Concédele a Dios que te Discipline | Reflexiones Cristianas

jueves, 17 de diciembre de 2015

Concédele a Dios que te Discipline

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. por lo mismo, te digo hoy Concédele a Dios que te Discipline, y veras el logro de Dios en tu vida.


Aunque, como cristianos, tenemos todo el poder detrás de nosotros, ¿cuán bien estamos actuando en esa autoridad? Somos vencedores, pero ¿nos estamos superando? La determinación de si seremos victoriosos o derrotados depende de respuestas sinceras a estas preguntas.

Por lo tanto, la cuestión no es el poder de nuestro Dios, sino cuán disciplinados y preparados estamos para ganar las batallas de nuestra guerra espiritual en oración.

Padre, en el nombre de Jesús hoy se no solo hablo sobre la autoridad que tengo en ti; también camino en ella.

Proclamo al Rey y su Reino, y ando en tu poder. Tomo dominio sobre este día y declaro que cooperaré con tu agenda y calendario. Cancelo todo actividad que quiera alterar mi destino en el nombre de Jesús.

concedele a diosMe ha sido dada autoridad sobre toda fuerza del enemigo, y decreto que mi vida se caracteriza por la libertad.

Entrena mis manos para la batalla. Llévame a nuevos niveles de poder y autoridad a medida que me someto a ti. En el nombre de Jesús.

Cuando entiendes desde tu corazón que DIOS te ama sin importar lo que hayas hecho, cambias. DIOS no espera que cambies para amarte, sino que ÉL te ama y Su Amor te transforma!!

Hoy declaro en alta voz que guardaré como un tesoro las palabras de Dios en mi corazón tengo su promesa de paz y larga vida al hacerlo hoy decido andar en misericordia y verdad y así estaré continuamente bajo la gracia de Dios, no condenaré a otros ni a mí mismo. Bendeciré y seré bendecido.

Perdonaré y seré perdonado… mis sendas son derechas e iré siempre avanzando porque ando en el temor de Dios y pongo mi andar bajo sus ojos no considero mi prudencia sino el consejo que Dios me da en su palabra. Por lo tanto, tendré salud en mi cuerpo y en mi alma es su promesa todo esto lo declaro en nombre de Jesús, Amén.

Rober Reyes