VENCIENDO LA SOLEDAD III | Reflexiones Cristianas

sábado, 17 de marzo de 2012

VENCIENDO LA SOLEDAD III

“… porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido”, Is. 43:20


 

1-   Confiar en Dios: en medio de las circunstancias más difíciles tenemos que confiar en Dios, no importa si hay alguien a nuestro lado o no, Dios siempre está con nosotros y nunca nos abandonará. Nuestros amigos ciertamente nos abandonan en medio de la soledad, angustia y aflicción; pero, no nos amarguemos, no llenemos el corazón con odio, ni nos deprimamos; sólo confiemos en el Señor, Él es nuestra luz y salvación. Pablo en medio del abandono de sus discípulos dijo lo siguiente: “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén”, 2ª Tim. 4:16 – 18 Sólo Jesucristo nos da las fuerzas que necesitamos en medio de la soledad; confiemos en que su mano nos sustentará y nunca nos dejará

2-   Desarrollar la PACIENCIA: debemos aprender a esperar en Dios; la soledad es un tiempo para esperar la voluntad perfecta de Dios, pero muchos claudican y no soportan estar solos; "también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza", Rom. 5:3 - 5 Aprendamos a esperar en la voluntad perfecta de Él, sabiendo que no nos dejará solos

3-   Valorar la compañía: en medio de la soledad debemos aprender a valorar a las personas que hayamos despreciado. Estando a solas desearíamos poder hablar con alguna de ellas. Pablo había desechado a Marcos, pero estando solo en una prisión de Roma le escribe a Timoteo para que traiga a Marcos, porque éste le es útil para el ministerio (Hech. 15:37 - 40, 2ª Tim. 4:11)

4-   Ayudar a otros: aprendamos de nuestra propia soledad y aflicción, no siendo indiferentes ante el dolor del prójimo; recibamos a los que tengan sus propias aflicciones, seamos verdaderos amigos; “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”, Prov. 17:17; “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes”, Rom. 12:15 y 16 Muchas veces estamos tan cegados en nuestras propias luchas que no nos importan las luchas de los demás, porque para cada quien su propia lucha es las más grande y difícil

 Conclusión: Si estamos pasando por un tiempo de soledad clamemos al Padre, busquemos su rostro, nadie más nos podrá sacar de ahí. La soledad es NECESARIA; no te deprimas, aprende a valorar la situación y a depender de Él. La soledad es una materia que tenemos que aprobar; así como a Moisés, Dios nos lleva a la soledad del desierto para forjar nuestro carácter y despojarnos de lo que creemos que sabemos.