cumple caprichos; la fe debe estar alineada a su voluntad.
2- La fe no puede estar en contra de la Palabra de Dios: no podemos orar por cosas que no van de acuerdo a ella y creer que las vamos a tener. Ejemplo, algunos oran: “Señor, permíteme vengarme de mi enemigo”. Esto va en contra de su Palabra y por lo tanto no proviene de una fe aceptable a Dios, porque Dios no se contradice a sí mismo.
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La Eficacia de la Humildad

Una vez un grupo de tres hombres se perdieron en una montaña, y había solamente una fruta para alimentarlos a los tres, quienes casi desfallecían de hambre.

Se les aparecío Dios y les dijo que probaría su sabiduría y que, dependiendo de lo que mostraran les salvaría. Les preguntó entonces Dios, que podían pedirle para arreglar aquel problema y que todos se alimentaran.
  • El primero dijo: "Pues, aparece más comida". Dios contestó que era una respuesta sin sabiduría, pues no se debe pedir a Dios que aparezca mágicamente la solución a los problemas, sino trabajar con lo que se tiene.
  • Dijo el segundo entonces: "Entonces haz que la fruta cresca para que sea suficiente", a lo que Dios contestó que No, pues la solución no es siempre multiplicación de lo que se tiene para arreglar el problema, pues el ser humano nunca queda satisfecho, y por ende, nunca sería suficiente.
  • El tercero dijo entonces: "Mi buen Dios, aunque tenemos hambre y somos orgullosos, haznos pequeños a nosotros para que la fruta nos alcance". Dios dijo: "Has contestado bien, pues cuando el hombre se hace humilde y se empequeñece delante de mis ojos, verá la prosperidad". Se nos enseña siempre a que otros arreglen los problemas o a buscar la salida fácil, siempre pidiendo a Dios que arregle todo, sin nosotros cambiar o sacrificar nada. Por eso, muchas veces parece que Dios no nos escucha, pues perdimos sin dejar nada de lado y queriendo siempre salir ganando. Muchas veces somos egoístas y siempre queremos de todo para nosotros.

    Mateo. 11:29 ....y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Seremos felices el día que aprendamos que la forma de pedir a Dios es reconocernos débiles, y ser humildes dejando de lado nuestro tonto orgullo.
Y veremos que al empequeñecernos en lujos y siendo mansos de corazón, veremos la prosperidad de Dios y la forma como Él si escucha. Pídele a Dios que te haga pequeño... !!
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martes, 22 de febrero de 2011

¿Para qué estoy en esta tierra?


“Jehová cumplirá su propósito en mí…”, Sal. 138:8

Una de las preguntas más importantes de la vida es: ¿para qué estoy aquí en la tierra? Cuando conozcamos la respuesta, nuestras decisiones serán menos complicadas, tendremos más satisfacciones y nos prepararemos para la eternidad. Para conocer esa respuesta debemos empezar con Dios; nacimos por Su voluntad y para Su propósito. Centrarnos en nosotros mismos nunca nos revelerá el propósito de nuestra vida. Vivimos tan sólo porque Él desea que lo hagamos. Fuimos creados POR Dios y PARA Dios. En Él encontramos nuestro origen, identidad, sentido, propósito, significado y destino. La vida consiste en permitir que Él nos use para SUS propósitos. Pero, ¿Cómo podemos descubrir el propósito para el que fuimos creados? Tenemos dos opciones:
1- Especular, hacer conjeturas, adivinar
2- Por revelación, considerando lo que Dios reveló en Su Palabra con respecto a la vida: encontramos nuestro propósito al tener una relación con Jesucristo; Dios pensó en nosotros mucho antes que nosotros en Él; Dios planeó nuestro propósito para la eternidad.
Nuestro nacimiento no fue un error ni una casualidad. Fuimos diseñados en la mente de Dios; Él decidió cuándo naceríamos y cuánto viviríamos. Los beneficios de vivir una vida con propósito son:
1- Conocer nuestro propósito le da sentido a la vida
: fuimos creados para tener significado; sin Dios la vida no tiene propósito y sin propósito la vida no tiene sentido.
2- Conocer nuestro propósito simplifica la vida: nuestro propósito será el patrón que usaremos para evaluar qué cosas son esenciales y cuáles no; es además el fundamento para tomar decisiones, distribuir el tiempo y usar los recursos.
3- Conocer nuestro propósito enfoca nuestra vida: nuestros esfuerzos y energía se dirigen a lo que es importante; sin un propósito cambiamos constantemente de dirección, trabajo, iglesia, etc. hagamos menos dedicándonos a hacer lo más importante.
4- Conocer nuestro propósito estimula nuestra vida: el propósito produce entusiasmo e ímpetu. El trabajo sin propósito nos consume y roba el gozo.
5- Conocer nuestro propósito nos prepara para la eternidad: el uso más sabio de nuestro tiempo consiste en edificar un legado eterno. Fuimos puestos en la tierra para prepararnos para la eternidad.
Imaginemos que Dios nos hará las siguientes preguntas decisivas: ¿Qué hiciste con mi Hijo Jesucristo? ¿Qué hiciste con lo que te entregué? La primera pregunta determinará DÓNDE pasaremos la eternidad. La segunda determinará QUÉ HARÁS en ella.
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domingo, 20 de febrero de 2011

