“Mi Identidad en Cristo” (3) | Reflexiones Cristianas

jueves, 1 de septiembre de 2011

“Mi Identidad en Cristo” (3)

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”, Juan 1:12

¿Qué implica entonces nuestra nueva identidad?

1- Un Hijo de Dios (Juan 1:12, Rom. 8:14 – 16, 2ª Cor. 5:17): si analizamos nuestra vida quizás nos demos cuenta de que en algunas cosas somos los mismos, y tal vez vamos a morir y las cosas seguirán igual que como están; pero Dios nos dice que si alguien está en Cristo ha sido transformado, creado de nuevo. Esa nueva naturaleza espiritual es nuestra verdadera identidad. No podemos vivir en la dimensión del reino de Dios con los mismos parámetros con los que nos desenvolvemos en el mundo. Estas dos naturalezas (espiritual y humana) se oponen entre sí porque operan con diferentes leyes: tinieblas – luz, vieja – nueva, natural – espiritual, y se oponen entre sí.

2- Una nueva relación con Dios (Juan 1:12 y 13): un hijo tiene privilegios… ¿disfrutas de los tuyos como hijo de Dios? Quien no sabe lo que es, no sabe lo que puede hacer. Quien no sabe a donde pertenece, no sabe a lo que tiene acceso. Este conocimiento es básico para vivir en la identidad que Dios nos ha dado y para que podamos experimentar las bendiciones de la misma. Cuando vivimos conscientes y seguros en esta relación con Dios nuestras actitudes cambiarán.

3- Identidad con propósito (1ª Pe. 2:4 – 12): Dios nos escogió, nos llamó: ¡para proclamar las obras maravillosas de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable! Esta nueva identidad es para cumplir ese propósito. Dios nos ha dado poder y autoridad, privilegios y una herencia para que le proclamemos al mundo las maravillas que Él hace en nosotros y las que está dispuesto a hacer con ellos. Quien no sabe para qué sirve o para qué fue diseñado, nunca será útil al máximo.

4- Nuestra herencia: herencia es la transmisión de determinadas características de generación a generación. Nuestra identidad tiene aspectos negativos de los que solamente podemos ser libres si nos identificamos con nuestro Papá Celestial (Gén. 1:26 y 27). Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Dios es más Padre tuyo que tus propios padres biológicos. Además, nuestra herencia espiritual tiene que ver con TODO lo conseguido por Cristo en la cruz: salvación, sanidad, libertad, dominio propio, paz, prosperidad, etc.

5- La verdadera imagen de Dios: quizás te criaste en un hogar donde te premiaban luego de que hacías bien los “deberes”. Para ganarte el favor de tus padres necesitabas “hacer algo”. Sin embargo, esta no es la regla de Dios, tu Padre. Él es un Dios de gracia. ¿Qué significa esto? Que no necesitas hacer nada para recibir su bendición… ¡NADA! Dios te llena de bendiciones por lo que Él es, NO por lo que tú haces. Él te bendice NO por lo que puedas darle, sino porque te ama. Dios nos da la bendición sin que tengamos que hacer nada. ¡Cristo ya lo hizo todo!