“Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra nos servirá de testigo, porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios”, Jos. 24:27

 En otras palabras, ellos dijeron: de aquí en adelante vamos a ser personas diferentes, este documento será nuestra declaración de compromiso. Era realmente un compromiso serio que demandaba sacrificios y dedicación para cumplirlo.

El más claro ejemplo de compromiso con Dios lo encontramos en la historia de David. Un simple pastorcillo de ovejas. Nadie pensaba que David fuera candidato siquiera a dirigir un rebaño de ovejas mayor, imposible dirigir a un pueblo. Una vez que es ungido rey, David no asume directamente el reino, sino que viene un proceso de confirmación de su llamado. Dios quería probar el corazón comprometido de David. Es así que mata a Goliat, se convierte en el yerno de Saúl, hace una amistad eterna con Jonatan, huye y escapa del rey endemoniado y llega a refugiarse en una cueva. Para este momento habían pasado alrededor de 15 años desde que fue ungido rey. En la actualidad, existen muchos como David. Tienen talentos, tienen llamado, tienen seguramente el Espíritu de Dios, pero no quieren pagar el precio.

El compromiso con Dios implica las siguientes virtudes:

a)    Decisión de seguir al Señor para siempre

b)    Autoridad para enfrentarnos a nuestros temores

c)     Valentía para permanecer en el lugar donde Dios nos pone y hacer lo que diga

d)    Amor por las almas perdidas

e)    Fe en que Dios nos ayudará, pese a las circunstancias

Obstáculos para el compromiso: ver Juan 21:15 – 19

1-   Los errores del pasado. Las palabras “voy a pescar” son más bien un refugio de protección para quien falló en el pasado. Se ha de ver visto como era y a sí mismo se descalificó. Pedro había sido llamado para convertirse en pescador de hombres, ¿Qué tenía que hacer en una actividad del pasado? Algunos, por haber fallado en el pasado deciden ya no comprometerse con Dios. mientras no hagamos la voluntad de Dios en nuestras vidas viviremos sin éxito ni plenitud en lo que queramos hacer.

2-   La influencia de los demás. Dice la escritura que Pedro se fue a pescar pero no lo hizo solo, los demás lo hicieron también, estaban por lo menos siete de los discípulos. Muchos no sirven a Jesús por la relación que llevan con otras personas; en ocasiones es el esposo, los padres, los hijos o los amigos los que no nos permiten servir al Señor.

Conclusión: no hay pretexto para no servir comprometidamente al Señor. Si alguno tiene argumentos, debe renovar su compromiso. ¡Hoy es un buen momento para hacerlo!

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