FIDELIDAD EXTREMA (6 de 10)

MOISÉS, EL HOMBRE DE ROSTRO BRILLANTE

“Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible” (Hebreos 11: 27)
La fe es sin duda componente esencial de nuestra relación con el Señor. Desde la entrada del pecado nadie puede ver a Dios en toda su gloria; nos toca simplemente aceptar por fe el testimonio que la Biblia presenta sobre la Deidad.
Sin embargo hubo un hombre que se atrevió a pedirle que le dejara contemplarlo.
Había tenido un primer encuentro cuando se le apareció el Señor en la zarza que ardía sin quemarse, y fue comisionado para liberar a su pueblo. Esa vislumbre divina le dio el poder y el valor para llevar a cabo una tarea que se le antojaba imposible.
Luego de haber sido liberado y pasado el Mar Rojo, al llegar al Sinaí, el pueblo israelita se quedó abajo del monte y Moisés subió al monte a encontrarse con Dios. No lo pudo ver directamente, pero estuvo en la presencia de su gloria, ocultada por una nube.
No obstante, encontramos que esa nueva y extraordinaria ocasión no fue suficiente para nuestro héroe de la fe. Después de que intercedió por el pueblo que había apostatado adorando el becerro de oro, reiteró su pedido : “Te ruego que me muestres tu gloria” (Exodo 33:18). Deseaba más y más de Dios, no se saciaba con lo que ya había experimentado, por glorioso que fuera. Pidió una revelación más grandiosa de Aquel que amaba y él se la concedió.
¿Qué resultó de ese encuentro?
“Estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos. Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios. Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él”. Éxodo 34:28-30
Contemplar la gloria de Dios -aunque velada- cambió la apariencia de Moisés. Su rostro ahora estaba impregnado de la gloria divina, y ese fulgor hizo temblar de miedo a sus compatriotas. Es que al ser humano pecador la visión de la santidad le resulta insoportable.
“Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro. Cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos de Israel lo que le era mandado. Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios”. Éxodo 34:;33-35
Todo cristiano que ama de verdad a Jesús, también quisiera ver al Padre, tal como lo pidió Felipe (ver Juan 14:8). A todos nos agradaría ver su rostro, y pensamos cómo sería estar en su presencia. Cantamos y hablamos de ello, imaginamos el momento, pero, como dice esta cita: “Moisés no pensaba simplemente en Dios; le veía. Dios era la constante visión que había delante de él; nunca perdía de vista su rostro. Veía a Jesús como su Salvador, y creía que los méritos del Salvador le serían imputados. Esta fe no era para Moisés una suposición; era una realidad. Esa es la clase de fe que necesitamos: la fe que soportará la prueba”. (Joyas de los Testimonios, tomo II, pág. 268).
Notemos: Se encontró con el Señor en la zarza ardiente, luego en los 40 días del Sinaí y más tarde en un tercer período de igual duración. Pero todos esos encuentros fueron precedidos de un constante mirar la gloria de Dios por fe.
Cristiano: ¿ves tú al Invisible?
No debiéramos conformarnos con un conocimiento superficial acerca de Dios. No basta conocer las Escrituras de memoria. No alcanza con orar mucho. No basta tampoco una gloriosa experiencia del pasado. La fe necesita estar en constante crecimiento y renovación o morirá sin remedio.
Al igual que este fiel siervo de Dios, necesitamos contemplarle cada día para que nuestro rostro se parezca al Suyo. Necesitamos acercarnos a la luz de su presencia deseando tener un rostro brillante. Y esto es posible mediante Cristo, pues “Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. (2ª Corintios 4:6)
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sábado, 19 de febrero de 2011

«El FRUTO del Espíritu Santo»


