Reflexiones Cristianas: febrero 2012

viernes, 24 de febrero de 2012

Reflexiones Cristianas - Un Adelanto del Cielo

Reflexiones Cristianas - Un Adelanto del Cielo.

Ocurrió durante un mes de voluntariado en las vacaciones de verano. Cuando llegamos a Nairobi (Kenya) nos preguntábamos cómo nosotros, inexpertos universitarios, podríamos ayudar en aquella África sucia, polvorienta y calurosa.Quizá arreglando tejados…, pero no teníamos experiencia en construcción.Quizá pintando un colegio… pero no sabíamos de pintura. Lo que sí teníamos claro era nuestra intención de darnos totalmente a los demás. Sin embargo, recibiríamos mucho más de lo que logramos dar: tuvimos la suerte de entrar en contacto con el Tercer Mundo, a través de un alojamiento para niños moribundos de las Hermanas de la Caridad en Nairobi.

Todos entramos en aquella casucha, un tugurio sin muebles, con poca luz. Contrastaban las hamacas llenas de niños enfermos y lloriqueando con los limpísimos trajes talares blancos y azules de las Hermanas de la Caridad, que rebosaban alegría. Yo me quedé bloqueado, en mitad de la habitación. Nunca había visto nada así. Mis compañeros universitarios se esparcieron por las estancias, siguiendo a distintas monjas, que requerían su asistencia.

Una hermana me preguntó en inglés: ¿Has venido a mirar o quieres ayudar? Sorprendido por tan directa pregunta y en estado de sopor, balbucié:- A ayudar…- ¿Ves a ese niño de allí, el del fondo que llora? Lloraba desconsoladamente, pero sin fuerza.- Sí, ése (le dije señalándolo).- Bien: tómalo con cuidado y tráelo. Lo bautizamos ayer.Lo noté con una fiebre altísima. El niño tendría un par de años.- Ahora tómalo y dale todo el amor que puedas…- No entiendo… – me excusé- Que le des todo el cariño de que seas capaz, a tu manera… -Y me dejó con el niño.
Le canté, lo besé, lo arrullé… dejó de llorar, me sonrió, se durmió… Al cabo de un rato busqué llorando a la hermana:-Hermana: no respira…La monja certificó su muerte:- Ha muerto en tus brazos… Y tú le has adelantado quince minutos con tu cariño el amor que Dios le va a dar por toda la eternidad. Entonces entendí tantas cosas: el cielo, el amor de mis padres, el amor de Jesús, los detalles de afecto de mis amigos…: mi viaje a Kenya supuso un antes y un después en mi vida.

Ahora sé que todos tenemos “kenyas” a nuestro alrededor para dar amor cada día. -Mas bienaventurado es dar que recibir (Hechos 20:35). El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad (Efesios 4:28).
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sábado, 18 de febrero de 2012

Devocionales Cristianos - Lavar los Pies

“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros,” (Juan 13:14).

Los discípulos fueron doce hombres amados por Dios - preciados ante Sus ojos, llenos de amor por Su hijo, puros de corazón, en completa comunión con Jesús. Y aún así, ¡ellos tenían pies sucios!

En esencia, Jesús, les estaba diciendo a estos hombres, “Sus corazones y manos están limpias pero sus pies no. Estos se han ensuciado durante su camino diario conmigo. Ustedes no necesitan lavar todo su cuerpo, solamente sus pies.” La suciedad que Jesús menciona nada tiene que ver con la suciedad natural. Se trata del pecado- de nuestras faltas, fallas, de nuestra caída en tentaciones.

No importa cuán sucias y empolvadas hayan estado las veredas de Jerusalén, ninguna época ha estado tan sucia como la nuestra. Me pregunto, cuántos de ustedes que se encuentran leyendo ahora mismo este mensaje tienen alguna suciedad colgando. Tal vez esta semana pasada usted cayó en tentación o le falló a Dios de cierta forma. No se trata de que usted le haya dado la espalda a Dios. Por el contrario, usted ama al Salvador más apasionadamente que nunca, pero usted falló y ahora está lamentándose porque sus pies están sucios.

Las Escrituras nos dicen: “Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.” (Gálatas 6:1). Aquí la palabra griega para falta significa “una caída, un pecado.” Nosotros debemos restaurar a todo cristiano que cae en pecado si éste cuenta con un corazón arrepentido.
El lavar los pies, en su significado más profundo, tiene que ver con nuestra actitud ante la suciedad que vemos en nuestro hermano o hermana. Entonces le pregunto: ¿qué hace usted cuando se encuentra cara a cara con alguien que ha caído en pecado o transgresión?

