Necesitamos ser personas comprometidas | Reflexiones Cristianas

viernes, 2 de diciembre de 2011

Necesitamos ser personas comprometidas

“… En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”, Juan 16:33


 

En cierta ocasión, el presidente Theodore Roosevelt llamó al pueblo al  compromiso diciéndoles: “No es el crítico el que cuenta; no es el hombre que indica cómo tropezó el hombre fuerte o dónde el hacedor de obras lo pudo haber hecho mejor. El crédito le pertenece al hombre que en realidad está en el campo de batalla, cuyo rostro está desfigurado por el polvo, el sudor y la sangre, quien se esfuerza valientemente; quien se equivoca y se queda corto una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y deficiencias, quien verdaderamente intenta hacer la obra; quien conoce el gran entusiasmo, la gran devoción y se desgasta por una causa digna; quien, en el peor de los casos, si falla, por lo menos falla mientras se atreve con grandeza. Es mucho mejor atreverse a hacer cosas grandiosas, lograr triunfos gloriosos aunque sean seguidos de fracasos, que estar junto con aquellos espíritus pobres que ni disfrutan ni sufren mucho porque viven en un crepúsculo gris que no conoce ni la victoria ni la derrota”.
Uno de los mejores ejemplos de compromiso lo tenemos en el apóstol Pablo, quien verdaderamente no “vivía en una zona gris”. Él sabía que su batalla era en contra del enemigo que en este tiempo trata de destruir a los creyentes, obstaculizando su compromiso con Dios. Debemos aprender a reconocer sus estrategias para fortalecer nuestro compromiso con Él. Algunas de las estrategias más comunes que el enemigo usa son:
Duda: el enemigo quiere que dudemos de Dios, de su Palabra y su poder. Así fue como tuvo éxito al hundir a la humanidad en el pecado. La serpiente astuta cuestionó la Palabra de Dios (Génesis 3:1).
Persecución: no sólo usa la duda sino también las dificultades y la persecución. Muchas de las veces la oposición viene de nuestra misma familia, quienes nos ridiculizan o se burlan de nosotros por seguir a Jesús.
Autosuficiencia: el enemigo quiere que creamos que somos autosuficientes y por lo tanto nos insta a confiar en nuestros propios recursos y capacidades, en lugar de hacerlo en Dios. En el Antiguo Testamento Él usó este esquema con David: Satanás incitó a David para que hiciese un censo de Israel (1ª Crónicas 21:1 y 2). David quería averiguar qué tan fuerte era, pero Dios le dijo que eso era un pecado terrible porque su fortaleza no dependía del número de sus tropas, sino de Dios.
¿Cómo debemos enfrentar los ataques del enemigo? ¿Cómo debemos resistir sus estrategias? Poniéndonos la armadura de Dios (Efesios 6:13). No nos enfoquemos en lo que el diablo está haciendo, sino en lo que debemos estar haciendo nosotros de acuerdo con la Palabra de Dios. Lo que realmente importa es que nos pongamos nuestra armadura. Si lo hacemos, estaremos listos para demostrar una vida de total compromiso con Dios.