“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”, Gál. 5:22 y 23

Muchos de nosotros anhelamos ser buenos cristianos, dar un buen testimonio, ser de bendición para otros…dar fruto. Dar el Fruto es lo importante. Sin embargo, el descuido en dar el Fruto del Espíritu Santo es lamentable, puesto que no dar el fruto apetecido por Dios significa que simplemente nos mantenemos hablando del Espíritu, de su bautismo, de los dones, de los símbolos, de la plenitud, PERO nos ha faltado el ingrediente principal que es el deseo de agradar a Dios totalmente, dando ese fruto que Él espera de nosotros. Nuestro Señor Jesucristo dijo: “Por sus frutos los conoceréis”, (Mat. 7:16).
El Fruto del Espíritu Santo es:
- AMOR
: incluye la caridad; es el amor que nos enseña a amar a todos en todo tiempo, aun a nuestros enemigos.
- GOZO: es la alegría de vivir en Dios o para Dios a pesar de las circunstancias que reinen en la vida del creyente.
- PAZ: es la tranquilidad del alma, la que llega únicamente por Cristo (Juan 14:27). Es la paz que se tiene al saberse salvo.
- PACIENCIA: es tolerancia, es aguantar mucho (no la maldad o el pecado); es resistir las ofensas sin enojarse, saber esperar.
- BENIGNIDAD: es utilidad, afabilidad, benevolencia, piedad, templanza, suavidad, inofensividad.
- BONDAD: significa ser lo mejor de su clase, es la calidad de bueno, es dulzura, es amabilidad y excelencia. Todos tenemos que ser bondadosos.
- FE: es tener fidelidad, confianza, intención recta, exactitud en el cumplimiento de nuestros compromisos, es lo que nos permite creer aun sin comprender. Recordemos que sin fe es imposible agradar a Dios (Heb. 11:6).
- MANSEDUMBRE: es suavidad, es apacibilidad. El Señor dijo: “Bienaventurados los mansos porque ellos heredarán la tierra” (Mat. 5:5). No debemos ser picapleitos. Con nuestro carácter podemos apaciguar a los que nos atacan y dar testimonio de que somos hijos de Dios.
- TEMPLANZA: es el dominio o control de sí mismo; es ser moderado en los apetitos físicos, es ser valiente. El que es templado puede controlar sus pasiones, sus acciones o sus deseos de ira y violencia. No debemos ser peleoneros ni iracundos.
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viernes, 18 de febrero de 2011

FIDELIDAD EXTREMA (5 de 10)

ABRAHAM, AMIGO DE DIOS
“Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios”. (Santiago 2:23; ver Isaías 41:8)
Mi abuelo Pedro gustaba referirse a los personajes célebres de su tiempo, - a los que escuchaba en su vieja radio de onda corta -, como si fueran sus amigos. Lo hacía tal vez para despertar en mí el interés por los sucesos mundiales. Solía decir por ejemplo: “mi amigo Winston Churchill...”, para luego iniciar un largo discurso sobre política internacional.
Pero aquí vemos a alguien que fue llamado amigo por Dios mismo. Fue tan sobresaliente que los ángeles lo aplaudieron.
Sin embargo, para sus contemporáneos él era un tipo raro. Adorador de un Dios invisible, iba sembrando altares por toda Canaán. Se llamaba “Padre de Multitudes” pero era ya viejo y no tenía hijos. Era rico pero no codicioso, poderoso pero humilde de corazón, sabio pero no orgulloso.
De todos los grandes personajes de la Biblia, es el único que mereció el calificativo de “amigo de Dios”. Esto es algo extraordinario. Pensemos por un momento en lo que implica.
Es cierto que Dios nos ofrece su amistad a todos por igual; pero tal como sucede en las relaciones humanas (ya sea por gusto, afinidad o lo que fuere), ese ofrecimiento no suele hallar eco en toda persona. Únicamente unos pocos responden a su atractivo y aceptan su amistad; menos todavía alcanzan la intimidad necesaria para ser catalogados como “amigos íntimos”.
Y lo que hizo Abraham por esa amistad es increíblemente asombroso, porque se le pidió algo que supera la lógica humana: la inmolación de su propio hijo.
Un triste día recibió la sorpresiva orden divina de ofrecer en holocausto a Isaac, su hijo más amado, que sería -según lo había dicho el Señor- el principio de multitud de descendientes.
Lo había esperado por 25 años, lo había visto nacer, crecer y convertirse en un maravilloso jovencito que era su orgullo y felicidad. Y ahora tendría que matarlo...
¿Cómo era posible? 
¿No estaría Dios equivocado? 
¿Qué pasó con el mandamiento de “no matarás”...?
Cualquier mente racional dudaría de los propósitos divinos y Satanás debió haber presionado mucho a este héroe de la fe para que desobedeciera. Entonces sucedió lo que llenó de admiración tanto a los ángeles como a los demonios.
Casi en cámara lenta, pero con firmeza, Abraham obedeció la voz su Señor, casi sin pronunciar palabra. Esperaba que lo que iba a hacer no fuera visto por nadie, tan terrible le parecía. Pero lo que él no sabía, y frecuentemente solemos olvidar, es que todo el cielo estaba mirando, como lo dice la siguiente cita:
“Los seres celestiales fueron testigos de la escena en que se probaron la fe de Abraham y la sumisión de Isaac. La prueba fue mucho más severa que la impuesta a Adán. La obediencia a la prohibición hecha a nuestros primeros padres no extrañaba ningún sufrimiento; pero la orden dada a Abraham exigía el más atroz sacrificio. Todo el cielo presenció, absorto y maravillado, la intachable obediencia de Abraham. Todo el cielo aplaudió su fidelidad”. (Patriarcas y Profetas Página 155)
¿Te han aplaudido alguna vez? No importa en que estadio o plaza alguien haya recibido aplausos; nadie como Abraham que se llevó la aprobación de todo el resto del universo.
Si hubieramos estado allí y comprendido lo que implicaba su sacrificio, también hubiéramos aplaudido. Su tremendo ejemplo de lealtad escapa a nuestra comprensión moderna, tan habituada a justificar el abandono de todo deber penoso.
La voz de Dios era tan familiar para Abraham que no dudó en responder, aunque su corazón sangrara por la magnitud de la demanda divina.
Por eso, Dios lo llamó amigo. A nosotros también se nos concede el mismo privilegio, si estamos dispuestos a mostrar la misma fidelidad y obediencia:
“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”. (Juan 15:14,15)
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jueves, 17 de febrero de 2011

