Renovando nuestro compromiso con Dios (1) | Reflexiones Cristianas

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Renovando nuestro compromiso con Dios (1)

“Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra nos servirá de testigo, porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios”, Jos. 24:27

Hacer compromisos es algo natural y necesario para convivir en este mundo. La ley prohíbe a los menores contraer compromisos, ya que por su inmadurez no son capaces de responder el día de mañana por lo que afirmen el día de hoy. Sin embargo, a los adultos se les permite contraer matrimonio, hacer negocios, desempeñar trabajos profesionales y votar en las elecciones.

La ley tiene provisiones para castigar a aquellos que evaden sus compromisos, ya que perjudican los intereses y compromisos de otros; por ejemplo, si no pagamos la tarjeta de crédito. En ocasiones, hacemos compromisos que no llegan a cumplirse porque en el camino son afectados por fuerzas que los deshacen. Pero el compromiso con Dios es eterno y a pesar de que se vea amenazado por ataques externos o internos, tiene que continuar hasta su culminación.

Uno de los más grandes enemigos, causante de muchas vidas sin propósitos, sin sueños, es la falta de compromiso con Dios. Compromiso: “obligación contraída, palabra dada, fe empeñada”.
Durante años, muchos cristianos han luchado para ser mejores hijos de Dios. Algunos han florecido espiritualmente; otros tropezaron y cayeron, y otros simplemente envejecieron.
¿Dónde está el problema para que no a todos les haya ido bien en la vida espiritual? El asunto fundamental es un compromiso serio con Dios.

Muchos son los factores que producen esta falta de cristianos comprometidos. Es muy fácil ser cristiano en nuestra sociedad actual; se requiere muy poco compromiso para ser totalmente aceptado en el mundo y en la iglesia. Las demandas son muy pocas si lo comparamos con el nivel de compromiso requerido.
Hoy la gente tiene un deseo por ser cristiano, pero quiere vivir como un no cristiano, en cuanto al estilo de vida. El lujo, las posesiones, la comodidad, la mediocridad y la negligencia entre otros, están atrapando al cristiano.

Cuando Adoniram Hudson llegó a China un joven que había escuchado con atención el mensaje de Dios por medio del misionero, se acercó a preguntarle algo muy importante: “Sr. Hudson, ¿desde hace cuánto usted conoce este mensaje?”, respondió: “desde pequeño”; “y su nación, ¿desde cuándo conoce este mensaje?”, y respondió con orgullo: “desde hace cientos de años”, a lo que el muchacho dijo con aire de tristeza y enfado a la vez: “si usted desde pequeño y su nación desde hace muchos años conocen este mensaje.

¿Por qué llegan hoy? ¡Llegan tarde! Hace tres meses mi abuelo murió siendo budista y por lo que usted nos ha contado él no disfruta de la vida eterna, ¿Qué le impidió venir antes?” Hay muchas razones por las cuales no hacemos las cosas pero, ¿Por qué no nos comprometemos con Dios?

Continuará…