“Cómo restaurar el corazón de tu hijo (2)” | Reflexiones Cristianas

jueves, 1 de diciembre de 2011

“Cómo restaurar el corazón de tu hijo (2)”

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”, Ef. 6:4



 Cómo restaurar el corazón de nuestros hijos:

 1-   Reconocer que hemos fallado y desear un cambio: todos nos equivocamos, lo importante es reaccionar, reconocer y corregir la conducta equivocada. Hoy es un buen día para empezar (Stgo. 5:16)

2-   Buscar el perdón: éste trae sanidad al corazón y ayuda a resolver las cosas. La falta de perdón retiene el problema (Ef. 4:32)

3-   Ganarnos su confianza y respeto: por medio del trato amable, justo, respetuoso. Si vamos a corregir, que sea en amor, sin ofender ni dañar (2ª Tim. 2:24 y 25)

4-   Amarlos incondicionalmente: y demostrarles el amor con palabras, abrazos, besos (hombres y mujeres que esconden sus emociones). No pretenda que se porten como adultos maduros; no importa cuál sea su conducta, ÁMELOS. Una manera de amarlos es por medio de la ACEPTACIÓN = reconozca que cada uno de sus hijos es diferente y que los acepta tal cual son. Otra manera de amarlos es CUIDÁNDOLOS (supliendo sus necesidades, cumpliendo con nuestras responsabilidades de alimento, vestido; pasar tiempo con ellos en lugar de dejarlos en guarderías o con niñeras)

5-   Fomentar la comunicación con ellos: una cosa es hablarles y otra comunicarnos. Una forma de comunicarnos es SABER ESCUCHAR:

a)  Escúcheles con atención

b)  Mírelos a los ojos directamente cuando hablen con usted

c)   No les cambie el tema, déjelos que terminen

d)  No se quede callado: pregunte, responda, interactúe

e)  Déle la oportunidad de participar en algunas decisiones de la familia; eso los hace sentir importantes

6-   Fortalecer su autoestima: para ello podemos recurrir a las palabras, a las actitudes y a las acciones

7-   Crear y mantener un buen ambiente familiar: ofreciendo seguridad familiar más que prohibiciones, regaños o gritos; llevando una buena relación con ellos y con el esposo (a), teniendo como prioridad # 1 la felicidad de la familia y NO la felicidad individua. Evitar los pleitos constantes entre padres, los gritos, ofensas y las críticas.

8-   Pasar más tiempo con ellos: mientras pasan tiempo con ellos aprovechen para establecer límites, involucrarse en sus vidas, enseñarles en lugar de imponer, entenderlos, proporcionar oportunidades, supervisar sus actividades, sus amistades y pasatiempos

 Conclusión: nada podemos hacer en nuestras fuerzas; necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para que nos capacite y nos enseñe a ser mejores padres. Él nos guiará por medio de la oración y Su Palabra, y a través de nuestra confianza en Él.