“El río de Dios” (2) | Reflexiones Cristianas

miércoles, 19 de octubre de 2011

“El río de Dios” (2)

“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salís del trono de Dios y del Cordero”, Ap. 22:1


 CONDICIÓN: LA PREPARACIÓN

Para que el río fluya en nosotros debemos beber CONTINUAMENTE. Beber un sorbo NO es suficiente, ver Juan 7:37; venga y beba son verbos imperativos: es una orden y es además una acción continua… “seguid viniendo a mí y seguid bebiendo”.

Muy a menudo intentamos vivir con el maná de ayer. Nos dice Ef. 5:18, “sed LLENOS del Espíritu Santo”; significa que continuamente lo hagamos. Somos salvos el 100%, pero también podemos andar en un 30% de poder y eficacia.

Dios desea que continuemos viniendo, sigamos bebiendo y siendo llenos. ¿Para qué? Para que el río de Dios pueda continuar fluyendo en nuestras vidas, hogares, matrimonios e iglesias (Sal. 42:1 y 2).

 EZEQUIEL 47:1 A 12, EL RÍO DE DIOS

1-   El río inicia en el Templo (v. 12): está hablando del santuario o casa de Dios. nosotros somos el templo de Dios y su habitación. La fuente que Cristo coloca en nosotros (Juan 4:14) no es un tanque de almacenaje o una cisterna. Es un manantial que corre constantemente porque Él vive en nosotros y fluye a través de nosotros. NO somos la fuente, sino que la fuente está en nosotros.

2-   Niveles de agua (v. 3 a 5): inicia con un arroyo, luego hasta los tobillos, las rodillas, la cintura, hasta que hay agua suficiente para nadar y sumergirse. Algunos interpretan esto como diferentes puntos de la historia; otros, como niveles de madurez individual, dependiendo de nuestro andar con el Señor; otros creen que se refieren a verdades espirituales en las que debemos andar. Otra suposición es que representa diferentes etapas del avivamiento de una persona.

3-   La dirección del río (v. 8): el Arabá significa “tierra seca o desierto”, se refiere a la condición muerta en la que se encuentra el mundo. El mar es el mar muerto, que corresponde a la humanidad caída; ahí llega la vida y la sanidad (Is. 35:1 a 7, 41:17 y 18).

 RECETA PARA EL AVIVAMIENTO

A muchos nos gustan las cosas fáciles e instantáneas, pero no nos gustan los procesos porque necesitan de trabajo y tiempo. El avivamiento es un proceso; este proceso involucra lo siguiente:

 Continuará…