Un desafío a Servir – (2) | Reflexiones Cristianas

jueves, 6 de octubre de 2011

Un desafío a Servir – (2)

“Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios”, 1ª Pe. 2:20


El lado oscuro del servicio: las consecuencias negativas

En 2ª Cor. 4:5 – 7 leemos las palabras sinceras de un siervo humilde. Nosotros hemos recibido el tesoro del evangelio en vasos muy frágiles y perecederos (nuestros cuerpos) para que no haya duda de que la fuente de poder es Dios y no nosotros. Así que, para recordarnos cuán frágiles somos, Pablo enumera cuatro luchas comunes que enfrentamos los siervos: consecuencias del servicio, y son “atribulados, en apuros, perseguidos y derribados”, (v. 8 y 9).

  • La tribulación: sugiere la idea de presión; es una tensión provocada por las circunstancias difíciles o la gente que se opone. En otras palabras, cuando los siervos se sienten atribulados, están presionados, acosados y oprimidos. El verbo griego del cual se tradujo la palabra, thlibo, algunas veces significa “tratar con hostilidad”

  • Los apuros: hay ocasiones en que los siervos de Dios llegan a estar “en apuros”. La combinación de términos griegos de la cual se tradujo “en apuros” significa “sin salida”. Implica confusión, no se sabe a dónde ni a quién acudir en busca de ayuda. Incluye circunstancias tan perplejas como estar sin recursos, sentirse acosado y con dudas en lo que se refiere al procedimiento. La expresión “perplejo, sin saber qué hacer” describe adecuadamente este sentimiento de incertidumbre

  • La persecución: originalmente el vocablo significó “correr detrás de, perseguir”. La idea es de que alguien nos persigue o se entromete en nuestros asuntos. Se refiere a cualquier cosa como la intimidación y el ataque

  • El rechazo: hemos cumplido bien con nuestro trabajo, hemos sido fieles, no fallamos… y la única gratitud que recibimos es un horrible golpe, ¡esto se parece al rechazo! Hacemos lo correcto y se nos lanza hacia un lado. Algunas veces se hace con crueldad y duele mucho


Cuando tomamos la toalla para lavar los pies a los demás, de vez en cuando, alguien nos va a dar coses. Esto no significa que Dios nos ha abandonado, ni que estamos fuera de su voluntad. Sólo significa que la gente es gente. Lo más importante es saber que todo eso es parte del proceso que Dios usa para dar forma a nuestra vida, hasta que estemos “conformes a la imagen de su Hijo”, (Rom. 8:29).

Continuará…