VENCIENDO LA SOLEDAD II | Reflexiones Cristianas

jueves, 15 de marzo de 2012

VENCIENDO LA SOLEDAD II

“… porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido”, Is. 43:20


 

Otro ejemplo lo tenemos en Moisés. Cuando estaba en Egipto era de la realeza, tenia educación, conocimiento, era orgulloso, prepotente; después de que huyó, Dios lo llevó al desierto durante 40 años para tratar con él. Uno de los propósitos más importantes de la soledad es que volvamos a nuestra comunión con Dios, porque a eso hemos sido llamados (1ª Cor. 1:9); es necesario que recobremos la comunión con el Señor, que le conozcamos, que lo entendamos.

 ¿Qué no hay que hacer en la soledad?

1- Desesperarnos: durante la soledad no debemos apresurarnos a tomar decisiones porque corremos el riesgo de decidir mal, de decidir influenciados por nuestros sentimientos y emociones
2- Deprimirnos: No te deprimas, no te pongas melancólico, deja todo atrás; “pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”, Fil. 3:13b – 14. El enemigo nos traerá recuerdos del pasado, lo que tuvimos, lo que dejamos, lo que perdimos; no demos lugar a esos pensamientos, si el enemigo gana la batalla en la mente nos habrá ganado toda la batalla. No traigamos esas cosas a la mente; “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”, Fil. 4:8
3- Abandonarnos: no nos descuidemos, ocupémonos de nuestras necesidades físicas y espirituales; arréglate, báñate, alégrate, no descuides tu salud

 ¿Qué debo hacer en la Soledad?

1-   Clamar a Dios: deleitémonos en su presencia, Él nos oye y no nos dejará; “En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes”, Sal. 86:7; "Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, y de mañana mi oración se presentará delante de ti", Sal. 88:13 Cuando clamamos a Él, nos escucha y responde a nuestro clamor; “Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, ni de Él escondió su rostro; sino que cuando clamó a Él, le oyó”, Sal. 22:24

2-   Arrepentirnos: la soledad es un momento perfecto para examinarnos a la luz de la Biblia, ver nuestros errores, reconocerlos y arrepentirnos de ellos; este es el momento cuando debemos pedirle a Dios que nos examine así como lo hacía David, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”, Sal. 139:23 y 24

Continuará…