- Un desafío a Servir – (1) | Reflexiones Cristianas

miércoles, 5 de octubre de 2011

- Un desafío a Servir – (1)

“Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios”, 1ª Pe. 2:20


 Todos nos disgustamos si se nos estafa y hasta nos “salimos de nuestras casillas”. Las consecuencias corresponden a las malas acciones; pero cuando las malas consecuencias vienen como resultado de las buenas acciones, luchamos con resentimiento e ira.

Lo anterior también sucede en relación con nuestro servicio a Dios. La mayoría estamos dispuestos (y lo hacemos) a perdonar las ofensas, a dar, a olvidar, a renunciar a nuestra voluntad, obedeciendo a Dios hasta el máximo y a lavar los pies con humildad y mansedumbre; pero muchas veces, después de haberlo hecho, seremos tratados mal.

Aquí hay una verdad que tarde o temprano debemos aprender: si servimos a otros un tiempo suficientemente largo, sufriremos maltrato por hacer lo bueno. Necesitamos saber esto, ya que nos ayudará a mejorar nuestro servicio… y nuestro carácter.

Sufrir por hacer lo bueno

La Biblia nos advierte sobre esta realidad en 1ª Pedro 2:18 – 24. Si una persona hace lo malo, lo lógico es que sufra las consecuencias; pero, cuando hacemos lo bueno y sufrimos por ello con paciencia y humildad, Dios lo aplaude. Jesús es nuestro mejor ejemplo. Él, siendo Dios y perfecto, fue maltratado, odiado, difamado, golpeado y finalmente clavado en la cruz. Sufrió las consecuencias, aunque pasó su vida amando, dando y sirviendo (1ª Pe. 3:17 y 18). He aquí algo importante: si la gente trató a un individuo perfecto de ese modo, entonces las personas imperfectas no podemos esperar escapar del maltrato. Si hasta ahora no nos ha sucedido, algún día nos sucederá.

La respuesta al maltrato

Todos los siervos de Dios a través de los siglos han experimentado el recibir consecuencias negativas como resultado de servir (Heb. 11:35 - 39). Torturados, rechazados, amenazados, hambrientos, enfermos, martirizados. Personas que fueron buenas para este mundo fueron castigadas a pesar de que dieron y sirvieron. Muchos se detienen en el camino por culpa de la amargura que trae la desilusión y el resentimiento al haber sido maltratados por haber hecho lo bueno.

 Continuará…