Debemos tomar el manto de la misericordia de Dios y dirigirnos hacia la persona herida. En el amor especial de Jesús no debemos juzgarle, ni exponerle, ni darle un sermón o tratar de encontrar su falta. En su lugar, nosotros debemos de comprometernos a ser su amigo. Nosotros debemos conducirle a la salvación al compartirle sobre la guianza, la sanidad, la limpieza y el consuelo que nos ofrece la Palabra de Dios.

Por: David Wilkerson
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jueves, 16 de febrero de 2012

Música Cristiana - La Canción de Dios

Música Cristiana - La Canción de Dios.

Un organista de la iglesia estaba practicando una pieza de Felix Mendelssohn y no estaba tocando muy bien. Frustrado, recogió su música y se dispuso a irse.

No había notado a un extraño que se había sentado en un banco de atrás.

Cuando el organista se dio la vuelta para irse, el extraño se le acercó y le preguntó si él podía tocar la pieza. El organista respondió bruscamente: «Nunca dejo que nadie toque este órgano.» Finalmente, después de dos peticiones amables más, el músico gruñón le dio permiso con renuencia.

El extraño se sentó y llenó el santuario de una hermosa e impecable música.

Cuando terminó, el organista preguntó: «¿Quién es usted?» El hombre contestó: «Yo soy Felix Mendelssohn.» El organista por poco impide al creador de la canción que tocara su propia música.

Hay veces en que nosotros también tratamos de tocar los acordes de nuestra vida e impedimos a nuestro Creador que haga una música hermosa.
Igual que el obstinado organista, quitamos las manos de las teclas con renuencia. Como pueblo Suyo, somos «creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano» (Efesios 2:10). Pero nuestras vidas no producirán una música hermosa a menos que le dejemos obrar a través de nosotros.

Dios tiene una sinfonía escrita para nuestras vidas. Dejémosle que haga su voluntad en nosotros. Dave Egner

Autor Desconocido

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miércoles, 15 de febrero de 2012

Mensajes Cristianos - Cautiva y Esclava

Mensajes Cristianos - Cautiva y Esclava.

¿Qué fue lo que motivo a esta niña para hacer lo que hizo?

La situación de ella no era la mejor, estaba como esclava sirviendo a la señora de un jefe militar.

Fue secuestrada de su país, arrancada de sus padres, de sus hermanos, de sus amigos, de su entorno, y la llevaron a otro país y allí la pusieron en la casa de un general del ejército a trabajar.
Su amo es el favorito del rey, es un hombre valiente, rico, poderoso, tiene un alto rango.

La niña lo observa y ve que tiene unas manchas blancas en su piel, luego se le hacen ampollas y supuran y comienza a perder sus extremidades, ella se da cuenta que su patrón esta leproso.

-Señora-(le dice a su ama) yo se donde su esposo puede encontrar la sanidad, allá en mi país en el pueblo que yo vivo hay un hombre que Dios usa para hacer milagros, si el va allá va a ser sanado.

Así aconteció como dijo la muchacha.
¿Por qué esta niña actúo así, si la tenían cautiva y esclava?

Fue su raíz, sus principios, el fundamento que sus padres habían sembrado en ella.
Fue participe de las oraciones en familia, cuando juntos alrededor de la mesa cantaban los salmos de David, conocía los mandamientos, recordaban la salida de Egipto, desde muy pequeñita sus padres sembraron en su corazón la semilla del amor, de las buenas costumbres, de hacer el bien, y ahora esa raíces estaban creciendo y dando fruto.

Aquello que fue sembrado en nuestro corazón, tarde o temprano es lo que va a florecer.

Todavía estamos en tiempo de siembra, escojamos buenas semillas y plantémoslas en corazones tiernos y sensibles y Dios dará el crecimiento.


Autora: Mary Romero
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Reflexiones Cristianas - Pasando la Prueba

Reflexiones Cristianas - Pasando la Prueba.

“Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion. 8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob”. Salmos 84:5 al 8

Tenga el nombre que tenga, llámese como se llame. Independientemente de la posición que posea y así parezca muy alta. Si te dijeron algo contrario a lo que sabes que Dios ha decretado para tu vida, no hagas caso. Si intentaron destruir tus sueños o sacarte de carrera, respira y recuerda, que ninguno de ellos ha hecho el sacrificio máximo por ti. Síguele creyendo a Aquel que cuando extendió sus brazos y murió en la cruz del Calvario, mencionaba tu nombre también y entre lágrimas y dolor decía: TE AMO, lo estoy haciendo por ti.