¿Cómo podemos suplir nuestras necesidades? (2)


“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”, Mateo 6:33

Cuando tenemos el favor de Dios, tenemos todo lo que necesitamos. Él está mirando nuestras necesidades; no hay nada que escape a su conocimiento. La ciencia y la tecnología han avanzado mucho con el uso de las computadoras; es increíble la cantidad de información que éstas nos dan. Imagínense ahora la mente de un Dios eterno e infinito que todo lo sabe, todo lo conoce, todo lo ve, todo lo entiende, todo lo juzga y todo lo ha calculado a la perfección, no puede existir el más mínimo error. No hay necesidad que podamos tener o que vayamos a tener en el futuro que Él no la sepa de antemano y para la cual ha suplido ya todo lo necesario. No tenemos base alguna para justificar nuestras preocupaciones y afanes en esta vida. Es posible que no nos guste la manera en que Él hace las cosas o el tiempo que tome para hacerlas, o las personas que use para hacerlo, pero lo importante es que Él conoce todas nuestras necesidades. Lo que Él haga o cómo lo haga NO es asunto nuestro. Lo que sí sabemos es que Él va a hacer con nosotros exactamente lo mismo que hace con las aves y los lirios del campo: SUPLIR NUESTRAS NECESIDADES. Se nos olvida que la Biblia dice: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”. Lo que quiere decir que Él ha provisto ya para toda necesidad que podamos tener ahora o en el futuro.
En el v. 33 encontramos cuál debe ser nuestra prioridad en esta vida: “Buscar el reino de Dios y su justicia”. Y cuando hacemos esto, Dios nos da una promesa. Nos dice que cuando nuestra preocupación y nuestro interés principal sea buscar Su reino y Su justicia, entonces Él asume la responsabilidad de añadir o suplir todas mis necesidades. Buscar el reino de Dios y su justicia es que busquemos conocer y obedecer la voluntad de Dios, andando en el poder del Espíritu y manifestando la vida de Cristo en nosotros. ¿Cómo puedo conocer cuál es la voluntad de Dios para mí? Conociendo Su Palabra, porque en ella está la mente de Cristo y lo que Él desea de mi vida para que yo lo haga. Si estamos preocupados pensando qué hacer para llenar nuestras necesidades o qué decisión tomar en una situación dada y no estamos buscando la dirección del Señor, entonces sólo vamos a hacer que las cosas empeoren.
¿En qué lío se ha metido tratando de suplir algunas de sus necesidades en lugar de dejar al Señor que lo haga?
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FIDELIDAD EXTREMA (4 de 10)

