Es un tema que no nos gusta dialogar y mucho menos enfrentar. Pero es inevitable, lo único seguro que tenemos en la vida es la muerte. Esa sensación de vacío luego de la partida de un ser querido es bien difícil de manejar, pero la vida debe continuar, aunque difícil parezca y sea.

Todos llegamos a cierta edad en la que nos preocupa la salud de nuestros abuelos, padres, tíos o cualquier otra persona que amamos y que ha llegado a la vejez. Unos padecen de enfermedades por lo que la espera de la muerte se piensa y analiza, aunque nos neguemos a aceptar que ocurra. Ciertamente, no sabemos cómo reaccionaremos ante la partida.

Y te preguntarás por qué escogí este tema. Pues te cuento. Eran como las 7:00 de la mañana cuando recibí la llamada de mi madre, quien ha estado delicada de salud en muchas ocasiones, pero esta vez no se trataba de ella. Me comenzó a decir con la voz entrecortada que mi papá había estado diciendo que siente que se va a morir y que precisamente esa madrugada se levantó llorando desconsoladamente, pidiendo perdón, hablando de dónde quería que lo enterraran y le expresó que quería vernos a cada uno de sus hijos.

Papi ha sido un hombre fuerte, no recuerdo haberlo visto llorar y menos de la manera en que mami lo describía. Su salud ha estado bien, pues ha tenido algunos pequeños derrames e infartos, pero nada grave. ¿Qué pasará? No lo sé, pero hay que visitarlo.

No sé si está pasando por alguna etapa de depresión o si en efecto recibió un aviso de muerte, solamente el tiempo lo dirá. Sin embargo, este suceso me ha puesto a pensar en los seres que han partido y que sé que, conscientes o inconscientemente, se despidieron de los suyos. Tal vez todos reciben algún mensaje.

Recuerdo a una joven poeta que perdió su vida por una bala perdida a sus tiernos 18 años, tengo el poemario y leí la poesía donde anunciaba y describía cada instante de ese momento que le llevaría a morir. Fue triste la noticia y más todavía ver todo el talento que tenía y que ahí quedó.

Así les puedo contar muchas historias donde han llegado avisos de muerte, pero esa no es la idea. Lo importante es pensar si tendremos la oportunidad de dejar nuestras cuentas claras, de arreglar los errores, de lograr nuestros sueños y vivir intensamente antes de que llegue el momento de la partida. Porque después de la vida terrenal vendrá la vida eterna.

Además, es esencial pensar en los nuestros, en los que hoy están, pero mañana no sabemos. En disfrutar de su compañía como si fuera el último día porque eso es lo que permanecerá con nosotros, los bellos recuerdos, los instantes inolvidables.

Por: Profa. Elizabeth Vargas

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