Aunque todo por el momento parezca que está yendo en tu contra, Dios te socorrerá y te sacará aún del pozo de la desesperación más profundo. Si algunos dicen ser seres de luz y de mucha ciencia y no tienen misericordia, ni amor, ignóralos. Porque la Biblia dice que por sus frutos es conocido el árbol. Si te apedrean los que menos esperabas, recuerda que no te lo están haciendo a ti, se lo están haciendo a uno de los pequeñitos de Dios y tendrán que rendirle cuentas si no se arrepienten. Si sientes que estás ahora mismo en el suelo y que te faltan las fuerzas para continuar, esto es parte del proceso. Pero recuerda que Dios es tu Pastor y prometió caminar contigo y atravesar el valle de la sombra y de la muerte para que venzas.

Si hoy tú alma quebrantada grita de un dolor que nadie puede escuchar ni sentir, no te rindas, porque Dios está creyendo en ti. Si vas nadando en contra de la corriente y parece que te irás al fondo de una catarata, ahí está Dios para llevarte a puerto seguro. Si estás atravesando una enfermedad donde hasta tu carne y tus huesos desfallecen, vendrá la sanidad para ti. Y si de los que has esperado algo, te han abandonado, traicionado o malinterpretado, recuerda que sigues teniendo a Dios que es tu fiel amigo y sabe exactamente lo que estás sintiendo.

Yo sé que hay batallas que son muy fuertes y que a veces pareciera que vamos a morir en el intento. Que por más que lo intentamos no nos parece que hemos avanzado, pero Dios quién te ha llamado y seleccionado es real. Puede que en estos momentos solo estés experimentando Su silencio, pero eso no significa que él esté ausente de ti ni ajeno de lo que sientes y te sucede. Esto solo significa que está más cerca de tu pecho y de tu corazón. Que va impulsándote cuando no sientes fuerzas y que al final de todo la victoria y la bendición será tan grande que no alcanzarás a tener las palabras suficientes para describir y agradecer todo lo bueno que de parte de él recibirás.

Sé que a veces es demasiado desesperante, yo no te estoy diciendo que es fácil. Pero es el momento de demostrarle a Dios que lo amas independientemente de todo. Que lo amas por lo que él es y por lo que tú sabes que al hecho en tu vida. Sé que lloras porque no ha sido fácil, que quisieras de una vez y por todas que las lágrimas y el dolor terminará, pero atravesando el valle de lágrimas, Dios lo convertirá en fuente y cuando la lluvia de tus ojos llene los estanques, irás de poder en poder. Verás a Dios. Amén.

Autora: Brendaliz Avilés
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domingo, 12 de febrero de 2012

Devocionales Cristianos - La Fe es Obedecer no Entender

Devocionales Cristianos - La Fe es Obedecer no Entender.

Si bien los principios eternos de confianza en la palabra de Dios nos dan vida, las consecuencias que implica desobedecerlos son devastadoras.

Siempre piensa y sobretodo coloca a Dios alfrente de toda decision, de toda situacion y de todo problema.

En ocasiones el camino mas facil para salir de todos ellos acarrea desobedecer a Dios. Y eso talvez te haga salir de ese problema pero que consecuencias tendra el desobedecer? Busca y lee la palabra que sabras lo que sucede cuando desobedecemos a Dios.

Mira desde el principio Adan y Eva. Asi que obedece a Dios por sobretoda las cosas y DIOS se encargara de todo.

Dios los bendiga!

Escrito por: Emy Briceño

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Reflexiones para la Familia - Consejos de Padres a Hijos

Reflexiones para la Familia - Consejos de Padres a Hijos.

Es importante que los PADRES den un BUEN EJEMPLO porque sus hijos los están observando. Los padres creyentes pueden fomentar buenos hábitos y un comportamiento apropiado haciendo cosas como estas:

Orar por y con ellos, para que aprendan a caminar con Dios. «Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias» (Colosenses 4:2).

Leerles la Biblia y enseñarles de ella, para que aprendan la verdad de Dios. «Y las [palabras de Dios] repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes» (Deuteronomio 6:7).

Contarles acerca de Jesús, y guiarlos a poner su fe en Él. «… el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios» (Juan 3:3).

Escrito por: Emy Briceño

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Cristo Salva - Entrad por la puerta estrecha

Cristo Salva - Entrad por la puerta estrecha.

Isaías 35:8. Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.