NOÉ, PREGONERO DE JUSTICIA

“[Dios]... no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos”.  (2 Pedro 2:5)
¿Cómo era Noé?¿Qué lo hizo tan especial como para sobrevivir al Diluvio?
  • “Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación”. (Génesis 7:1)
  • “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el sustento del pan, y enviare en ella hambre, y cortare de ella hombres y bestias, si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas, dice Jehová el Señor”. (Ezequiel 14:12-14)
En estos textos se lo presenta como un hombre justo y predicador de justicia.
La noción de justicia que transmite la Biblia no tiene nada que ver con algo inherente, es decir no es algo que podamos alcanzar por cuenta propia.
Tampoco, como lo afirma Ezequiel, podemos transferir nuestra justicia a los demás. Sin embargo, el influyó en la salvación de su familia por medio de su ejemplo claro y consecuente
Ser justo ante Dios es estar cubierto con la vestimenta de justicia que solo Él proporciona.
Nada menos que los méritos de Cristo acreditados al pecador mediante la gracia divina pueden hacernos justos ante su vista.   
Creer (o sea, tener fe), implica obedecer. No hay fe sin obediencia. Cuando creemos en la palabra de alguien lo demostramos haciendo exactamente lo que nos han dicho.
Noé fue llamado justo porque durante toda su vida demostró, mediante lo que hacía y enseñaba, que tomaba en serio las palabras del Señor. La suya fue una vida de lealtad, obediencia y fe que eran un constante reproche para el malvado y egoísta mundo que le rodeaba.
No se contentó con predicar que venía el fin de todas las cosas. Demostró su fe construyendo el arca para escapar del juicio de Dios, e invitando a todos a buscar refugio en aquel gran barco asentado en tierra seca. “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”.( Hebreos 11:7)
Seguramente invirtió en el arca todo cuanto tenía; todos sus bienes, tiempo y reputación. No se guardó nada ni dejó nada atrás, ya que nada conservaría de ese mundo destinado a la destrucción. Su meta, sus ambiciones y sus esfuerzos se habían lanzado ya hacia el mundo venidero prometido por el Señor.
Esta firme adhesión al mensaje que debía dar lo llevó a predicar durante 120 años ante oídos que -en su mayoría- se habían vuelto sordos a la verdad ¡Qué extraordinaria constancia!
¿El mundo en que vivió Noé era muy distinto del nuestro?
Reparemos en la siguiente cita: “Es una ley del espíritu humano que nos hacemos semejantes a lo que contemplamos. El hombre no se elevará más allá de sus conceptos acerca de la verdad, la pureza y la santidad. Si el espíritu no sube nunca más arriba que el nivel humano, si no se eleva mediante la fe para comprender la sabiduría y el amor infinitos, el hombre irá hundiéndose cada vez más... "Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. . . . Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia." (Gén. 6:5, 11.) Dios había dado a los hombres sus mandamientos como norma de vida, pero su ley fue quebrantada, y como resultado cometieron todos los pecados concebibles”. (Patriarcas y Profetas Página 91)
La Biblia anticipa que la historia volverá a repetirse.
El fin de este mundo; ya no por medio de agua, sino de fuego, está a punto de desencadenarse. Los oídos de la mayor parte de la humanidad se encuentran tan insensibles hoy como en los días de Noé ante este mensaje. 
El desprecio por toda clase de ley se ha convertido en un modo de vida. 
La maldad, la violencia y la corrupción no hacen sino aumentar cada día, y aún los más sinceros esfuerzos humanos son impotentes para detener su avance .
La naturaleza nos advierte que hemos llegado al límite de su explotación.
Lo que vemos a diario en las noticias nos dice a los gritos que hemos llegado al límite; que estamos ya en el tiempo señalado por Jesús cuando dijo: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos”. (Lucas 17:26,27)
¿Tomas en serio lo que Dios dice?
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miércoles, 16 de febrero de 2011

¿Cómo podemos suplir nuestras necesidades? (1)


“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”, Mateo 6:33

Si les pregunto: ¿Cuáles son sus necesidades? Muchos harían una gran lista, mientras otros tal vez sólo una lista pequeña. Seguramente a ninguno le preocupa la lista de sus necesidades, SINO qué puede hacer para que éstas sean suplidas. Lo malo está en tratar de llenar nuestras necesidades sin la ayuda de Dios, ignorando Su tiempo, Su plan y Su manera de hacer las cosas. Por lo tanto, NO se trata de la cantidad de necesidades, SINO de qué vamos a hacer para que esas necesidades sean satisfechas. En Mateo 6:25 en adelante el Señor trata con el tema de la ansiedad. Tres veces el Señor nos da la misma orden; v. 25, “no os afanéis”, v. 31, “no os afanéis” y v. 34, “no os afanéis”. Es claro entonces que el Señor no quiere que estemos preocupados, afanados ni inquietos por nuestras necesidades, porque esto es inútil y vano.
Él nos da algunas ilustraciones tomadas de la naturaleza:
1- “Mirad las aves del cielo” (v. 26). Las aves no trabajan, ni están preocupadas o afanadas pensando de dónde van a obtener el alimento, pero Él las alimenta y nos dice: “¿no valéis vosotros mucho más que ellas?”
2- Nada podemos hacer en cuanto a la duración de nuestra vida o la altura de nuestro cuerpo (v. 27). Podemos hacer algo en cuanto a la anchura, pero en cuanto a la altura o duración de nuestra vida, nada podemos hacer, así que para qué nos afanamos.
3- Ni aún Salomón (v. 28) con todas sus riquezas se vistió como uno de los lirios del campo, porque Dios es el que los viste. Y lo mismo hace con la hierba del campo. Así que, por qué nos preocupamos tanto por la ropa que necesitamos.
El Señor nos dice que estas cosas en la naturaleza viven y existen, tienen todo lo que necesitan y no están afanadas ni preocupadas por el alimento o el vestido. Las aves no dejan de volar porque no tengan alimento; las flores no abren sus pétalos antes de tiempo preocupadas por la falta de lluvia. Así también, Dios conoce todo lo que tiene que ver con cada uno de nosotros; Él conoce todas las cosas, no hay nada que escape a su conocimiento. Por eso, no debemos estar preocupados ni inquietos por ellas, porque al hacer esto expresamos duda e incredulidad y nos concentramos en las circunstancias y en los problemas, en lugar de expresar fe y confianza en el poder, en la gracia y en el amor de Dios
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martes, 15 de febrero de 2011

