¡Tengo que decidir! (1) | Reflexiones Cristianas

sábado, 17 de septiembre de 2011

¡Tengo que decidir! (1)

“¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger”, Sal. 25:12


Todos en esta vida debemos tomar decisiones que nos afectan y afectan a otros; pero, ¿Cómo se toman las decisiones correctas? Dios desea enseñarnos cómo llegar a la decisión correcta.

CONOCER LA VOLUNTD DE DIOS = la base para tomar decisiones. Dios tiene un plan determinado para cada uno de nosotros. El conocer la voluntad de Dios es indispensable para tomar las decisiones correctas. Desconocemos la voluntad de Dios porque NO dedicamos suficiente tiempo al estudio de la Palabra de Dios. La mayoría de nosotros no escucha a Dios y por consiguiente no entendemos lo que Él dice.

Muchos creemos que Dios comunica su voluntad por medios sobrenaturales o extraordinarios (una voz en los cielos, una visión especial o un suceso espectacular, como la división del Mar Rojo). Dios puede hablarnos así, aunque no es su manera acostumbrada.

PROCEDIMIENTO PARA CONOCER LA VOLUNTAD DE DIOS

1-   Para poder conocer la voluntad de Dios debemos primero COMPROMETERNOS A HACERLA: Dios no perderá el tiempo comunicando su voluntad a personas que no estén interesadas en hacerla o llevarla a cabo, Rom. 12:2

2-   Reconocer que Dios TIENE UN PLAN para nosotros y nuestro trabajo: Is. 29:11, Sal. 32:8; si nos hemos entregado a Dios, Él nos comunicará su voluntad, ya que toda la Biblia nos enseña que Él posee un plan determinado para su pueblo.

3-   Dios nos comunica su voluntad DÁNDONOS EL DESEO DE HACER lo que Él quiere que se haga: Fil. 2:13, la voluntad de Dios se manifiesta en nosotros por medio de la voluntad para hacer alguna cosa, manifestada bajo la forma de un deseo, Sal. 37:4. Si nuestro deseo es conforme a la voluntad de Dios tendremos paz para llevarlo a cabo y recibiremos poder para conseguirlo. Algunos objetan que los deseos procedan de Dios. La Biblia dice: “Dios te concederá los deseos de tu corazón”. Esta promesa lleva implícita la condición de entregarnos a la voluntad de Dios. Si el deseo viene de Dios, se asegurará que se cumpla. No solamente nos concede el deseo, sino que nos da el poder y los recursos necesarios para llevarlo a cabo. Si tenemos el deseo, pero jamás obtenemos los medios o los recursos, podemos concluir que no era de Dios. Aun más, es posible tener el deseo y los recursos y que no sea la voluntad de Dios. El tercer ingrediente está en Is. 26:3. Dios nos dará paz mientras cumplamos su voluntad. Por tanto, si tenemos un deseo y los medios para llevarlo a cabo, pero estamos intranquilos sobre la decisión, no conviene llevarla a cabo. Cualquier deseo que esté de acuerdo con la voluntad de Dios va acompañado de los recursos para conseguirlo y de la tranquilidad para seguir adelante.

Continuará…