Palabras claves: Cristo, salvación, Isaías 35:8, Cristo Salva, versículo
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sábado, 11 de febrero de 2012

VENCIENDO LA SOLEDAD I

“… porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido”, Is. 43:20



¿Cuántos de nosotros nos hemos sentido solos alguna vez? La soledad es un tiempo difícil en el que el alma se consume y pensamos que nadie nos ama, que nadie está con nosotros, que nadie nos entiende, que nadie nos estima. Es un tiempo cuando lloras sin saber por qué, es cuando te acuestas en tu cama y piensas y muchas veces lloras y no sabes por qué. Es cuando nadie aparentemente tiene cuidado de ti... ¡ESTÁS SOLO!

¿Qué es la soledad?

La palabra soledad significa devastado, asolado, desolado, destruido, arruinado, solo. Tiene que ver con un aislamiento o confinamiento, falta de contacto con otras personas. El hombre en medio de la soledad se siente devastado, sin propósito, arruinado a pesar de tenerlo “todo”, desolado a pesar de estar acompañado, destruido a pesar de estar vivo, depresivo y oprimido. La soledad produce aflicción, desesperación y miseria espiritual.
Muchos hombres en la Biblia padecieron por la soledad. Un ejemplo lo tenemos en David; él decía: "Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de sufrir; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores", Salmo 6:6 – 7; “Has alejado de mí mis amistades, me has hecho objeto de repugnancia para ellos; encerrado estoy y no puedo salir”, Salmo 88:8; "Has alejado de mí al amigo y al compañero, y a mis conocidos has puesto en tinieblas", Salmo 88:18
Era tanta la soledad y aflicción de David que él decía que Dios también lo había desamparado y ya ni se acordaba de él: “Llegue mi oración a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor. Porque mi alma está llena de males, y mi vida se ha acercado al Seol. Soy contado entre los que descienden a la fosa; he llegado a ser como hombre sin fuerza, abandonado entre los muertos; como los caídos a espada que yacen en el sepulcro, de quienes ya no te acuerdas, y que han sido arrancados de tu mano”, Salmo 88:2 – 5

Propósito de la soledad

Cuando pasamos por tiempos de soledad debemos recordar que es un tiempo necesario, que Dios nos pone en ese desierto para que cuando nos abandonen, no nos amarguemos; cuando nos traicionen, no nos resintamos; cuando nos nieguen, no los odiemos. Dios nos está forjando, está tratando con nuestro carácter, está limando todas nuestras asperezas y está desarrollando nuestra paciencia, amor y dependencia en Él; “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”, Sant. 1:2 – 3 En ese tiempo de soledad el Señor quiebra nuestros prejuicios, soberbia, arrogancia, altivez, orgullo, prepotencia y falta de fe. En esa soledad, Dios también nos enseña el valor de las personas, de la familia, amigos, compañeros, etc.
Continuará…
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viernes, 10 de febrero de 2012

Devocional Cristiano - Mi pueblo habitará en morada de paz

Mi pueblo habitará en morada de paz. (Isaías 32:18).

La paz y el descanso no pertenecen a los irregenerados, sino a los creyentes y sólo a ellos. El Dios de paz da perfecta paz a aquellos cuyos corazones descansan en él. Cuando el hombre aún no había caído, Dios le dio la florida habitación del Edén como su morada de paz; pero, ¡ay! cuán pronto el pecado marchitó la hermosa mansión de la inocencia.

En los días del juicio universal, cuando el diluvio barrió con la generación culpable, la familia elegida fue tranquilamente protegida en el refugio del arca, la cual la mantenía a flote, librándola del antiguo mundo condenado para que luego habitase la tierra del arco iris y del pacto, todo lo cual representa a Jesús, el arca de nuestra salvación.
Israel descansó seguro en las habitaciones de Egipto, rociadas con sangre, cuando el ángel destructor hirió a los primogénitos; y en el desierto, la sombra de la columna de nube y el agua que salió de la roca, dieron a los cansados peregrinos dulce reposo.

En este momento nosotros descansamos en las promesas de nuestro fiel Dios, conociendo que sus palabras están llenas de verdad y de poder; descansamos en las doctrinas de su palabra, que son consoladoras; descansamos en el pacto de su gracia, que es un cielo de placer.

Nosotros nos sentimos mucho más favorecidos que David en Adullam o que Jonás bajo su calabacera, pues nadie puede invadir o destruir nuestro refugio. La persona de Jesús es el tranquilo refugio de su pueblo; y cuando nos acercamos a él, al romper el pan, al oír la palabra, al escudriñar las Escrituras, al orar o al cantar, hallamos en eso un medio de unirnos a él, que trae de nuevo la paz a nuestros atribulados espíritus.