«Una GRAN respuesta para una GRAN necesidad»


“Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas”, Luc. 2:47

Todos nosotros nos hemos encontrado alguna vez en una situación difícil o de gran necesidad. Las reacciones que tenemos son diversas: desde la desesperación, hasta los gritos y el estrés. Veamos algunos ejemplos de personas que pasaron por una GRAN NECESIDAD, pero que obtuvieron una GRAN RESPUESTA:
1- La necesidad de Jairo: en Marcos 5: 21 – 24 vemos que este hombre tenía una gran necesidad, su hija estaba gravemente enferma. Jairo era un hombre importante, prominente, pero en cuanto vio al Señor se despojó de su gran investidura y se postró ante Él. Después vemos a partir del versículo 35 que obtuvo la respuesta para su gran necesidad. Primero se postró y se humilló ante Cristo, luego recibió respuesta a su necesidad.
2- La mujer del flujo de sangre: Marcos 25 – 29, 33 y 34 nos dice que esta mujer oyó hablar de Jesús en medio de su necesidad; ella tenía 12 largos años enferma, se había gastado todo su dinero en médicos y nada había logrado. Al contrario, cada día estaba peor. Pero cuando oyó hablar de Jesús tuvo fe suficiente para acercarse al Señor y tocarlo, sabiendo que de esta manera sería sana. Posteriormente ella se postró y adoró al Señor.
3- La mujer sirofenicia: Marcos 7:24 – 30 nos dice que esta mujer oyó hablar de Jesús; ella tenía una hija que era gravemente atormentada. Cuando oyó hablar del Señor, vino y se postró ante Él. Ella tenía una gran necesidad y recibió una gran respuesta, debido a que tuvo una actitud de humillación y adoración ante Jesús. En ese momento, su hija fue libre de su mal.
4- El leproso: Mateo 8:1 – 4 nos dice que un hombre leproso vino a Jesús y se postró ante Él. Este hombre tenía una gran necesidad, ya que su enfermedad no tenía remedio, pero recibió una gran respuesta porque se humilló ante Dios.
5- El centurión: Mateo 8:5 – 13 nos dice que este prominente soldado romano tenía un siervo gravemente enfermo en cama; el centurión se presenta ante Jesús y le ruega por la salud de su siervo y en ese mismo momento su siervo fue sanado. La actitud del siervo, de fe y sumisión, le dio la respuesta.

Muchos otros en la Biblia tuvieron grandes necesidades, pero no tuvieron la actitud correcta para acercarse a Dios. Nuestra actitud de humillación y adoración ante el Señor nos permitirá ver GRANDES RESPUESTAS a nuestras GRANDES NECESIDADES.
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FIDELIDAD EXTREMA (3 de 10)

