Aún cuando pasamos por dificultades que pintan nuestro panorama de gris, Dios seguirá siendo fiel. Hay luz al final de camino.

Si estás en una posición en la cual necesitas la asistencia divina, clama al Señor para que envíe a alguien que te ayude.

Algunas veces nos encontramos en necesidad, no solo de asistencia divina sino también humana. De hecho, Dios usualmente envía a otras personas para ayudarnos en nuestros momentos de necesidad.

Ciego durante tres días, Saulo estaba tan deprimido que no podía comer ni beber nada. Al mismo tiempo que pensó que había alcanzado su hora más oscura, Dios preparó a un hombre llamado Ananías para ministrarlo.

“Había en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor llamó en una visión. ‘¡Ananías!’. ‘Aquí estoy, Señor’. ‘Anda, ve a la casa de Judas, en la calle llamada Derecha, y pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista’ (…) Ananías se fue y, cuando llegó a la casa, le impuso las manos a Saulo y le dijo: ‘Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo’. Al instante cayó de los ojos de Saulo algo como escamas, y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado” (Hechos 9:10-12, 17-18).

Si estás en una posición en la cual necesitas la asistencia divina, clama al Señor para que envíe a alguien que te ayude. Podría haber personas en tu vida que están dispuestas a traer sanidad y liberación para ti. Sin embargo, debes estar dispuesto a someterte, como lo hizo Saulo, al ministerio de otras personas. ¡No luches con las conexiones divinas! No hay nada que temer; Dios no permitirá que seas nuevamente lastimado.

¿Has notado la forma en que los cuidadores del zoológico tratan a los animales heridos? Aunque el cuidador está solo interesado en ayudar, los animales no lo entienden. Solo se centran en su dolor y, a causa de esto, golpearán e incluso asesinarán a la persona que intentara ayudarlos.

Algunas personas pueden estar en esta misma situación. Personas que dicen llamarse cristianas han hecho cosas que te han herido. Tú no esperabas que estas personas ocasionaran el dolor. Pareciera que lastiman aún más, porque estas personas profesaron amor hacia el Señor.

Puede ser que hayas sido herido de tal manera que podrías no confiar más en alguien, incluso ni en Dios. Tal vez no dijiste: “Señor, no confío en ti”, pero tus acciones hablan más fuerte que las palabras. Tal vez no quieras leer La Palabra de Dios o rechazas que alguien ore por ti. ¿O buscas otras formas para ayudar a aliviar y apagar el dolor?

¡Dios quiere hacerte libre! Quiere derribar cada fortaleza y espíritu demoníaco en tu vida, cada poder del diablo, cada tipo de brujería, cada maleficio, espíritu de incredulidad, de duda, de orgullo. ¡Dios quiere hacerte libre ahora!

¿Cuál es la razón por la que Dios hizo atravesar a los israelitas por el desierto? Quería que desarrollaran la fe en su bondad y en su capacidad y disposición para ayudarlos. Quería que supieran que Él los cuidaría, protegería y satisfaría cada una de sus necesidades, a pesar de las circunstancias o situaciones que se presentaran.

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