¡Paz! ¡Paz! Cuán dulce paz
Es aquella que el Padre me da;
Yo le ruego que inunde por siempre mi ser
En sus ondas de amor celestial.

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Devocionales Cristianos - La Lampara de Dios

Devocionales Cristianos - La Lampara de Dios.
Lámpara es a mis pies tu palabra,
Y lumbrera a mi camino. (Salmo 119:105).

La palabra de Dios nos dirige en nuestra obra y camino, y el mundo sería indudablemente un lugar tenebroso sin ella. El mandamiento es lámpara que se mantiene encendida con el aceite del Espíritu, como luz que nos dirige al elegir nuestro camino y los pasos que damos en ese camino.
Aquí se alude a la obediencia a los mandamientos de Dios por parte del pecador sometido a una dispensación de misericordia, la obediencia del creyente partícipe del pacto de gracia.

El salmista es frecuentemente afligido pero con el anhelo de llegar a ser más santo; diariamente eleva oraciones pidiendo gracia vivificante. Nada podemos ofrecer a Dios que Él acepte, sino lo que a Él le plazca enseñarnos a hacer.

Tener nuestra alma o vida continuamente en nuestras manos presupone el peligro constante de la vida; sin embargo, él no olvidaba las promesas ni los preceptos de Dios.

Innumerables son las trampas puestas por los impíos; y dichoso es el siervo de Dios a quien ellos no han hecho errar de los preceptos de su Señor.
Los tesoros celestiales son herencia eterna; todos los santos los aceptan como tales, por tanto pueden contentarse con poco de este mundo.

Debemos buscar consuelo sólo en el camino del deber y ese deber debe cumplirse. Por gracia de Dios el hombre bueno pone su corazón en su obra que, entonces, se cumple bien.

Escrito por: MATTHEW HENRY

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miércoles, 8 de febrero de 2012

Reflexiones Cristianas - Dios si es Maravilloso

"Señor, tú me has examinado y me conoces; tú conoces todas mis acciones; aún de lejos te das cuenta de lo que pienso. Sabes todas mis andanzas, ¡sabes todo lo que hago! Aún no tengo la palabra en la lengua, y tú, Señor, ya la conoces."
Salmos 139:1-4

¿No te parece maravilloso pensar que Dios realmente nos conoce? Pensarás: “Mmmm, es que si hago algo “malo”, también lo va a saber”. Pues eso es lo maravilloso: que aún lo que te aparta de Él, ya lo conoce y puedes ir libremente donde El a confiarle tus debilidades y tus pesares.

De Dios no nos podemos esconder; El sabe hasta lo que estamos pensando. Conocemos de su Omnisciencia pero la ignoramos muchas veces. El salmista se descubre plenamente ante el Señor porque él sabe que no hay otro lugar donde lo podamos hacer. El ser humano lo que busca es ver dónde fallas para criticarte, aplastarte, reírse, hacer de ti fiesta. Pero con nuestro Creador es diferente. El conoce tus debilidades y hace provisión diaria para sostenerte. Si caes, EL está presto a tenderte la mano. ¿Sabes algo? Dios es nuestro aliado y esa información que El sabe sobre ti, la va a usar a tu favor; jamás, en tu contra.
Es el mejor cómplice que podamos tener, porque a la misma vez es de quien dependemos. Perdón, Misericordia, Amor, Compasión son adjetivos que, entre otros, describen su esencia, lo que EL es. Dios no sabe hacer otra cosa que no sea amarnos.

Debemos sentir la necesidad en cada momento de reconocer que Dios mejor que nadie nos examine y nos revele dónde estamos faltos delante de El. Nuestra mente y nuestro corazón nos pueden engañar, pero una vez pasados por los Rayos X (radiografía) del Salvador todo mejora. Ahí reconocemos nuestras faltas porque El lo sabe todo. El ahonda en nuestros caminos y pensamientos y, como dice su palabra: nos hará entender, porque sobre nosotros El tiene sus ojos. ¡Amén!
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“Hay poder en nuestras palabras” II

“… así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”, Is. 55:11



 Debemos buscar y conocer la Palabra específica para cada necesidad, para luego declararla y creerla. Aquí algunos ejemplos:

Para los que se sienten débiles: Joel 3:10, “Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy”

Para los que están enfermos: 1ª Pedro 2:24, “… y por cuya herida fuisteis sanados”; Isaías 53:5, “… y por su llaga fuimos nosotros curados”; Salmo 103:3, “Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias”