ENOC, EL QUE CAMINÓ CON DIOS
“Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios”. (Hebreos 11:5 NVI)
La rutina puede ser cansadora. Lo saben muy bien los que trabajan en las sedentarias tareas modernas. Pero no hay nada más rutinario que las tareas del hogar. Día tras día, siempre lo mismo; hacer las compras, limpiar la casa, cocinar, lavar los platos, cortar el césped, atender los niños...
Y al día siguiente (no importa cuan bien hayamos hecho nuestro trabajo), todo vuelve a empezar: los platos volverán a estar sucios, los niños requerirán atención y el pasto volverá a crecer...
Docenas de cosas más -que ya hicimos ayer-, requerirán atención otra vez ¡Qué fastidio!
Hacer lo mismo durante años puede parecer aburrido o falto de incentivos; pero en el caso de este patriarca, no fue así.
Durante 365 años este santo varón se dedicó a una sola y extraordinaria cosa: caminar con Dios.
“Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años... Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”. Génesis 5:21-24
Dios se lo llevó, porque lo había observado durante tres siglos y medio y había notado su constante fidelidad.
Como ambos gozaban de su mutua compañía, lo sacó de este mundo de pecado y lo llevó con él. Esto implica que Enoc nunca murió.
Sigue viviendo, pero ahora en la presencia divina; a salvo para siempre de los problemas, el dolor, la degradación humana, la idolatría y la maldad que tuvo que enfrentar en su vida terrenal.
¿Cómo era la vida de Enoc?¿Qué lo hizo tan especial?
Me impresionó mucho el siguiente comentario: “El andar de Enoc con Dios no era en arrobamiento o en visión, sino en el cumplimiento de los deberes de su vida diaria. No se aisló de la gente convirtiéndose en ermitaño, pues tenía una obra que hacer para Dios en el mundo. En el seno de la familia y en sus relaciones con los hombres, como esposo o padre, como amigo o ciudadano, fue firme y constante siervo de Dios... Cuanto más intima era su unión con Dios, tanto más profundo era el sentido de su propia debilidad e imperfección”. Historia de los Patriarcas y Profetas Página 85  
Cumplir fielmente los deberes de la vida diaria, viviendo en constante santidad en medio de un mundo que se hundía en la corrupción y la idolatría no es poca cosa.
Pero su existencia fue más que rutina. La suya fue una vida que agradó a Dios.
Fue un verdadero misionero, seguidor de los pocos fieles que quedaban en la tierra, llamando al arrepentimiento a una generación que pronto perecería en el Diluvio.
Fue además un poderoso profeta que anticipó el juicio y la destrucción de los malvados que seguirán a la Segunda Venida de Cristo: "He aquí el Señor es venido con sus santos millares, a hacer juicio contra todos, y a convencer a todos los impíos de entre ellos tocante a todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente." (Judas 14, 15.)
Es en el trato diario en donde se nota si andamos con Dios. Cada vez que entramos en contacto con otra alma deberíamos proyectar sobre ella los rayos de la luz del evangelio. Cada vez que nos relacionamos, deberíamos ser para los demás la sal de la tierra.
Cada acción, cada palabra y cada pensamiento nuestro, deberían reflejar la imagen del que nos rescató del abismo del pecado en que habíamos caído.
Siendo serviciales, amables, bondadosos, corteses y piadosos cada día. Teniendo en mente la gloria de Dios y sin más ambición que servir a nuestros semejantes, sin duda cumpliremos el propósito del Señor para nuestras vidas y seremos fuente de bendición para los demás.
Al igual que Enoc, al estar cada vez más cerca del cielo, nos daremos cuenta con mayor claridad de nuestra indignidad, de nuestra necesidad de gracia y perdón. Jesús nos parecerá cada vez más atractivo y el mundo más detestable. El bien nos resultará mas agradable a cada paso, y el pecado nos será cada vez más repulsivo.
El resultado de un andar semejante nos llevará a estar en la misma presencia de Cristo hoy mismo, para luego continuar morando con él por la eternidad sin fin.
¡Qué hermoso es caminar con Dios! ¿Y tú, quieres hacerlo también?
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lunes, 14 de febrero de 2011

«Cuidado con el Orgullo»


“Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamiento de impíos, son pecado”, Prov. 21:4

El orgullo se define como arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia. El orgullo es una actitud que nos hace acreditarnos nuestros triunfos y culpar a otros por nuestros fracasos (Prov. 6:16; 16:5 y 18).
El orgullo causa:
1- Ingratitud: el orgullo nos impide dar crédito a Dios por las cosas buenas y nos lo atribuimos a nosotros. Ejemplo:
a) Apariencia física (el ejercicio, dietas)
b) Mis capacidades (Stgo. 1:17, mi esfuerzo)
c) Los hijos (nuestra herencia)
d) Posesiones (mi trabajo)
2- Independencia: la ingratitud resultante del orgullo nos lleva a la independencia (“No necesito a Dios”), porque creemos que nosotros somos los responsables del éxito
3- Intolerancia: (fariseos) el orgullo nos lleva a despreciar a otros bajo la suposición de que somos los únicos perfectos que van al cielo; el orgullo es tan sutil que podemos llegar a estar orgullosos de nuestra humildad.
4- Incapacidad para aceptar la gracia y perdón de Dios: el orgullo nos puede impedir entrar al cielo y aceptar el perdón, ya que nos dice que nos debemos ganar el perdón con nuestras obras.
Solución: tengamos una visión correcta de nosotros mismos; la buena visión puede ser dolorosa, pero debemos desarrollarla mediante la humildad. La humildad consiste en vernos desde la perspectiva de Dios. Una correcta actitud consiste en decir: “No yo, sino que Cristo vive en mí”
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domingo, 13 de febrero de 2011