Para los atribulados: Salmo 59:16, “… porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia”; 34:17 y 19, “Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias”; “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová”; Isaías 26:3, “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”

Para los temerosos: Salmo 23, “El Señor es mi pastor, nada me faltará… aunque ande en valle de sombras de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”; 27:1, “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?; Isaías 41:10 y 13, “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”; “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”

Dios no nos dio cientos de promesas sólo para que creyéramos en ellas. Nos las dio para que podamos decirlas con confianza. Busquemos una de sus promesas que se ajuste a la situación en la que nos encontremos, creámosla en nuestro corazón y luego, empecemos a hablarla con confianza y seguridad. Digámosle a los demás: ¡Esto es lo que Dios ha dicho para mí! y YO LO CREO. Sostente en ello y decláralo cuando tengas dolor, problemas, temor, enfermedad y necesidades de cualquier índole.

Jesús dijo en Marcos 11: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino que creyere que será hecho LO QUE DICE, LO QUE DIGA LE SERÁ HECHO”. Si no dudamos en nuestros corazones podemos obtener lo que decimos. Si no crees que esta es una ley que funciona pruébala al revés: cuando estés enfermo y te duela algo repite “Estoy enfermo, me duele, tengo que ir al hospital, me voy a morir”; y así sigue y sigue repitiéndolo, y sucederá lo que has declarado.

Somos el resultado de todo lo que hemos estado diciendo; poseemos en nuestro cuerpo y mente lo que hayamos declarado en el pasado. Hemos recibido lo que dijimos. Si queremos ser diferentes, debemos cambiar nuestra forma de hablar.
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martes, 7 de febrero de 2012

“Hay poder en nuestras palabras” I

“… así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”, Is. 55:11


 

La Palabra de Dios está provista de poder; Él cuida de Su Palabra para cumplirla. Son muchas y muy buenas las promesas que tenemos de Dios, pero no sólo debemos creerlas, hay que confesarlas también. Debemos pronunciar en voz alta esas promesas, decírnoslas a nosotros mismos, decírselas a la enfermedad, al dolor, al enemigo o a la montaña de problemas que tengamos.

Es necesario que confesemos la Palabra de Dios aun cuando estemos viendo que toda la evidencia está en nuestra contra; debemos decirlas aun cuando está presente el dolor o nos encontremos tan enfermos que casi ni podamos movernos. El Señor hará que sus promesas se conviertan en realidad. Cuando hablamos y confesamos su Palabra, Dios hace que el milagro se realice en nuestras vidas.

Empecemos por buscar las promesas de Dios que estén relacionadas con nuestra situación particular; agarrémonos de ellas de todo corazón y creámoslas. Luego, debemos abrir nuestra boca y confesarlas; esto nos llevará a la LIBERACIÓN, a la SANIDAD, a la SEGURIDAD.

En algunas ocasiones, la evidencia de lo que pedimos puede no manifestarse de inmediato, pero al continuar confesando sus promesas, sin dudar en nuestro corazón, el milagro surgirá. Dios desea que nuestra fe crezca, así que debemos estar seguros de que el nos oye. Él nos dice PIDE y RECIBIRÁS, BUSCA y HALLARÁS, TOCA y se te ABRIRÁ.

Debemos encontrar las promesas que son para nosotros y proclamarlas día y noche. Si Dios nos sanara instantáneamente cada vez que se lo pedimos, quizás no tendríamos paciencia con los demás o no creceríamos en la fe. Ciertamente pasaremos por momentos oscuros cuando pareciera que estamos solos; pero, si con autoridad confesamos su Palabra y la creemos, ¡el milagro sucederá! Puede no venir hoy, ni la próxima semana, o el mes entrante, pero ¡VENDRÁ!

Cuando los demás nos pregunten por nuestro problema o enfermedad, hablemos solamente lo que DIOS DICE ACERCA DE NOSOTROS, hablemos de las promesas de Dios para esa situación por la que estemos pasando. Jesús dijo: “Las palabras que yo os he hablado son ESPÍRITU y son VIDA”, (Juan 6:63); sabemos también que “la Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos”, Heb. 4:12

Dios usó palabras para crear este mundo; Él creó todo con el poder de Su Palabra. Él dijo: hágase y fue hecho. La Palabra de Dios es PODEROSA. Además, Dios dice que le hagamos recordar, que traigamos a la memoria sus promesas. Sabemos que la “muerte y la vida están en poder de la lengua”, (Prov. 18:21); por eso, las palabras que nosotros pronunciamos son importantes.

 Continuará…
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lunes, 6 de febrero de 2012

“El hombre del estanque”

“… ¿Quieres ser sano?”, Juan 5:6


 

El estanque de Betesda quedaba por el mercado de las ovejas; la explicación probable al movimiento del agua que ahí tenía lugar es que por debajo del mismo había una corriente de agua que de vez en cuando se agitaba y movía las aguas. La tradición judía atribuía a un ángel el que las aguas se agitaran y que la primera persona que entrara al estanque después de la agitación de las aguas, quedaría curada de cualquier enfermedad.

Para el hombre de la historia (Juan 5:1 – 18), era poco probable que por su enfermedad alguna vez llegara a ser el primero en entrar al estanque después de que se hubieran agitado las aguas. Además, no tenía a nadie que lo ayudara a entrar. Jesús no dio a este hombre una conferencia acerca de la superstición de esperar hasta que se agitaran las aguas. El único deseo de Jesús era sanarlo.

Por otro lado, la larga enfermedad del hombre era un rasgo sobresaliente y significativo: treinta y ocho años de enfermedad indicaba desesperanza, resignación a su suerte y aceptación de lo inevitable. Jesús se dirige hacia él y hace una pregunta que nos podría parecer extraña: “¿Quieres ser sano?”, (v. 6). Esta pregunta podría parecer un tanto necia; cualquiera en el lugar de ese hombre desearía estar sano. La respuesta reveló que éste atribuía la culpa de su condición a que nadie había hecho nada por él. La parálisis del cuerpo estaba acompañada de una parálisis de su voluntad; por eso, Jesús lo escogió de entre todos los enfermos que pudieron haber estado ese día junto al estanque, para restaurar en él y en todos aquellos que estuvieran en situaciones similares su desesperanza física, emocional y espiritual.

Sin importar la respuesta del hombre, Jesús le dijo: “Levántate, toma tu lecho y anda”, (v. 9); esta orden debió parecer una burla, pero más que eso era un reto para una voluntad debilitada y para un cuerpo paralizado. Entonces, el paralítico se levantó y caminó.

Sabemos que el poder de Dios es soberano, pero también sabemos que Él jamás haría nada sin tomarnos en cuenta. Para que el milagro se diera el hombre tenía que levantarse como consecuencia del mandato de Jesús. El hombre decidió hacerlo y el milagro se hizo. Recordemos que Jesús estaba ordenando al hombre que intentara lo IMPOSIBLE: ¡Levántate! El hombre podría haber dicho, con resentimiento y dolor, que eso era exactamente lo que no podía hacer; pero el hombre decidió sujetar su voluntad a la Cristo y se efectuó el milagro. Siempre van de la mano el reconocimiento de nuestra incapacidad y el poder de Dios; cuando sujetamos nuestra voluntad a la de Dios… ¡veremos milagros!

Siempre debemos ofrecer ayuda si alguien la necesita; no hay tarea más grande que la de aliviar el dolor y la pena de otros. No hay excusa que valga para negarnos a hacer el bien; nuestra compasión debe ser incesante e interminable. Podemos dejar de lado otras tareas, pero la tarea de hacer algo por el prójimo no puede dejarse de lado.
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jueves, 2 de febrero de 2012

“El noble de Capernaum”

“Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue”, Juan 4:50


 

Los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas registran el dicho de Jesús acerca de que ningún profeta tiene honra en su propia tierra. Este dicho está relacionado con un antiguo proverbio que decía que “la familiaridad hace perder el respeto”. Los samaritanos creyeron en Jesús, NO por las palabras de otro, sino porque ellos mismos lo habían escuchado y jamás habían oído nada parecido. Los galileos creyeron en Jesús, NO por los relatos de otras personas, sino porque le habían visto hacer cosas en Jerusalén que jamás nadie hubiera podido hacer.

Los samaritanos habían escuchado hablar a Jesús; los de Galilea habían visto actuar a Jesús. Aquí tenemos una de las grandes verdades de la vida cristiana: para poder atraer hombres a Cristo necesitamos primero una experiencia con Él para poder mostrar en nuestra propia vida lo que Él ha hecho en nosotros. Los demás se convencerán de que vale la pena probar, cuando hayan visto que en nosotros la prueba ha dado por resultado una experiencia deseable.