FIDELIDAD EXTREMA (2 de 10)

RECABITAS, FIELES EN LOS PRINCIPIOS

“Palabra de Jehová que vino a Jeremías en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, diciendo: Ve a casa de los recabitas y habla con ellos, e introdúcelos en la casa de Jehová, en uno de los aposentos, y dales a beber vino”. (Jeremías 35:1,2)
Extraño encargo para un profeta, ¿verdad?
Pero la singular orden de Dios tenía un propósito, que se comprende mejor al conocer las circunstancias en que fue dada.  
“Tomé entonces a Jaazanías hijo de Jeremías, hijo de Habasinías, a sus hermanos, a todos sus hijos, y a toda la familia de los recabitas;  y los llevé a la casa de Jehová... Y puse delante de los hijos de la familia de los recabitas tazas y copas llenas de vino, y les dije: Bebed vino. Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordenó diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos; ni edificaréis casa, ni sembraréis sementera, ni plantaréis viña, ni la retendréis; sino que moraréis en tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre la faz de la tierra donde vosotros habitáis. Y nosotros hemos obedecido a la voz de nuestro padre Jonadab hijo de Recab en todas las cosas que nos mandó”. Jeremías 35:3-8
¿Quiénes eran estas personas tan singulares?
El clan de los recabitas vivía fuera de Jerusalén, pero habían huido a la ciudad para protegerse de la invasión babilónica. Se nos dice que: “El progenitor de esta familia había sido Jonadab, quien vivió en tiempos de Jehú, rey de Samaria (841-814 a. C.), unos 240 años antes de esta fecha”. (Com. Bíblico Adventista Pág. 36 - ed. electrónica)
Es decir que continuaban siendo fieles al mandato de su antecesor ¡por más de dos siglos!
Si esta historia sucediera hoy mismo, quizás oiríamos a los miembros de nuestra familia - o de nuestra iglesia, para el caso - diciendo:
  • ¿Hasta cuando vamos a seguir con lo mismo..?
  • El viejo seguramente estaba chocho cuando aconsejó eso...
  • No hay que andar fijándose en pequeñeces de ese tipo...
  • Hay que adaptarse a los tiempos...
O algunas otras cosas por el estilo.
Nuestra sociedad posmoderna tildaría a ese grupo como fanáticos que se quedaron en el tiempo; una especie de cavernícolas bíblicos.
Sin embargo, Dios los honró, colocándolos como ejemplo de fidelidad ante el rebelde Israel de sus días: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Ve y di a los varones de Judá, y a los moradores de Jerusalén: ¿No aprenderéis a obedecer mis palabras? dice Jehová. Fue firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el cual mandó a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre; y yo os he hablado a vosotros desde temprano y sin cesar, y no me habéis oído”. (vers. 13,14)
Obviamente, tal lealtad al mandato de su padre no llegó por casualidad. Cada miembro de la familia debía ser instruido en esos principios, cada madre, padre y miembro del clan debía conocerlos, enseñarlos  y ejemplificarlos, cada quien debía además incorporarlos a su vida en forma personal.
Lo mismo vale para hoy. Ningún desobediente alcanzará jamás la vida eterna, nadie que deseche algún mandamiento, por pequeño que parezca, puede pretender morar en el cielo, donde todo ser vive en continua y gozosa obediencia a los mandatos del Señor. Cualquier pretensión en ese sentido nos convierte automáticamente en mentirosos (1º Juan 2:4).
Obedecer no nos salva, pero nadie será salvo sin obediencia. La lealtad a sus mandamientos es la prueba suprema de que pertenecemos al pueblo de Dios. “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. (Apocalipsis 14:12)
Todos lo que atraviesen las puertas de perlas de la Nueva Jerusalén, entrarán a ella como vencedores, habiendo obedecido por medio de la fe  todo mandamiento conocido de Dios.
La fidelidad reclama obediencia, sin ella no puede existir. La obediencia nacida de la fe se constituye pues en el componente esencial para recibir las bendiciones divinas.
“Y dijo Jeremías a la familia de los recabitas: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, e hicisteis conforme a todas las cosas que os mandó; por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No faltará de Jonadab hijo de Recab un varón que esté en mi presencia todos los días” (vers. 18,19)
Si de veras queremos estar en la presencia de Jesús para siempre, necesitamos considerar este factor como indispensable en nuestra experiencia con el Señor.
Es necesario entender que fuimos “elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo” (1º Pedro 1:2).  
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