Dos días después de su visita a Samaria, Jesús se encontró con el noble de Capernaum en Galilea. En griego, a este hombre se le llama basilikos, palabra para significar que era un rey menor o un oficial real que ocupaba un lugar prominente en la corte de Herodes. Este hombre viajó más de treinta kilómetros para pedir la ayuda de un carpintero, haciendo a un lado todo su ORGULLO porque tenía una necesidad, y ni su posición ni la costumbre de la época pudieron detenerlo para buscar ayuda.

Este hombre presentó ante Jesús su necesidad y en respuesta Jesús menciona algo que quizás nadie esperaba oír acerca de que la gente no creería si Él no le mostraba señales y maravillas. Jesús tenía una forma extraña para asegurarse de que una persona hablaba en serio y creía en verdad en Él.

Si el hombre hubiera dado media vuelta enojado; si hubiera sido demasiado orgulloso como para aceptar una corrección o si hubiera abandonado la empresa desesperado, en ese mismo momento Jesús hubiera sabido que su fe NO era auténtica. La corta respuesta de Jesús (“Ve, tu hijo vive”) debió haber puesto al hombre en un dilema: confiaba en la palabra de Jesús o se negaba a aceptarla, exponiéndose a perder cualquier beneficio, milagro o ayuda. El noble debía demostrar su fe, si era que la tenía, ¿Debería regresar a Capernaum, o debería seguir suplicándole a Jesús? Decidió confiar en la palabra de Jesús y se regresó a su casa.

La única forma para experimentar las promesas de Jesucristo es confiando en Él y Su Palabra; no es necesario luchar para vencer, sino sólo creer que lo que el Señor Jesús dice es la VERDAD. Esto es FE. Una fe que no está limitada a una ocasión ni a un tipo de trabajo, sino que es una confianza absoluta en Cristo como la persona a quien se le pueden confiar los problemas o las necesidades más profundos.
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miércoles, 1 de febrero de 2012

─ Entrevista con la samaritana II ─

“Respondiendo Jesús le dijo: cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”, Juan 4:13 y 14


 

1-   La verdadera adoración: (Juan 4:22 – 26), esta revelación de su vida moral hizo que la mujer reconociera a Jesús como profeta, no sin antes evadir de nuevo la plática tratando un tema que mantenía divididos a judíos y samaritanos: el lugar y el objeto de adoración. Cuando finalmente decide rendirse y reconocer su ignorancia, Jesús se presenta ante ella como el Mesías. 

No es extraño que los discípulos se sintieran asombrados e intrigados cuando al volver de Sicar encontraron a Jesús hablando con la mujer samaritana. Por más sorprendidos que estuvieran, no se les ocurrió preguntarle a la mujer qué buscaba, o preguntarle a Jesús por qué estaba hablando con ella. Ellos estaban empezando a conocer a Jesús y sabían que si él hacía algo, una razón tenía para hacerlo.

Para entonces, la mujer ya iba de regreso a la aldea SIN su cántaro; esto demuestra dos cosas: tenía prisa por compartir la experiencia extraordinaria que acababa de vivir, y anhelaba regresar al mismo lugar. La actitud de la samaritana nos dice mucho acerca de la experiencia cristiana auténtica:

1-   Su experiencia comenzó con una confrontación: ella tuvo que enfrentarse consigo misma y verse tal cual era. Nuestra experiencia cristiana probablemente comenzará con la desagradable sensación de disgusto con nosotros mismos. Por lo general, lo último que ve el hombre es a sí mismo; y por lo general, sucede que lo primero que hace Cristo para ayudar al hombre es obligarlo a verse a sí mismo

2-   Se asombró por la capacidad de Jesús para ver su corazón: la mujer estaba asombrada por el conocimiento íntimo que tenía Jesús sobre su corazón en particular. No hay disfraz ni velo que sea impenetrable a la mirada de Cristo; Él tiene el poder para ver en las profundidades del corazón no sólo lo malo, sino también el potencial dormido en nosotros

3-   Su primera reacción fue compartir su descubrimiento: cuando descubrió al extraordinario Jesús, se sintió impulsada a compartir con otros su descubrimiento. No podemos compartir a Cristo con otros hasta que lo hayamos descubierto primero para nosotros mismos

4-   Su deseo de testificar acabó con su vergüenza: una mujer que antes estaba en boca de todos, ahora corre a contarles su descubrimiento SIN ningún sentimiento de vergüenza; estaba tan contenta y agradecida que quería contarlo a todo el mundo

La cosecha espera para ser segada. Unos hemos sido llamados para sembrar, otros para segar. El desafío para nosotros es: ninguna palabra pronunciada en su nombre fracasa jamás.
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